No se puede ser genuinamente no violento y
permanecer pasivo ante las injusticias sociales.


                                                                       Gandhi

 "Confieso que he vivido" (Fragmento)

MANIFIESTO POR UN MUNDO SIN GUERRAS

Enlaces y comunicados

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NO SOBREVIVIRÍAMOS



NO SOBREVIVIRÍAMOS
(Versión hablada en castellano)
 
 

¿Has pensado alguna vez como sería una nueva Guerra Mundial? En una palabra: Corta. Muy, muy corta. De hecho el despliegue de armas termonucleares apenas llegaría a los noventa minutos de duración. Y es esa dirrección en la que vamos desde que el "Mundo occidental" se marco un farol con la Guerra en Libia, amenazando al resto de países: "podemos invadir, e incluso asesinar a presidentes de otros países, y nadie dice nada". Sin embargo, Rusia y China dijeron basta. Y así, desde Noviembre de 2011, vivimos en una tensión mayor incluso que durante la Guerra Fría. No es ninguna exageración. Mira lo que está sucediendo con Siria e Irán.
Por otro lado, esto ha creado una reacción de resistencia sin precedentes, especialmente en los altos mandos militares estadounidenses e Israelíes, que saben exactamente que significaría cruzar la línea roja que los Rusos y Chinos han trazado en Irán y Siria. Sabemos que esta guerra es último recurso de una oligarquía financiera que sabe que sus días como dueños del mundo estan llegando a su fin. A ellos se les ha acabado las opciones: Rescates "sin límite"para el sistema especulativo son una bomba de relojería, pero no sobrevivirían un cambio de sistema ecónomico que eliminara la especulación. Por lo tanto, es el momento de introducir un estándar Glass Steagall en cada país, para destruir esta mafia financiera (ahora que dependen de nuestras ayudas), y detener la colapso del sistema económico transatlantico, que ha sido el detonante de este juego de aniquilación.

 

http://youtu.be/BdF3LLFq3bg

 



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El Gobierno zanja con cinco líneas la explicación exigida por IU para aclarar actuaciones policiales previas a la concentración del 25S



 
El Gobierno zanja con cinco líneas la explicación exigida por IU para aclarar actuaciones policiales previas a la concentración del 25S

 

 

El diputado y portavoz de IU en la Comisión de Interior denuncia que “nos queda claro que el Ejecutivo del PP prefiere permanecer mudo cuando se trata de aclarar quién da las órdenes al máximo nivel para violentar derechos y libertades constitucionales básicos como los de expresión o reunión”

El Gobierno de Mariano Rajoy ha resuelto con apenas cinco líneas las explicaciones solicitadas por escrito de forma detalla por el diputado y portavoz de Izquierda Unida en la Comisión de Interior del Congreso, Ricardo Sixto. El parlamentario valenciano de IU pidió explicaciones al Ejecutivo a través de una pregunta parlamentaria escrita sobre diversas actuaciones policiales, consecuencia de órdenes políticas de los responsables de Interior, contra grupos de personas que se manifestaban pacíficamente o realizaban asambleas públicas los pasados días 15 y 16 de septiembre, todo ello antes de la concentración del 25S en los alrededores del Congreso.

El Gobierno ha tardado más de un mes –la pregunta fue registrada el 19 de septiembre, mientras que la respuesta entró en el Registro del Congreso el 30 de octubre- en quitarse la cuestión de encima con apenas dos párrafos: “Los efectivos del Cuerpo Nacional de Policía actuaron de conformidad con las previsiones recogidas en el artículo 20 de la Ley Orgánica 1/92, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana”, afirma.

“En este sentido, la actuación policial se ciñó al mandato legal, no evidenciándose motivos para incoar medidas contra los agentes actuantes”, concluye la explicación ofrecida por Moncloa.

Ante lo que califica como “respuesta inaceptable en democracia por parte del Gobierno”, Ricardo Sixto incide en que “el Gobierno parece decidido a tratar de tomarnos el pelo en lugar de cumplir con su obligación y dar explicaciones, sean las que sean, cuando se le pregunta sobre los responsables políticos y policiales de unas actuaciones que vulneran la legalidad”.

El diputado de IU denuncia que “nos queda claro que el Gobierno prefiere permanecer mudo cuando se trata de aclarar quién da las órdenes al máximo nivel para violentar derechos y libertades constitucionales básicos como el de libertad de expresión. Esto se produjo al retirarse una pancarta en una manifestación sindical legalmente comunicada”.

“Además –añade-, el ministerio que dirige Jorge Fernández deja también en el aire explicar a qué ‘mandato legal’ se refiere, porque seguro que no es la vieja Ley de Seguridad Ciudadana de 1992, para justificar que se pueda impedir de forma aleatoria el derecho de reunión, algo que debería ser intocable en democracia”.

Ricardo Sixto afirma que, a la vista de esta negativa a dar explicaciones, “nos ratificamos en nuestra opinión de que el Gobierno del PP busca con estas actuaciones policiales contra ciudadanos y manifestantes pacíficos mantener una estrategia de tensión y criminalización frente a quienes se movilizan. Para ello, el ministro del Interior no tiene reparos en hacer un uso político ilegal de los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado para amedrentar de forma antidemocrática a una parte de la población que protesta ante los recortes y las políticas de este Gobierno”.


(Foto de la galería flickr de PacoPan)

 

http://www.izquierda-unida.es/node/11434

 



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La amenaza haitiana



 

La amenaza haitiana

 

Por Eduardo Galeano

 

 

Este artículo está dedicado a Jorge Marchini

 

Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar “en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”.

¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede?

¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligado a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?

¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban “haitianismo” en el siglo XIX? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza?

¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales?

Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños.

¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no va a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita.

¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás?

¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-205303-2012-10-11.html

 



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Mas de once años después del 11S



Mas de once años después del 11S

 

Escrito por Zulagrama

 

Van más de once años desde el 11S y sorprende que la “Versión Oficial” no se haya venido abajo. Sorprende porque no es necesario entrar en la selva de posibles quienes, cómos y porqués, para dar la espalda a la versión Oficial del 11S. Hoy, tras los muchos esfuerzos realizados (Quizás http://www.ae911truth.org/ sea el más contundente) es un hecho demostrado que las torres se vinieron abajo por demolición controlada. Vaya, que hoy, quien no acepta esto es sobre todo porque no quiere aceptarlo.

Pero ¿Sorprende realmente esto?...¿O es ingenuo sorprenderse?

Porque es verdad que aunque uno acepte que la versión oficial no es cierta, esperar que se desenmarañe el 11S y se “depuren responsabilidades” en los tribunales es poco menos que ingenuo; Por mucho que tenga sentido exigirlo. Así que… ¿Para qué? ¿Vale de algo, además de para defender uno su integridad personal, no aceptar la versión oficial?

Al fin y al cabo, si se mira fríamente, hay que reconocer que en el origen de otros horrores, por ejemplo el de tantas y tantas guerras del siglo XX, XXI y, porque no decirlo, en el de casi todas las de la historia de la humanidad, se llega a una situación parecida: Las “versiones oficiales” de los porqués de casi todas ellas malamente se tienen en pie. Y es que sí, al margen del arquetípico error de taparse los ojos para no ver un peligro, hay un innegable realismo detrás de la aceptación de la versión oficial del 11S. El realismo que se expresa al decirse... “Así son las cosas”… “Desde que el mundo es mundo, siempre han sido así las cosas”.

Sin embargo “algunas cosas” parecen estar dejando de ser tan “así”. En concreto me refiero a que nunca antes hubo la posibilidad de que la gente se “apiñara” en su rechazo a una barbarie de la forma que puede hacerlo hoy. Y no, no me refiero a apiñarse como masa más o menos iracunda y rebelde no, la historia ha demostrado lo manipulables que son esas piñas, por mucho que en tantos casos estuvieran justificadas en su origen. Me refiero al apiñamiento en la comprensión, en la sensibilidad, en el esfuerzo y en la inteligencia que hoy ha permitido Internet al unir a la gente en torno al horror del 11S como en torno a tantos asuntos de importancia. Y más, creo que lo que valioso en este “nuevo fenómeno” es que su mismo contenido demuestra que esas fuerzas que está aglutinando no son nuevas, sino que son las que, deslavazadas, SIEMPRE han estado ahí.

Por eso Internet, o mejor dicho las “infinitas” personas accesibles por Internet, son las que poco a poco me han permitido a mí subirme a un cerro de información y mirar el 11S desde ahí arriba, “A vista de pájaro”. La verdad es que no ha sido del todo fácil subirse, y menos aun agradable (Del tema tampoco se podía esperar otra cosa) pero ha valido la pena. Es más, desde ahí he podido ver, borroso pero mucho mejor que antes, lo que parece estar detrás de los porqués y de los cómos de las infinitas formas que tiene esta vida de hacerse casi imposible al ser humano: La sicopatía. Y para compartir esta perspectiva escribo hoy aquí, así que, si a alguien le interesa hacerlo, en este texto la he resumido lo mejor que he sabido:


Ver documento completo http://www.investigar11s.org/Zulagrama B.doc

 

 

 



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¿Por qué hicieron el 11-S? Diana Castillo en XII Congreso Ciencia y Espíritu




¿Por qué hicieron el 11-S? Diana Castillo en XII Congreso Ciencia y Espíritu

 


En la Nochebuena de 1912, mientras el Congreso de EE.UU. está enreceso, el presidente Wilson autoriza la creación de la Reserva Federal, privatizando así el banco central y remplazando el dinero constitucional emitido por el congreso. Después de financiar y ganar la segunda guerra mundial, en 1944 se ratifica el Acuerdo Bretton Woods lo que crea como moneda de reserva mundial el Dólar, obligando a todos los países a comprar el petróleo en dólares exclusivamente a través de Londres y Nueva York. Debido a la dependencia global del petróleo, el mundo entero está así sobornado al nuevo "Petrodólar".

Pero para asegurarse de que el mundo no se rebela contra el uso del petrodólar, los Estados Unidos tenían que tener la opción de usar la fuerza en contra de cualquier país necesario. Después de la Guerra fracasada de Vietnam, la población de Estados Unidos no tenía mucho apetito para Guerra.

La única forma en la cual se podía conseguir el apoyo de la población Americana era el truco mas viejo de la historia, una "bandera falsa", que empezaría una guerra interminable contra el "terror" , una guerra que nunca se podía ganar, porque el enemigo es inventado, igual que ocurrió en el libro 1984.

Pero el grupo de la gente que más ha dado por intentar ayudar a la humanidad, los que han arriesgado sus vidas por la patria, los militares, se están dando cuenta de que las guerras son una mentira y un fraude y esta misma gente son los que salvaran la humanidad.

www.cienciayespiritu.com (Congresos Ciencia y Espiritu - Barcelona, Madrid y Sevilla)
www.exopoliticaeuropa.com (Cumbre Mundial de Exopolitica y Exociencias)

www.exopoliticseurope.com


 (Mundial Exopolitics and Exosciences Summit)

www.congresoenergiaslibres.com


 (Congreso Energias Libres)
www.freeenergiescongress.com (Free Energies Congress)
www.congresoalimentacion.com (Congreso-Feria de Alimentacion Consciente)
www.tiempoparalaverdad.com (Los programas de Radio y TV que realizamos)
www.400millones.com (Programas propios para su libre difusion)
info@cienciayespiritu.com

BLOGS:
www.cazadebunkers.com (Desinformadores y debunkers expuestos)
www.musicosporlaconciencia.com (Músicos por la Consciencia)
www.exociencias.com (Ciencias censuradas)
www.lamatrixholografica.com (Bienvenidos al mundo real)
www.elaguademar.com (El agua de mar nos puede salvar)
www.falsasbanderas.wordpress.com (Guerras provocadas)
www.bibliotecachemtrails.com (Todo sobre los chemtrails)
www.energiaslibres.wordpress.com (Energias silenciadas)

CANALES DE VIDEO

http://www.vimeo.com/user7075571 (Vimeo)

http://www.youtube.com/user/despertator11 (Youtube)

http://www.ustream.tv/channel/

productora-7000-millones (Ustream)

 
 
 


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EE.UU.: El bloqueo contra Cuba es el más brutal, cruel y prolongado de la historia del Mundo



 
Investigación completa. Más de 82.000.000.000 de US dólares de pérdidas para la Patria de José Martí.
 

EE.UU.: El bloqueo contra Cuba es el más brutal, cruel y prolongado de la historia del Mundo

 


 
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba es el más prolongado y cruel que haya conocido la historia de la humanidad, y forma parte esencial de su política de hostilidad y agresiones contra el pueblo cubano.

INTRODUCCIÓN

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba es el más prolongado y cruel que haya conocido la historia de la humanidad, y forma parte esencial de su política de hostilidad y agresiones contra el pueblo cubano.

Su objetivo, definido desde el 6 de abril de 1960, ha sido la destrucción de la Revolución Cubana: «(…) a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…) negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno (…)» [1]

Constituye, asimismo, un componente fundamental de la política de Terrorismo de Estado que, de forma silenciosa, sistemática, acumulativa, inhumana y despiadada, afecta a la población sin distinción de edad, sexo, raza, credo religioso o posición social.

Esta política, aplicada y recrudecida por diez administraciones norteamericanas, califica además como un acto de genocidio, en virtud del inciso (c) del artículo II de la Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, del 9 de diciembre de 1948 y constituye, por tanto, un delito de Derecho Internacional. Dicha Convención define como tal a «(...) los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso», y en esos casos contempla «el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial».

El bloqueo contra Cuba es un acto de guerra económica. No existe norma alguna del Derecho Internacional que justifique el bloqueo en tiempos de paz...

.../...

 

 



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Documental ZERO investigación sobre el 11S



 
Documental ZERO investigación sobre el 11S

 

 

 

Un interesantísimo documental de investigación sobre los hechos del 11S, dirigido por Franco Fracassi y Francesco Trento en 2008. Por fin doblado al castellano.

Cuenta con la participación de personalidades mundialmente conocidas del ámbito de la cultura, la política, ingenieros, arquitectos, pilotos, familiares de las victimas del wtc, testigos, etc. Aparecen en el documental entre otros, Dario Fo, Gore Vidal, Giulietto Chiesa.

La investigación se basa en todo momento en hechos probados y demostrados.

 

 
 
 
 
 
 

Ver también:
 
 
 


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LA ELITE DEL PODER : LA DOMINACIÓN GLOBAL



 
LA ELITE DEL PODER : LA DOMINACIÓN GLOBAL

 

 

 

Los nombres de los responsables de la penuria progresiva que nos acecha a todos los ciudadanos de este planeta.
Del Documental "Prosperar" dirigido por Foster Gamble, donde hace una exposición detallada de los problemas y la situación en el mundo.
 

 

 
 
Ver el documental "Thrive (Prosperar)" en:
 


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¡Detened la máquina!



 
27-02-2012

 
Una breve y crucial historia de EE.UU.
¡Detened la máquina!

 
Class War Films

 
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

 

En: http://www.informationclearinghouse.info/article30620.htm se encuentra un vídeo que presenta gráfica y brevemente la historia de EE.UU. Por su calidad y contenido lo recomendamos a nuestros lectores. Por desgracia el vídeo todavía está– en inglés. Para facilitar su comprensión presentamos a continuación una traducción al español de la transcripción del comentario:

Transcripción

La pesadilla y la locura son semejantes: estados misteriosos e involuntarios que sesgan y distorsionan la realidad objetiva. Se despierta de la pesadilla; de la locura no se despierta.

La pregunta esencial de nuestra era es si los estadounidenses viven en un estado o el otro.

Durante doscientos años se ha adoctrinado a los estadounidenses con una mitología creada, impuesta y sustentada por una cábala manipuladora: la elite financiera que basó su control absoluto en la fuerza y la sangre, la buena voluntad, la ignorancia y la credulidad de de su ciudadanía.

EE.UU. comenzó con la invasión de un continente poblado y el genocidio de su pueblo nativo. Una vez establecido sólidamente, injertó la esclavización de otra raza sobre esa base.

Con esos dos pilares del Estado firmemente en su sitio se declaró una nación independiente en un documento que proclamaba noblemente la igualdad de toda la humanidad.

Con ese acto de monumental hipocresía comenzó el mito de EE.UU.

* * *

Se escribió una constitución que llegó a considerarse la Escritura Sagrada Estadounidense. Sus propósitos iniciales eran la defensa de la propiedad privada y la supresión de la democracia de masas. Ha cumplido esos dos mandatos más allá de los sueños más osados de sus creadores.

Una vez que la oligarquía existente se aseguró legalmente y se exterminó a la mayoría del pueblo nativo, la clase gobernante aumentó fantásticamente su riqueza y poder en el Siglo XIX, utilizando al gobierno como una herramienta suya, explotando hasta el límite el mecanismo de las corporaciones legalmente constituidas.

Con su fenomenal poder del dinero, la elite financiera comenzó a utilizar a los militares para expandir su influencia más allá del continente. Anexionaron, invadieron y poseyeron directamente regiones territorios, islas y países enteros aplastando, reprimiendo y gobernando a sus poblaciones.

 

 

Los estadounidenses de a pie, como cualquier pueblo, necesitan creer que sea lo que sea lo que emprende la elite gobernante en nombre de su nación es esencialmente benevolente, noble en sus intenciones y justificado en los hechos, así que hubo que modificar radicalmente el mito para llevar a cabo la expansión imperial.

La historia fundacional fue que los estadounidenses habían llegado a una tierra de nadie repleta de salvajes impíos, y mediante su invencible fuerza de carácter, determinación y pureza, amansaron el país y ganaron de forma honorable en derecho a poseer su dadivoso hogar.

En la era de expansión extra-territorial esa versión se pulió para justificar y ennoblecer el imperialismo. El nuevo corolario era que EE.UU. no podía ignorar la brutalidad colonial pero se veía obligado por el Destino Manifiesto que nos condujo a civilizar nuestro propio continente, a realizar nuestra misión en la aterradora oscuridad dondequiera que la tiranía creara abuso y sufrimiento.

Un mito nacional que agrupa absolutamente la lealtad de un pueblo a su gobierno debe ser un sutil y poderoso elixir que eleva y aumenta la autoestima de ese pueblo. La política parecerá entonces una extensión de la voluntad innata de su superior ciudadanía y la base de una arrogancia justificada hacia el mundo inferior.

El simple y poderoso mito de la benevolencia altruista y heroica de EE.UU., formado y mantenido por la elite financiera/política del poder, inculcó a los estadounidenses un profundo y escandalosamente egotista sentido de superioridad racial que, movilizado en apoyo a diversas empresas imperiales, ha dado a todas esas aventuras el carácter de una cruzada casi religiosa. De esta manera, el imperialismo insaciable adquiere la aparente perfección moral de un silogismo.

* * *

Con la Segunda Guerra Mundial, el mundo se volvió a configurar. El capitalismo estadounidense emergió supremo del horror que prácticamente había destrozado a sus socios capitalistas. La Unión Soviética, sin embargo, después de haber sufrido de lejos la mayor devastación por parte de la Alemania nazi, había emergido sorprendentemente de su ruina para convertirse en el principal desafío a EE.UU. como potencia mundial.

Ese desafío no fue competitivo, fue sistémico: El comunismo soviético fue una amenaza directa a la hegemonía estadounidense porque refutaba categóricamente la base filosófica del capitalismo depredador. Basado en Marx y Lenin, atacaba los males inherentes del capitalismo, monstruosas desigualdades y flagrantes injusticias que, exacerbadas por la especulación, la explotación y el fraude, lo destruiría. Y promovía la revolución mundial con ese fin.

El enfrentamiento de gigantes en la Guerra Fría necesitó un ulterior refinamiento del mito estadounidense. Entonces, en lugar de simplemente intervenir en situaciones en las que despotismo o tiranía exigían que EE.UU. implantara por la fuerza su justa y ética democracia, EE.UU. tuvo que convertirse en el escudo y el bastión del sagrado sistema capitalista en el cual “la libre empresa” se identificó cada vez más, como por parte de magia, con la democracia, y había que defenderla de la misma manera.

Esta versión prevaleció durante numerosos enfrentamientos por encargo en todo el globo en la era de la Destrucción Mutuamente Asegurada y sobrevivió incluso a la debacle de Vietnam, durando hasta el colapso de la Unión Soviética, mientras la corriente de propaganda se hacía más intensa y dominante. La radio y la televisión sometieron a los estadounidenses a una ininterrumpida andanada de súper-patriotismo en la que la superioridad moral de EE.UU., es obvia y sus autoproclamados valores de generosidad y decencia son sus pruebas indiscutibles.

La implosión de la Unión Soviética dejó a EE.UU., en su propia terminología, como “Única Superpotencia en un Mundo Unipolar”. Esto, sin embargo, no llevó a una disminución del mito. El efecto práctico de la ausencia de un enemigo apocalíptico –en aquel entonces no era plausible presentar a China en ese papel– fue sobrecargarlo aumentando su elemento de puro egotismo. EE.UU. ya no tenía el papel de defender el “Mundo Libre” contra una herejía monstruosa; ahora, gracias a su beatífico “excepcionalismo”, universalmente reconocido, debía supervisarlo y controlarlo en función de los intereses, o en beneficio, de naciones inferiores.

* * *

“El poder corrompe”, dijo Lord Mahan, “y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Cuando se desintegró el único rival y contrapeso del poder estadounidense, hubo una sensación dentro de la elite del poder de EE.UU. de que existía la oportunidad, por primera vez en la historia, de que un país dominara absolutamente y controlara efectivamente a todo el mundo.

Este consenso se expresó en una declaración política compuesta por un cuadro de importantes protagonistas derechistas que representan masivos intereses capitalistas corporativos llamado Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense. Este manifiesto triunfalista trazó un plan para el acceso y control absoluto de EE.UU. de los recursos esenciales y materias primas en todo el mundo, garantizado por las fuerzas armadas que impondrían una Dominación de Espectro Completo.

El Mito Estadounidense, que parecía haber perdido ímpetu y su principio animador en la totalmente inesperada “victoria” en la Guerra Fría, ahora se activó con una esencia menos defensiva y reactiva, y recibió el brillante resplandor y la pátina de una auténtica y, por primera vez, autodeclarada y articulada, misión imperial.

El ataque a las Torres, una provocación inimaginable, fue el mecanismo detonador para el lanzamiento explosivo del esfuerzo para imponer en la práctica el modelo imperial en el mundo.

* * *

Indudablemente ha sido el fracaso más espectacular de la historia de la desgracia estadounidense. Después de una década marcada por el derroche de billones de dólares y de decenas de miles de vidas estadounidenses, la asombrosa bancarrota de esa nación robada desde el interior, y la resultante recesión más dañina que la Gran Depresión, EE.UU. Imperial no vio nada que recompensara la demencia ruinosa de su arrogante extralimitación sino solo desastres inequívocos en Irak, Afganistán, y Pakistán, sin que se vea un fin de la locura.

Un observador imparcial diría que el hipnótico agarre del Mito Estadounidense en la lealtad de la gente solo ha producido desgracia y desastre y ha marcado un camino directo hacia la inevitable decadencia y ruina imperial. Sería indiscutible sobre alguna base racional, pero confunde enteramente el motivo y el propósito del mito. El Mito Estadounidense nunca tuvo el propósito de servir los intereses de su país o de su pueblo: solo se creó para reforzar, proteger y exaltar a la clase financiera gobernante. Lo ha hecho con un éxito sorprendente e intacto que pasma la imaginación.

El saqueo masivo de las finanzas de las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán para enriquecer a la Tiranía Corporativa –porque en eso se ha convertido– es de una escala propia única sin comparación, en su flagrante obscenidad, en toda la larga historia de la guerra.

Ni el Pentágono ni otra rama del gobierno de EE.UU. pueden rendir alguna cuenta de los muchos miles de millones de dólares de los impuestos que se han desvanecido, evaporados. No cabe la menor duda de que más allá de los contratos sin licitación inflados escandalosamente y entregados a los gigantes favoritos corporativos con sus absurdas ganancias garantizadas, gran parte del dinero simplemente se robó a manos llenas a pesar de los militares –o por medio de ellos- y distribuido entre ladrones y cómplices a paladas… por conveniencia, presumiblemente.

* * *

Mientras tenía lugar ese robo al por mayor bajo la supervisión de los militares en el exterior, la Tiranía Corporativa había desarrollado todo un conjunto de mecanismos impenetrablemente complejos para la generación de dinero sin ninguna fuente o resultado económico en el país.

La única motivación y propósito del capitalismo es la consecución de beneficios. Según ese cálculo, la reducción de los costes de producción aumenta el margen de ganancias. Esto lleva a la conclusión obvia de que si los costes de producción se acercan a cero, el beneficio se maximiza.

La teoría capitalista no incluye ninguna provisión para el bien social. Las corporaciones, creadas para optimizar la oportunidad de negocios mediante la especialización eficiente, eran necesarias originalmente para operar en función del beneficio público, pero esa provisión se manipuló y se olvidó rápidamente.

Los tribunales estadounidenses siempre han favorecido las concentraciones corporativas de la riqueza ya que, como el Congreso, existen para servir los intereses de los adinerados. El Mito Estadounidense se creó con el fin de suministrar una cobertura para que la oligarquía financiera explote al país y a su ciudadanía. Y el aparato judicial ha colaborado consecuentemente con sus dictámenes a favor de las corporaciones y contra el pueblo.

Por cierto, sin considerar siquiera el tema legalmente, la Corte Suprema otorgó hace tiempo “personalidad” a las corporaciones, es decir todos los derechos de los seres humanos según la Constitución. La forma en la que ocurrió esta farsa muestra que la Corte prefirió incorporar esta perversión del propósito evidente de la 14ª Enmienda como una suposición no examinada en lugar de arriesgar un eventual test que indudablemente hubiera creado indignación pública.

En vista de la colusión del Congreso y de los tribunales para asegurar la invulnerabilidad de la Tiranía Corporativa y del principio de que el único deber de las corporaciones es la maximización de los beneficios, no fue sorprendente que los grandes bancos, inmensas agencias de bolsa, gigantescos conglomerados de seguros, opulentos fondos de alto riesgo y las agencias crediticias que pretenden certificar su trabajo, se involucraran todos en masivo y sistémico fraude y engaño precisamente con ese propósito. El resultado fue el crac de 2008, la recesión y el sorprendente e inaudito rescate de los grandes bancos, las casas de inversión y los conglomerados de seguros y crédito, con dólares del contribuyente. Basta de hablar de la bendita Mano Invisible del Libre Mercado…

* * *

Las últimas décadas han presenciado dos grandes tendencias relacionadas con la mecánica geopolítica estadounidense, ambas con efectos calamitosos en el poder del Mito Estadounidense. Primero, cualquier creencia que pueda haber albergado el mundo en general en dicho Mito ha sido desbaratada por una serie catastrófica de fracasos y desastres absurdos e irrecuperables, que han llevado a la erosión de su eficacia en el interior. Segundo, como reacción, el Estado ha hecho esfuerzos crecientemente burdos para mejorar el decreciente poder del Mito mediante la imposición de métodos totalitarios de vigilancia, intimidación y coerción del pueblo estadounidense en un grado sin precedentes de alcance y tamaño.

Todo el resonante aparato medieval de la Seguridad Interior que ha brotado como una enorme callampa venenosa desde el 11-S con su brutal mentalidad de estado policial; la odiosa Ley Patriota con sus flagrantes subversiones de la Declaración de Derechos; el interminable mercadeo terrorista basado en fantasías de medios corporativos prostituidos con sus payasos y arpías que inflan el temor y la cólera de los mal informados: todo este esfuerzo sombrío y represivo es un esfuerzo concertado para distraer a los estadounidenses de las verdaderas causas de sus sufrimientos, abuso y opresión.

Y sin embargo, incluso con un Mito Estadounidense que está total e irreparablemente agujereado y que se ha desvelado como el tejido de mentiras, engaños y fraudes que siempre ha sido, todavía mantiene de alguna manera su fenomenal poder sobre la gran masa del pueblo de EE.UU. La trágica realidad es que, para la mayoría, sus propias identidades han sido tan profunda y exhaustivamente imbuidas con el mito que dudar de él es dudar de sí mismos.

* * *

Por lo tanto el Mito Estadounidense ha muerto, pero sigue viviendo en su mortalidad, disimulando horriblemente nuestra economía, nuestra sociedad en bancarrota, nuestra teatral farsa democrática, mientras tifones de inminente desastre social, económico y ecológico se acumulan con sus truenos cargados de relámpagos en el futuro sombrío que nos espera.

¿Y qué sigue ocultando defectuosamente ese mito muerto a los estadounidenses? ¿Qué existe fuera y más allá del muro opaco de deshonestidad y engaño? ¿Cuál es el horror que ese Mito ha ocultado durante tanto tiempo y tan efectivamente?

Es el mundo que ha sufrido una explotación continua por la violencia de nuestra manía imperialista. Son las numerosas economías destrozadas y saqueadas por nuestros regímenes impuestos de depredadora austeridad capitalista. Son los cientos de millones de niños hambrientos, privados y desfallecidos sacrificados por la especulación de las materias primas en Wall Street. Son las multitudes de gente humilde, inocente, ignorante, que apenas sobrevive en regímenes absolutistas y dictatoriales reforzados en su bárbara crueldad por nuestros militares, mientras nuestros bancos extraen los beneficios restantes después de que han armado a sus brutales policías y ejércitos y han sobornado a sus reyes, jeques o generales. Son los millones de muertos y mutilados en las poblaciones violadas en las que deja su sangriento rastro nuestra asesina fuerza destructora en Irak, Afganistán y Pakistán. Es el desolador legado de odio y rechazo, desdén y miedo, que EE.UU. ha generado en todos los rincones del planeta.

Y en casa, ¿en qué hemos sido tan cómplices los estadounidenses al ocultarlo en nuestra devoción a la perversa leyenda que ha llegado a habitar nuestras almas como un demonio?

Son los millones de personas que carecen de trabajo y sin esperanza en su edad madura, cuyos puestos de trabajo y hogares han sido devorados por la cruel máquina fraudulenta de Wall Street. Son las numerosas ciudades y pueblos con industrias cerradas y fábricas abandonadas o desmanteladas y embarcadas al exterior. Son nuestras escuelas públicas en decadencia y desintegración, nuestros estados y condados en bancarrota, nuestros abrumados y anticuados sistemas de transporte público, nuestra infraestructura obsoleta y que desaparece, nuestro abarrotado, irracional, complejo carcelario, nuestro desastroso sistema inadecuado de salud, y sobre todo, el mecanismo represivo de nuestro Estado policial, armado y poderoso, listo para utilizarlo contra el propio pueblo estadounidense.

* * *

Es donde estamos. La gran pregunta ahora es si como nación somos capaces de despertar de esta larga pesadilla histórica y enfrentar la aterradora y emocionante perspectiva de vivir a plena luz de la realidad sin los falsos soportes y deshonestas elucubraciones de un pueblo embaucado, arreado y deshonrado. O si hemos interiorizado la falsedad y la enfermedad en tal medida que se ha convertido en una forma orgánica, subyugante de demencia.

En 1846, Henry David Thoreau, ofendido hasta el alma por la injusticia de la invasión de México por el gobierno de EE.UU., protestó y fue a la cárcel por sus convicciones. Más tarde, en su ensayo Desobediencia civil dijo lo siguiente:

“Si la injusticia es parte de la fricción necesaria de la máquina del gobierno, vaya y venga, tal vez la fricción se suavice, ciertamente la máquina se desgasta. Si la injusticia tiene un resorte, una polea, un cable, una manivela exclusivamente para sí, quizá puedas considerar si el remedio no es peor que la enfermedad; pero si es de tal naturaleza que te exige que seas el agente de injusticia para otro, entonces yo te digo, no cumplas la ley. Deja que tu vida sea la contra fricción que pare la máquina”.

El intento de romper el control del Mito Estadounidense será un desafío titánico, sobrecogedor. Incluso el comienzo de la rebelión abierta contra el poder del Estado de Seguridad Nacional requerirá el valor de enfrentar mucho más que la desaprobación y la denuncia oficial. EE.UU. Imperial no responderá incluso ante la protesta más pacífica y ordenada con otra cosa que una dura represión policial y el nivel de castigo aumentará en relación con el alcance y la seriedad de la acción emprendida.

Las pequeñas protestas no tendrán efecto y carecerán de significado. Eventos de masas organizados, cuando ocurran, harán que todo el feroz y brutalmente motivado aparato del Estado de Seguridad Nacional caiga sobre ellos. Los estadounidenses, con la excepción de nuestra clase marginada que la ha sentido, no tienen experiencia con la represión policial o militar violenta. Los que cometen desobediencia civil pacífica, una primera e inocente táctica de protesta seria, pronto descubrirán a su propio coste cómo funciona. Todo lo que haga el Estado es legal en un Estado de Seguridad Nacional que ha extirpado y erradicado todas las leyes y regulaciones defensivas que tienen el propósito de impedir el abuso del público. Es adonde hemos llegado en EE.UU. como resultado de nuestro largo adoctrinamiento histórico al servicio de nuestra elite financiera, nuestra Clase Gobernante.

Para lograr cualquier salvación de los estadounidenses, para posibilitar una sociedad más justa, humana y enaltecedora de la vida, necesitaremos un abandono total del sistema del Capitalismo Depredador. No ofrece ninguna perspectiva de reforma o mejora y todos hemos presenciado la idiotez del llamado “proceso democrático” que ha estado en acción durante generaciones.

EE.UU. se acerca al mayor punto de crisis de su historia y el terrible cataclismo, cuando tenga lugar, determinará el futuro de nuestro país. Si no podemos, en número dominante, alzarnos para rechazar la despiadada, atolondrada, desalmada máquina del Capitalismo Imperial Depredador, estaremos condenados a un comando fascista y a un horripilante control en el cual los seres humanos son simples posesiones del Estado, unidades de producción o servicio, y entonces tal vez ni siquiera eso, mejor dicho eliminados como exceso de población en ese mundo feliz.

Ese final no es inevitable. No estamos perdidos. Ni siquiera hemos sido derrotados porque hasta ahora no nos hemos involucrado. No hemos honrado nuestra responsabilidad de seres humanos. No nos hemos alzado para defender nuestra humanidad. Hemos dejado que nos gobiernen.

En todo el mundo se puede escuchar y sentir el trueno de un vasto e inconmensurable descontento. En Egipto y España, Jordania y Grecia, Irak y Sudán, Afganistán e Irlanda, Latinoamérica, Medio Oriente y África, la legítima cólera de la humanidad se está expresando contra la mano muerta y asesina del Capitalismo Depredador y sus agencias de violencia. Y aquí, en EE.UU., desde hace tanto tiempo atrapados y encapsulados, inmovilizados como moscas en la miel de una falsa religión de idolatría estatal, la cólera es profunda, popular y creciente.

Los que saben y se preocupan deben mostrar el camino. Como dijo Thomas Paine: estos son “los tiempos que ponen a prueba las almas de los hombres”. Nada está garantizado. Eso no puede importar. No nos preocupan las dificultades o las consecuencias. No podemos permitir que la Máquina de la Injusticia siga adelante. Nos debemos oponer con toda la fuerza moral que tenemos. Debemos actuar con tranquilo valor para enfrentar a un maligno sistema tiránico que destruye la tierra, su vida, y su gente. Debemos poner en juego nuestras vidas para oponernos.

La Máquina de la Pesadilla de explotación rapaz ha derrocado la decencia y la razón de la humanidad y su sangrienta traición inhumana florece sobre nosotros. Esto tiene que terminar.

Que tu vida sea la contra fricción que pare la Máquina.

Vea también (en inglés) The Century of the Self - How politicians and business learned to create and manipulate mass-consumer society.

Fuente:

 http://www.informationclearinghouse.info/article30620.htm

rCR

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145341

 

Ver también:

Noam
Chomsky: Estados Unidos es el mayor terrorista del mundo

 

 



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La guerra de EEUU contra Iraq: La destrucción de una civilización



 
La guerra de EEUU contra Iraq: La destrucción de una civilización

 

James Petras

 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 

Los siete años de guerra y ocupación estadounidenses en Iraq han estado manejados por varias fuerzas políticas importantes e impregnados de toda una variedad de intereses imperiales. Sin embargo, esos intereses no explican por sí mismos la profundidad ni el alcance de la sostenida, masiva y continuada destrucción de toda una sociedad ni su reducción a un permanente estado de guerra. El ámbito de fuerzas políticas que contribuyeron a orquestar la guerra y la subsiguiente ocupación de EEUU incluye las siguientes (por orden de importancia):

La fuerza política más importante fue también de la que menos abiertamente se habló: La Configuración del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en inglés), que incluye el importante papel de los partidarios, persistentes e incondicionales de línea dura, del Estado de Israel que lograron puestos importantes en el Pentágono de Bush (Douglas Feith y Paul Wolfowitz), operativos clave en la oficina del Vicepresidente (Irving –Scooter- Libby), en el Departamento del Tesoro (Stuart Levy), en el Consejo de Seguridad Nacional (Elliot Abrams) y toda una falange de asesores, escritores de los discursos presidenciales (David Frum), funcionarios secundarios y asesores políticos en el Departamento de Estado. Esos comprometidos “insiders” sionistas estaban apoyados por miles de funcionarios con dedicación exclusiva de “Ante Todo, Israel de las 51 organizaciones judías más importantes, agrupadas bajo su Presidente (PMAJO, por sus siglas en inglés). Todos declararon abiertamente que su más alta prioridad era avanzar en la agenda de Israel, concretada, en este caso, en una guerra de EEUU contra Iraq para derrocar a Saddam Hussein, ocupar el país, dividir físicamente Iraq, destruir su ejército y su capacidad industrial e imponer un régimen-titere pro-Israel/pro-EEUU. Si Iraq era étnicamente limpiado y dividido, como defendía el ultraderechista Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu y el Presidente Emérito “Liberal” del Consejo de Relaciones Exteriores y sionista-militarista Leslie Gelb, habría entonces varios “regímenes clientelistas”.

Los altos políticos pro-Israel que promovieron la guerra no tenían directamente al principio la política de destruir sistemáticamente lo que, en efecto, constituía toda la civilización iraquí. Pero su apoyo y diseño de una política de ocupación incluía el desmembramiento total del aparato del estado iraquí y el reclutamiento de asesores israelíes que proporcionaran su “pericia” en técnicas de interrogatorio, represión de la resistencia civil y contrainsurgencia. Ciertamente, los expertos israelíes jugaron un papel importante al fomentar el enfrentamiento étnico y religioso entre los iraquíes, que Israel tanto ha puesto en práctica en Palestina. El “modelo” israelí de guerra colonial y ocupación –la invasión del Líbano de 1982- y la práctica de la “destrucción total” utilizando la división sectaria y étnico-religiosa fue ya evidente en las infamantes masacres de los campos de refugiados de Sabra y Chatila en Beirut, que tuvieron lugar bajo supervisión del ejército israelí.

La segunda fuerza poderosa en pos de la Guerra de Iraq estaba constituida por los militaristas civiles (como Donald Rumsfeld y el Vicepresidente Cheney) que buscaban extender el alcance imperial de EEUU por el Golfo Pérsico y fortalecer su posición geo-política eliminando a un nacionalista fuerte, laico y partidario de la resistencia anti-imperialista árabe en el Oriente Medio. Esos militaristas civiles buscaban ampliar las bases militares estadounidenses para envolver a Rusia y asegurarse el control de las reservas petrolíferas como elemento de presión contra China. Los militaristas civiles estaban menos movidos por los pasados lazos del Vicepresidente Cheney con la industria del petróleo y más interesados en su papel como Director Ejecutivo de la gigantesca filial de Halliburton, la contratista de bases militares Kellog-Brown and Root, que ha ido consolidando el Imperio Estadounidense a través de la expansión de bases militares por todo el mundo. Las compañías petrolíferas estadounidenses más importantes, que temían salir perdiendo frente a sus competidoras europeas y asiáticas, estaban deseando negociar con Saddam Hussein, y algunos de los partidarios de Bush dentro de la industria petrolífera estaban ya embarcados en operaciones de comercio ilegal con el embargado régimen de Iraq. La industria del petróleo no se sentía muy inclinada a promover la inestabilidad regional mediante una guerra.

La estrategia belicista de conquista y ocupación se diseñó para establecer una presencia militar colonial a largo plazo bajo la forma de bases militares estratégicas dotadas de un importante y sostenido contingente de asesores militares coloniales y unidades de combate. La brutal ocupación colonial de un estado laico independiente con fuerte historia nacionalista y avanzada infraestructura que disponía de un aparato policial y militar sofisticado, extendidos servicios públicos y mínimas tasas de analfabetismo impulsó el crecimiento de una amplia colección de movimientos militantes y armados contra la ocupación. En respuesta, los oficiales coloniales estadounidenses, la CIA y las Agencias de la Inteligencia de Defensa idearon una estrategia de “divide y vencerás” (la denominada solución “El Salvador”, asociada al ex Embajador en zonas calientes y ex Director de la Inteligencia Nacional estadounidense John Negroponte) para fomentar los conflictos armados de base sectaria y promover los asesinatos interreligiosos para así debilitar cualquier esfuerzo por lograr un movimiento unido nacional anti-imperialista. El desmantelamiento de la burocracia civil laica y del ejército fue diseñado por los sionistas de la administración Bush para incrementar el poder de Israel en la región y fomentar el surgimiento de grupos militantes islámicos, que habían sido reprimidos por el depuesto régimen baazista de Saddam Hussein. Israel había perfeccionado esta estrategia antes: Patrocinó y financió en sus orígenes a grupos militantes islámicos sectarios, como Hamas, como alternativa a la laica Organización para la Liberación de Palestina, creando un marco que favorecía las luchas sectarias entre los palestinos.

La consecuencia de las políticas coloniales estadounidenses financiando y multiplicando una amplia variedad de conflictos internos fue la proliferación de los mullah, los líderes tribales, los gángsteres políticos, los señores de la guerra, los expatriados y los escuadrones de la muerte. La “guerra de todos contra todos” servía a los intereses de las fuerzas ocupantes estadounidenses. Iraq se convirtió en un lodazal de jóvenes armados, sin empleo, entre los que era fácil reclutar un nuevo ejército de mercenarios. La “guerra civil” y el “conflicto étnico” proporcionaron un pretexto para que EEUU y sus títeres iraquíes despidieran a cientos de miles de soldados, policías y funcionarios del régimen anterior (especialmente si eran de familias sunníes, mixtas o laicas), socavando la base del empleo civil. Bajo la cobertura de una generalizada “guerra contra el terror”, las Fuerzas Especiales estadounidenses y los escuadrones de la muerte dirigidos por la CIA implantaron el terror dentro de la sociedad civil iraquí, persiguiendo a cualquier sospechoso de criticar al gobierno-títere, especialmente entre las clases educadas y profesionales, precisamente los iraquíes más capaces de reconstruir una república laica independiente.

La guerra de Iraq estuvo dirigida por un influyente grupo de ideólogos neoconservadores y neoliberales con fuertes vínculos con Israel. Valoraron el éxito de la guerra de Iraq (por éxito ellos entendían el desmembramiento total del país) como la primera ficha de “dominó” de una serie de guerras para “recolonizar” el Oriente Medio (en sus palabras: “volver a trazar el mapa”). Disfrazaron su imperial ideología con un fino barniz de retórica sobre “promover las democracias” en Oriente Medio (excluyendo, por supuesto, las antidemocráticas políticas de su “patria” Israel sobre los subyugados palestinos). Al confluir las ambiciones hegemónicas regionales de Israel con los intereses imperiales de EEUU, los neoconservadores y sus compañeros de viaje neoliberales del Partido Demócrata apoyaron en primer lugar al Presidente Bush y después al Presidente Obama en su escalada de las guerras contra Afganistán y Pakistán. Secundaron unánimemente la feroz campaña de bombardeos de Israel contra el Líbano, el ataque por tierra, mar y aire y la masacre de miles de civiles atrapados en Gaza, el bombardeo de instalaciones sirias y el gran impulso (de Israel) hacia un ataque preventivo militar y a gran escala contra Irán.

Los defensores estadounidenses de múltiples guerras secuenciales y simultáneas en Oriente Medio y en el Sur de Asia creían que no podrían desplegar todo el potencial destructivo masivo que poseen hasta no haberse asegurado el control total de su primera víctima: Iraq. Confiaban en que la resistencia iraquí se vendría rápidamente abajo tras trece años de brutales y exterminadoras sanciones impuestas contra la república por EEUU y las Naciones Unidas. Para consolidar el control imperial, los políticos estadounidenses decidieron silenciar permanentemente a todos los disidentes civiles independientes iraquíes. Se dedicaron a financiar a clérigos chiíes y asesinos tribales sunníes y a contratar decenas de miles de mercenarios privados entre los señores de la guerra pesmergas kurdos para que perpetraran los asesinatos selectivos de los dirigentes de los movimientos de la sociedad civil.

EEUU creó y entrenó un ejército-títere colonial iraquí de 200.000 miembros, compuesto casi enteramente de pistoleros chiíes, excluyendo a los experimentados militares iraquíes con antecedentes laicos, sunníes o cristianos. Un resultado poco conocido de todos esos escuadrones de la muerte financiados y entrenados por EEUU y de su ejército-títere iraquí fue la destrucción virtual de la antigua población cristiana iraquí, que fue desplazada, sus iglesias bombardeadas y sus dirigentes, obispos e intelectuales, académicos y científicos asesinados o forzados al exilio. Los asesores israelíes y estadounidenses eran bien conscientes de que los cristianos iraquíes habían jugado un papel clave en el desarrollo histórico de los movimientos laicos, nacionalistas antibritánicos y antimonárquicos y su eliminación como fuerza influyente en los primeros años de la ocupación estadounidense no fue algo accidental. El resultado de las políticas estadounidenses llevó a eliminar a los movimientos y a los dirigentes antiimperialistas más democráticos y laicos y a presentar a una red asesina de colaboradores “étnico-religiosos” como “socios” incontestables para sostener la presencia colonial estadounidense a largo plazo en Iraq. Con sus títeres en el poder, Iraq serviría como plataforma de lanzamiento para su búsqueda estratégica de otros “dominios” (Siria, Irán, las Repúblicas Centroasiáticas…).

La continuada purga sangrienta de Iraq bajo la ocupación estadounidense ha conseguido acabar con la vida de 1,3 millones de civiles iraquíes durante los primeros siete años de la invasión de Bush de 2003. Hasta mediados de 2009, la invasión y ocupación de Iraq le ha costado al tesoro estadounidense más de 666.000 millones de dólares. Este enorme gasto da fe de su carácter central en la más amplia estrategia imperial de EEUU en relación a todo el Oriente Medio y a la región del Sur y Centro de Asia. La política de Washington de politizar y militarizar las diferencias étnico-religiosas, armando y fomentando la rivalidad de los líderes étnicos, religiosos y tribales para que estén siempre enzarzados en mutuas sangrías sirvió para destruir la resistencia y la unidad nacional. Las tácticas de “divide y vencerás” y la confianza en organizaciones religiosas y sociales retrógradas es la práctica más común y mejor conocida cuando se trata de conquistar y subyugar a un estado nacionalista avanzado y unificado. Romper un estado nacional, destruir la conciencia nacionalista y promover las primitivas lealtades regionales, feudales y étnico-religiosas requería de la sistemática destrucción de los principales proveedores de la conciencia nacionalista, de la memoria histórica y del pensamiento científico y laico. Al provocar los odios étnico-religiosos se destruyeron los matrimonios, las comunidades y las instituciones mixtas con sus perdurables lazos profesionales y amistades personales de orígenes diversos. La eliminación física de académicos, escritores, profesores, intelectuales, científicos y profesionales, especialmente físicos, ingenieros, abogados, juristas y periodistas fue decisiva para imponer un gobierno étnico-religioso bajo una ocupación colonial. Para establecer el dominio a largo plazo y sostener a unos gobernantes clientelistas étnico-religiosos, todo el edificio cultural preexistente fue destruido físicamente por EEUU y sus marionetas iraquíes. Esto supuso la destrucción de las bibliotecas, las oficinas del censo y los depósitos de todas las propiedades y archivos judiciales, los departamentos sanitarios, laboratorios, colegios, centros culturales, instalaciones médicas y, por encima de todo y al completo, las clases profesionales, los científicos sociales, los humanistas, los literatos... Cientos de miles de profesionales iraquíes junto con sus familias, fueron empujados mediante el terror al exilio interno y externo. Se cortó cualquier tipo de financiación destinada a las instituciones nacionales, seculares, científicas y educativas. Los escuadrones de la muerte se emplearon a fondo en el sistemático asesinato de miles de académicos y profesionales sospechosos de la menor disidencia, del menor sentimiento nacionalista; se eliminó a todo aquel que tuviera la mínima capacidad para colaborar en la reconstrucción de la república.

La destrucción de una moderna civilización árabe

El Iraq laico e independiente tenía el más avanzado orden científico-cultural del mundo árabe, a pesar de la naturaleza represiva del estado policial de Saddam Hussein. Había un sistema nacional de atención sanitaria, educación gratuita universal y generosos servicios sociales, combinado todo ello con niveles de igualdad de género sin precedentes. Esto marcó la avanzada naturaleza de la civilización iraquí de finales del siglo XX. La separación entre iglesia y estado y la protección estricta de las minorías religiosas (cristianos, asirios y otros) contrasta agudamente con lo que ha resultado de la ocupación estadounidense y su destrucción de las estructuras gubernamentales y civiles iraquíes. El duro gobierno dictatorial de Saddam Hussein presidía una muy desarrollada moderna civilización en la que el avanzado trabajo científico iba de la mano de una fuerte identidad nacionalista y anti-imperialista. Esto se notó especialmente en el pueblo iraquí y en las expresiones de solidaridad del régimen con la causa del pueblo palestino bajo el dominio y ocupación israelí.

Un mero “cambio de régimen” no podía extirpar esta profundamente incrustada y avanzada cultura laica republicana en Iraq. Los planificadores estadounidenses de la guerra y sus asesores israelíes eran bien conscientes de que la ocupación colonial aumentaría la conciencia nacionalista iraquí a menos que la secular nación fuera destruida y de ahí el imperativo imperial para arrancar y destruir a los portadores de la conciencia nacionalista, eliminando físicamente a los talentosos, a los científicos, a los elementos más laicos de la sociedad iraquí. El énfasis en todo lo retrogrado se convirtió en el principal instrumento para que EEUU impusiera en el poder a sus títeres coloniales, con sus primitivas y “pre-nacionales” lealtades, en un Bagdad culturalmente purgado y desnudado de sus estratos sociales más sofisticados y nacionalistas.

Según el Centro de Estudios Al Ahram de El Cairo, durante los primeros dieciocho meses de la ocupación estadounidense, 310 científicos iraquíes fueron asesinados, una cifra que el ministerio de educación iraquí no discute.

Otro informe recogía un listado con más de 340 intelectuales y científicos asesinados entre 2005 y 2007. Las bombas colocadas en los institutos de educación superior habían hecho bajar la tasa de matrículas un 30% respecto a las cifras anteriores a la invasión. En una bomba colocada en enero de 2007 en la Universidad Mustansiriya de Bagdad, 70 estudiantes fueron asesinados y cientos de ellos resultaron heridos. Esas cifras obligaron a la UNESCO advertir que el sistema universitario iraquí estaba al borde del colapso. Las cifras de importantes profesionales y científicos iraquíes que habían escapado del país rondaban los 20.000. Los Angeles Times informó que en octubre de 2008, de los 6.700 profesionales universitarios iraquíes que tuvieron que huir a partir de 2003, sólo 150 habían regresado. A pesar de las proclamas de EEUU de que ha mejorado la seguridad, la situación en 2008 contempló numerosos asesinatos, incluyendo el del único neurocirujano que quedaba en la segunda mayor ciudad iraquí, Basora, cuyo cuerpo fue arrojado a las calles de la ciudad.

Los datos no procesados de los académicos, científicos y profesionales iraquíes asesinados por EEUU y las fuerzas ocupantes alidadas y las milicias, así como de las fuerzas en la sombra controladas por ellas, se reflejaron en una lista publicada por el Pakistan Daily News (www.daily.pk) el 26 de noviembre de 2008. Esta lista levanta ampollas acerca de la realidad de la sistemática eliminación de intelectuales en Iraq bajo la trituradora de la ocupación estadounidense.

Asesinatos

La eliminación física de un individuo mediante el asesinato es una forma extrema de terrorismo, que tiene un efecto dominó de largo alcance a través de la comunidad de la que procede la persona, en este caso el mundo de los líderes intelectuales, académicos, profesionales y creativos de las artes y las ciencias. Por cada intelectual iraquí asesinado, miles de educados iraquíes escapaban del país o abandonaban su trabajo en búsqueda de una actividad más segura, menos vulnerable.

Bagdad era considerada el “París” del mundo árabe en términos culturales y artísticos, científicos y educativos. En la década de los setenta y los ochenta, sus universidades eran la envidia del mundo árabe. La campaña de “conmoción y pavor” de EEUU que arrasó Bagdad, evocó emociones similares a las del bombardeo aéreo del Louvre, la Sorbona y las bibliotecas más importantes de Europa. La Universidad de Bagdad era una de las universidades más prestigiosas y productivas del mundo árabe. Incluso bajo el letal colapso producido por las sanciones económicas impuestas por EEUU y Naciones Unidas, que aniquilaron a Iraq durante los trece años anteriores a la invasión de 2003, miles de estudiantes licenciados y de jóvenes profesionales llegaban a Iraq buscando formación especializada. Jóvenes médicos de todo el mundo árabe recibían formación médica avanzada en sus instituciones. Muchos de sus académicos presentaban documentación científica en las conferencias internacionales más importantes y publicaban en revistas de prestigio. Y lo que es más importante, la Universidad de Bagdad formaba y mantenía una cultura laica científica altamente respetada y libre de discriminación sectaria, con académicos de todos los orígenes religiosos y étnicos.

Ese mundo fue para siempre destrozado: Bajo la ocupación estadounidense, hasta noviembre de 2008, han sido asesinados 83 académicos e investigadores que enseñaban en la Universidad de Bagdad, haciendo que varios miles de colegas suyos, sus familias y estudiantes se vieran obligados a huir.

La selección de académicos asesinados por disciplinas

El artículo publicado en noviembre por el Pakistan Daily News ofrecía un listado de un total de 154 importantes académicos de Bagdad, famosos en su especialidad, que habían sido asesinados. Además, un total de 281 bien conocidos intelectuales que enseñaban en las mejores universidades de Iraq cayeron víctimas de los “escuadrones de la muerte” bajo la ocupación estadounidense.

Antes de la ocupación estadounidense, la Universidad de Bagdad poseía la facultad de medicina de enseñanza e investigación más importante de todo el Oriente Medio, que atraía a cientos de jóvenes doctores en búsqueda de formación avanzada. Ese programa ha sido devastado durante el surgimiento del régimen de los escuadrones de la muerte estadounidenses, con pocas perspectivas de recuperación. De los asesinados, el 25% (21) eran los catedráticos y profesores más importantes de la facultad de medicina de la Universidad de Bagdad, la que tiene el más alto porcentaje de asesinados entre las facultades. El segundo más alto porcentaje de las facultades masacradas fueron los profesores e investigadores de la renombrada facultad de ingeniería de la Universidad de Bagdad (12), seguidos de primerísimos académicos en humanidades (10), ciencias sociales y físicas (8 catedráticos en cada una), educación (5). Los restantes altos académicos asesinados en la Universidad de Bagdad pertenecían a las facultades de ingeniería agrícola, economicas, educación física, comunicaciones y estudios religiosos.

En las otras tres universidades de Bagdad fueron asesinados 53 importantes académicos, entre ellos, 10 que pertenecían al campo de las ciencias sociales, 7 a la facultad de derecho, 6 a medicina, 6 a humanidades, 9 a ciencias físicas y 5 a las ingenierías. El 20 de agosto de 2002, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld bromeaba antes de la invasión: “… Uno tiene que asumir que ellos (los científicos) no han estado jugando a las canicas” (justificando la sangrienta purga de científicos en ciencias físicas y químicas). Una ominosa señal de la sangría de académicos que iba a seguir a la invasión.

En todas las universidades situadas en el resto de las provincias se perpetraron purgas sangrientas similares de académicos: 127 catedráticos y científicos fueron asesinados en las diversas y bien consideradas universidades de Mosul, Kirkuk, Basora y otros lugares. Las universidades ubicadas en otras provincias con la cifra más alta de profesores y catedráticos asesinados estaban en las ciudades en que los ejércitos británico y estadounidense y sus aliados y mercenarios kurdos fueron más activos: Basora (35), Mosul (35), Diyala (15) y Al-Anbar (11).

El ejército iraquí y sus aliados de los escuadrones de la muerte perpetraron la mayoría de los asesinatos de académicos en las ciudades que estaban bajo control estadounidense o “aliado”. El asesinato sistemático de académicos se llevó a cabo por toda la nación, en todas las disciplinas a fin de destruir los cimientos educativos y culturales de una civilización árabe moderna. Los escuadrones de la muerte que cometieron la mayoría de los asesinatos eran grupos étnico-religiosos primitivos, premodernos “actuando por sí mismos” o instrumentalizados por los estrategas del ejército estadounidense para eliminar a cualquier intelectual consciente políticamente o a cualquier científico nacionalista que pudiera empeñarse en una agenda de reconstrucción de una sociedad laica moderna y una república unificada e independiente.

En su pánico para impedir la invasión estadounidense, el Directorado Nacional de Control Iraquí presentó el 7 de diciembre de 2002 ante las Naciones Unidas, una lista que identificaba a 500 científicos importantes iraquíes. No hay prácticamente duda alguna de que esa lista se convirtió para el ejército estadounidense en un elemento central a la hora de confeccionar la lista de personas a eliminar entre la elite científica iraquí. En su infame discurso anterior a la invasión ante las Naciones Unidas, el Secretario de Estado Colin Powell citó una lista de 3.500 científicos y técnicos iraquíes a quienes habría que “contener” para impedir que su sabiduría fuera utilizada por otros países. EEUU había incluso creado un “presupuesto” de cientos de millones de dólares, sacado del dinero iraquí del programa “Petróleo por Alimentos” de Naciones Unidas a fin de establecer programas de “reeducación civil” para volver a entrenar a los ingenieros y científicos iraquíes. Estos tan aireados programas nunca se llevaron a cabo. Formas más baratas de contener lo que un experto en política estadounidense denominó como el “exceso de científicos, ingenieros y técnicos” de Iraq aparecen claramente en un documento del Carnegie Endowment (actualización de la política RANSAC, abril de 2004). EEUU había decidido adoptar y ampliar, a escala industrial, la operación secreta del Mossad israelí para asesinar a los científicos iraquíes más importantes.

Las campañas estadounidenses de “Incremento” y “Asesinatos Máximos” (2006-2007):

El momento terrorista más algido contra los académicos coincide con la renovación de la ofensiva del ejército estadounidense en Bagdad y en las provincias. De la cifra total de académicos asesinados en Bagdad hay recogidas unas fechas (110 intelectuales famosos asesinados), casi el 80% (87) se produjeron en 2006 y 2007. Una pauta similar se siguió en las provincias, perpetrándose en esa época el 77% de un total de 84 académicos asesinados fuera de la capital durante el mismo período. La pauta está clara: la proporción de asesinatos de académicos crece cuando las fuerzas ocupantes estadounidenses organizan un ejército iraquí de mercenarios y fuerza policial, y proporcionan dinero para el entrenamiento y reclutamiento de miembros de tribus y milicias rivales chiíes y sunníes como medio de reducir las bajas estadounidenses y de purgar a los potenciales críticos disidentes de la ocupación.

La campaña de terror contra los académicos se intensificó a mediados de 2005 y alcanzó su pico en 2006-2007, provocando la fuga masiva de decenas de miles de profesionales, científicos, académicos iraquíes y de sus familias al extranjero. Facultades universitarias enteras se han convertido en refugiados de Siria y otros países. Aquellos que no pudieron permitirse abandonar a sus ancianos padres o parientes y permanecieron en Iraq, tuvieron que adoptar medidas extraordinarias para ocultar su identidad. Algunos eligieron colaborar con las fuerzas ocupantes o con el régimen-títere esperando que les protegieran o permitieran inmigrar con sus familias a EEUU o Europa, aunque los europeos, especialmente los británicos, no se sienten muy inclinados a aceptar a académicos iraquíes. Después de 2008, se produjo un agudo descenso en el asesinato de académicos, con sólo 4 asesinados ese año. Esto refleja la huida masiva de intelectuales iraquíes hacia el extranjero o que tuvieron que esconderse antes que confiar en ningún cambio de política por parte de EEUU y sus títeres mercenarios. Como consecuencia, las instalaciones dedicadas a la investigación en Iraq se han visto diezmadas. Las vidas de los integrantes de los equipos de apoyo que aún permanecen, incluidos técnicos, bibliotecarios y estudiantes se han visto devastadas, con muy escasas perspectivas de poder conseguir un empleo en el futuro.

La guerra y ocupación de Iraq por EEUU, como los Presidentes Bush y Obama han declarado, es un “éxito”: una nación independiente de 23 millones de ciudadanos ha sido ocupada por la fuerza, colocándose en ella un régimen-títere, con tropas mercenarias coloniales que prestan obediencia a los oficiales estadounidenses y campos petrolíferos puestos en venta. Todas las leyes nacionalistas de Iraq que protegían su patrimonio, sus tesoros culturales y sus recursos naturales han sido anuladas. Los ocupantes han impuesto una “constitución” que favorece al Imperio estadounidense. Israel y sus lacayos sionistas en las administraciones tanto de Bush como de Obama celebran la desaparición de un adversario moderno… y la conversión de Iraq en un desierto político-cultural. En línea con un supuesto contrato efectuado entre el Departamento de Estado de EEUU y los oficiales del Pentágono con coleccionistas influyentes del Consejo Americano para la Política Cultural en 2003, los saqueados tesoros de la antigua Mesopotamia han “encontrado” un camino en las colecciones de las elites de Londres, Nueva York y muchos más lugares. Los coleccionistas pueden ahora también anticiparse al pillaje en Irán.

Advirtiendo a Irán

La invasión, ocupación y destrucción por EEUU de una civilización científico-cultural moderna, como la que existía en Iraq, es un preludio de lo que el pueblo de Irán puede esperar si llega a producirse un ataque militar por parte de EEUU/Israel. La amenaza imperial a los cimientos científico-culturales de la nación iraní ha estado totalmente ausente de la narrativa de los manifestantes y estudiantes iraníes y sus ONG financiadas por EEUU durante sus protestas post-electorales de la “Revolución Pintalabios”. No deberían olvidar que en 2004, los educados y sofisticados iraquíes de Bagdad se consolaban con un fatalmente equivocado optimismo de “al menos, no estamos como en Afganistán”. Esa misma elite se encuentra ahora en miserables campos de refugiados en Siria y en Jordania y su país se parece más a Afganistán que ningún otro lugar del Oriente Medio. Se ha cumplido la escalofriante promesa de Bush de abril de 2003 de transformar Iraq en la imagen de “nuestro recién liberado Afganistán”. Y los informes de que los asesores de la administración estadounidense habrían revisado la política del Mossad israelí de asesinatos selectivos de científicos iraníes, debería hacer que los intelectuales liberales pro-Occidente de Teherán ponderen seriamente la lección de la campaña asesina que sobre todo en 2006-2007 eliminó prácticamente a todos los científicos y académicos iraquíes.

Conclusión

¿Qué es lo que ganan EEUU (y Gran Bretaña e Israel) al establecer un régimen clientelista retrogrado en Iraq basado en estructuras socio-políticas étnico-religiosas medievales? Primero y principal, Iraq se ha convertido en un puesto de avanzada para el imperio. En segundo lugar, es un régimen débil y atrasado incapaz de desafiar el dominio militar y económico israelí en la región e incapaz de cuestionar la continuada limpieza étnica de los nativos palestinos árabes de Jerusalén, Cisjordania y Gaza. En tercer lugar, la destrucción de los cimientos legales, culturales, científicos y académicos de un estado independiente supone incrementar su dependencia de las corporaciones multinacionales occidentales (y chinas) y su infraestructura técnica, facilitando así la penetración y explotación económica imperial.

A mediados del siglo XIX, tras la revolución de 1848, el conservador sociólogo francés Emil Durkheim reconoció que la burguesía europea se veía enfrentada por un creciente conflicto de clases y una clase trabajadora cada vez más anticapitalista. Durkheim señalaba que, cualquiera que fueran sus recelos filosóficos sobre religión y clericalismo, la burguesía tendría que usar los mitos de la religión tradicional para “crear” cohesión social y rebajar la polarización de clases. Hizo un llamamiento a la educada y sofisticada clase capitalista parisina para que superara su rechaza del obscurantista dogma religioso a favor de instrumentalizar la religión como herramienta para poder mantener su dominio político. De la misma forma, los estrategas estadounidenses, incluidos los sionistas en el Pentágono, han instrumentalizado a las fuerzas étnico-religiosas, tribales y mullahs para destruir el liderazgo político nacional laico y la avanzada cultura de Iraq para consolidar su dominio imperial, aunque esa estrategia exigiera la matanza de las clases científicas y profesionales. El dominio imperial contemporáneo estadounidense se basa en apoyar a los sectores más atrasados social y políticamente de una sociedad y aplicar la tecnología bélica más avanzada.

Los asesores israelíes han jugado un papel importante a la hora de instruir a las fuerzas ocupantes en Iraq en las prácticas de la contrainsurgencia urbana y represión de civiles, basándose en sus sesenta años de experiencia. La infame masacre en 1948 de cientos de familias palestinas en Deir Yasin fue emblemática de la eliminación sionista de cientos de pueblos agrícolas productivos, que habían sido poblados durante siglos por un pueblo nativo con su civilización endógena y vínculos culturales con el suelo, a fin de imponer un nuevo orden colonial. La política de aniquilación total de los palestinos es un elemento base en el asesoramiento de Israel a los políticos en Iraq. Su mensaje ha sido traslado por sus acólitos sionistas presentes en las administraciones Bush y Obama, ordenando el desmembramiento de toda la burocracia estatal y civil moderna iraquí y utilizando los premodernos escuadrones de la muerte tribales compuestos de extremistas chiíes y kurdos para purgar las modernas universidades e instituciones de investigación de esa masacrada nación.

La conquista imperial estadounidense de Iraq se construye a partir de la destrucción de una república laica moderna. El desierto cultural que queda (un “páramo” empapado de la sangre de los preciados sabios iraquíes) es controlado por mega-estafadores, chorizos y mercenarios que se hacen pasar por “autoridades iraquíes”, analfabetos culturales étnicos y tribales y personajes religiosos medievales que actúan bajo la guía y dirección de los graduados de West Point que llevan los “planos del imperio” formulados por los licenciados de Princeton, Harvard, Johns Hopkins, Yale y Chicago, ansiosos de servir a los intereses de las corporaciones multinacionales europeas y estadounidenses.

Eso se denomina “desarrollo desigual y combinado”: El matrimonio de los mullahs fundamentalistas con los sionistas de la Ivy League [*] al servicio de los Estados Unidos.

N. de la T.:

[*] Ivy League: el grupo de ocho universidades más prestigiosas de EEUU.

Enlace con texto original en inglés:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14870

 

http://rebelion.org/noticia.php?id=90519

 

Ver también:

 

Declaraciones de Tareq Aziz, cuya vida pende de un hilo
“Todos somos víctimas de Reino Unido y de Estados Unidos. Han asesinado a nuestro país.”
 
Felicity Arbuthnot (13-01-2012)

 

Guerra de Irak: un billón de dólares y un millón de muertos
 
(10-01-2012)
Traducido para Rebelión por Susana Merino

 



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