No se puede ser genuinamente no violento y
permanecer pasivo ante las injusticias sociales.


                                                                       Gandhi

 "Confieso que he vivido" (Fragmento)

MANIFIESTO POR UN MUNDO SIN GUERRAS

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LA ELITE DEL PODER : LA DOMINACIÓN GLOBAL



 
LA ELITE DEL PODER : LA DOMINACIÓN GLOBAL

 

 

 

Los nombres de los responsables de la penuria progresiva que nos acecha a todos los ciudadanos de este planeta.
Del Documental "Prosperar" dirigido por Foster Gamble, donde hace una exposición detallada de los problemas y la situación en el mundo.
 

 

 
 
Ver el documental "Thrive (Prosperar)" en:
 


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La guerra de EEUU contra Iraq: La destrucción de una civilización



 
La guerra de EEUU contra Iraq: La destrucción de una civilización

 

James Petras

 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 

Los siete años de guerra y ocupación estadounidenses en Iraq han estado manejados por varias fuerzas políticas importantes e impregnados de toda una variedad de intereses imperiales. Sin embargo, esos intereses no explican por sí mismos la profundidad ni el alcance de la sostenida, masiva y continuada destrucción de toda una sociedad ni su reducción a un permanente estado de guerra. El ámbito de fuerzas políticas que contribuyeron a orquestar la guerra y la subsiguiente ocupación de EEUU incluye las siguientes (por orden de importancia):

La fuerza política más importante fue también de la que menos abiertamente se habló: La Configuración del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en inglés), que incluye el importante papel de los partidarios, persistentes e incondicionales de línea dura, del Estado de Israel que lograron puestos importantes en el Pentágono de Bush (Douglas Feith y Paul Wolfowitz), operativos clave en la oficina del Vicepresidente (Irving –Scooter- Libby), en el Departamento del Tesoro (Stuart Levy), en el Consejo de Seguridad Nacional (Elliot Abrams) y toda una falange de asesores, escritores de los discursos presidenciales (David Frum), funcionarios secundarios y asesores políticos en el Departamento de Estado. Esos comprometidos “insiders” sionistas estaban apoyados por miles de funcionarios con dedicación exclusiva de “Ante Todo, Israel de las 51 organizaciones judías más importantes, agrupadas bajo su Presidente (PMAJO, por sus siglas en inglés). Todos declararon abiertamente que su más alta prioridad era avanzar en la agenda de Israel, concretada, en este caso, en una guerra de EEUU contra Iraq para derrocar a Saddam Hussein, ocupar el país, dividir físicamente Iraq, destruir su ejército y su capacidad industrial e imponer un régimen-titere pro-Israel/pro-EEUU. Si Iraq era étnicamente limpiado y dividido, como defendía el ultraderechista Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu y el Presidente Emérito “Liberal” del Consejo de Relaciones Exteriores y sionista-militarista Leslie Gelb, habría entonces varios “regímenes clientelistas”.

Los altos políticos pro-Israel que promovieron la guerra no tenían directamente al principio la política de destruir sistemáticamente lo que, en efecto, constituía toda la civilización iraquí. Pero su apoyo y diseño de una política de ocupación incluía el desmembramiento total del aparato del estado iraquí y el reclutamiento de asesores israelíes que proporcionaran su “pericia” en técnicas de interrogatorio, represión de la resistencia civil y contrainsurgencia. Ciertamente, los expertos israelíes jugaron un papel importante al fomentar el enfrentamiento étnico y religioso entre los iraquíes, que Israel tanto ha puesto en práctica en Palestina. El “modelo” israelí de guerra colonial y ocupación –la invasión del Líbano de 1982- y la práctica de la “destrucción total” utilizando la división sectaria y étnico-religiosa fue ya evidente en las infamantes masacres de los campos de refugiados de Sabra y Chatila en Beirut, que tuvieron lugar bajo supervisión del ejército israelí.

La segunda fuerza poderosa en pos de la Guerra de Iraq estaba constituida por los militaristas civiles (como Donald Rumsfeld y el Vicepresidente Cheney) que buscaban extender el alcance imperial de EEUU por el Golfo Pérsico y fortalecer su posición geo-política eliminando a un nacionalista fuerte, laico y partidario de la resistencia anti-imperialista árabe en el Oriente Medio. Esos militaristas civiles buscaban ampliar las bases militares estadounidenses para envolver a Rusia y asegurarse el control de las reservas petrolíferas como elemento de presión contra China. Los militaristas civiles estaban menos movidos por los pasados lazos del Vicepresidente Cheney con la industria del petróleo y más interesados en su papel como Director Ejecutivo de la gigantesca filial de Halliburton, la contratista de bases militares Kellog-Brown and Root, que ha ido consolidando el Imperio Estadounidense a través de la expansión de bases militares por todo el mundo. Las compañías petrolíferas estadounidenses más importantes, que temían salir perdiendo frente a sus competidoras europeas y asiáticas, estaban deseando negociar con Saddam Hussein, y algunos de los partidarios de Bush dentro de la industria petrolífera estaban ya embarcados en operaciones de comercio ilegal con el embargado régimen de Iraq. La industria del petróleo no se sentía muy inclinada a promover la inestabilidad regional mediante una guerra.

La estrategia belicista de conquista y ocupación se diseñó para establecer una presencia militar colonial a largo plazo bajo la forma de bases militares estratégicas dotadas de un importante y sostenido contingente de asesores militares coloniales y unidades de combate. La brutal ocupación colonial de un estado laico independiente con fuerte historia nacionalista y avanzada infraestructura que disponía de un aparato policial y militar sofisticado, extendidos servicios públicos y mínimas tasas de analfabetismo impulsó el crecimiento de una amplia colección de movimientos militantes y armados contra la ocupación. En respuesta, los oficiales coloniales estadounidenses, la CIA y las Agencias de la Inteligencia de Defensa idearon una estrategia de “divide y vencerás” (la denominada solución “El Salvador”, asociada al ex Embajador en zonas calientes y ex Director de la Inteligencia Nacional estadounidense John Negroponte) para fomentar los conflictos armados de base sectaria y promover los asesinatos interreligiosos para así debilitar cualquier esfuerzo por lograr un movimiento unido nacional anti-imperialista. El desmantelamiento de la burocracia civil laica y del ejército fue diseñado por los sionistas de la administración Bush para incrementar el poder de Israel en la región y fomentar el surgimiento de grupos militantes islámicos, que habían sido reprimidos por el depuesto régimen baazista de Saddam Hussein. Israel había perfeccionado esta estrategia antes: Patrocinó y financió en sus orígenes a grupos militantes islámicos sectarios, como Hamas, como alternativa a la laica Organización para la Liberación de Palestina, creando un marco que favorecía las luchas sectarias entre los palestinos.

La consecuencia de las políticas coloniales estadounidenses financiando y multiplicando una amplia variedad de conflictos internos fue la proliferación de los mullah, los líderes tribales, los gángsteres políticos, los señores de la guerra, los expatriados y los escuadrones de la muerte. La “guerra de todos contra todos” servía a los intereses de las fuerzas ocupantes estadounidenses. Iraq se convirtió en un lodazal de jóvenes armados, sin empleo, entre los que era fácil reclutar un nuevo ejército de mercenarios. La “guerra civil” y el “conflicto étnico” proporcionaron un pretexto para que EEUU y sus títeres iraquíes despidieran a cientos de miles de soldados, policías y funcionarios del régimen anterior (especialmente si eran de familias sunníes, mixtas o laicas), socavando la base del empleo civil. Bajo la cobertura de una generalizada “guerra contra el terror”, las Fuerzas Especiales estadounidenses y los escuadrones de la muerte dirigidos por la CIA implantaron el terror dentro de la sociedad civil iraquí, persiguiendo a cualquier sospechoso de criticar al gobierno-títere, especialmente entre las clases educadas y profesionales, precisamente los iraquíes más capaces de reconstruir una república laica independiente.

La guerra de Iraq estuvo dirigida por un influyente grupo de ideólogos neoconservadores y neoliberales con fuertes vínculos con Israel. Valoraron el éxito de la guerra de Iraq (por éxito ellos entendían el desmembramiento total del país) como la primera ficha de “dominó” de una serie de guerras para “recolonizar” el Oriente Medio (en sus palabras: “volver a trazar el mapa”). Disfrazaron su imperial ideología con un fino barniz de retórica sobre “promover las democracias” en Oriente Medio (excluyendo, por supuesto, las antidemocráticas políticas de su “patria” Israel sobre los subyugados palestinos). Al confluir las ambiciones hegemónicas regionales de Israel con los intereses imperiales de EEUU, los neoconservadores y sus compañeros de viaje neoliberales del Partido Demócrata apoyaron en primer lugar al Presidente Bush y después al Presidente Obama en su escalada de las guerras contra Afganistán y Pakistán. Secundaron unánimemente la feroz campaña de bombardeos de Israel contra el Líbano, el ataque por tierra, mar y aire y la masacre de miles de civiles atrapados en Gaza, el bombardeo de instalaciones sirias y el gran impulso (de Israel) hacia un ataque preventivo militar y a gran escala contra Irán.

Los defensores estadounidenses de múltiples guerras secuenciales y simultáneas en Oriente Medio y en el Sur de Asia creían que no podrían desplegar todo el potencial destructivo masivo que poseen hasta no haberse asegurado el control total de su primera víctima: Iraq. Confiaban en que la resistencia iraquí se vendría rápidamente abajo tras trece años de brutales y exterminadoras sanciones impuestas contra la república por EEUU y las Naciones Unidas. Para consolidar el control imperial, los políticos estadounidenses decidieron silenciar permanentemente a todos los disidentes civiles independientes iraquíes. Se dedicaron a financiar a clérigos chiíes y asesinos tribales sunníes y a contratar decenas de miles de mercenarios privados entre los señores de la guerra pesmergas kurdos para que perpetraran los asesinatos selectivos de los dirigentes de los movimientos de la sociedad civil.

EEUU creó y entrenó un ejército-títere colonial iraquí de 200.000 miembros, compuesto casi enteramente de pistoleros chiíes, excluyendo a los experimentados militares iraquíes con antecedentes laicos, sunníes o cristianos. Un resultado poco conocido de todos esos escuadrones de la muerte financiados y entrenados por EEUU y de su ejército-títere iraquí fue la destrucción virtual de la antigua población cristiana iraquí, que fue desplazada, sus iglesias bombardeadas y sus dirigentes, obispos e intelectuales, académicos y científicos asesinados o forzados al exilio. Los asesores israelíes y estadounidenses eran bien conscientes de que los cristianos iraquíes habían jugado un papel clave en el desarrollo histórico de los movimientos laicos, nacionalistas antibritánicos y antimonárquicos y su eliminación como fuerza influyente en los primeros años de la ocupación estadounidense no fue algo accidental. El resultado de las políticas estadounidenses llevó a eliminar a los movimientos y a los dirigentes antiimperialistas más democráticos y laicos y a presentar a una red asesina de colaboradores “étnico-religiosos” como “socios” incontestables para sostener la presencia colonial estadounidense a largo plazo en Iraq. Con sus títeres en el poder, Iraq serviría como plataforma de lanzamiento para su búsqueda estratégica de otros “dominios” (Siria, Irán, las Repúblicas Centroasiáticas…).

La continuada purga sangrienta de Iraq bajo la ocupación estadounidense ha conseguido acabar con la vida de 1,3 millones de civiles iraquíes durante los primeros siete años de la invasión de Bush de 2003. Hasta mediados de 2009, la invasión y ocupación de Iraq le ha costado al tesoro estadounidense más de 666.000 millones de dólares. Este enorme gasto da fe de su carácter central en la más amplia estrategia imperial de EEUU en relación a todo el Oriente Medio y a la región del Sur y Centro de Asia. La política de Washington de politizar y militarizar las diferencias étnico-religiosas, armando y fomentando la rivalidad de los líderes étnicos, religiosos y tribales para que estén siempre enzarzados en mutuas sangrías sirvió para destruir la resistencia y la unidad nacional. Las tácticas de “divide y vencerás” y la confianza en organizaciones religiosas y sociales retrógradas es la práctica más común y mejor conocida cuando se trata de conquistar y subyugar a un estado nacionalista avanzado y unificado. Romper un estado nacional, destruir la conciencia nacionalista y promover las primitivas lealtades regionales, feudales y étnico-religiosas requería de la sistemática destrucción de los principales proveedores de la conciencia nacionalista, de la memoria histórica y del pensamiento científico y laico. Al provocar los odios étnico-religiosos se destruyeron los matrimonios, las comunidades y las instituciones mixtas con sus perdurables lazos profesionales y amistades personales de orígenes diversos. La eliminación física de académicos, escritores, profesores, intelectuales, científicos y profesionales, especialmente físicos, ingenieros, abogados, juristas y periodistas fue decisiva para imponer un gobierno étnico-religioso bajo una ocupación colonial. Para establecer el dominio a largo plazo y sostener a unos gobernantes clientelistas étnico-religiosos, todo el edificio cultural preexistente fue destruido físicamente por EEUU y sus marionetas iraquíes. Esto supuso la destrucción de las bibliotecas, las oficinas del censo y los depósitos de todas las propiedades y archivos judiciales, los departamentos sanitarios, laboratorios, colegios, centros culturales, instalaciones médicas y, por encima de todo y al completo, las clases profesionales, los científicos sociales, los humanistas, los literatos... Cientos de miles de profesionales iraquíes junto con sus familias, fueron empujados mediante el terror al exilio interno y externo. Se cortó cualquier tipo de financiación destinada a las instituciones nacionales, seculares, científicas y educativas. Los escuadrones de la muerte se emplearon a fondo en el sistemático asesinato de miles de académicos y profesionales sospechosos de la menor disidencia, del menor sentimiento nacionalista; se eliminó a todo aquel que tuviera la mínima capacidad para colaborar en la reconstrucción de la república.

La destrucción de una moderna civilización árabe

El Iraq laico e independiente tenía el más avanzado orden científico-cultural del mundo árabe, a pesar de la naturaleza represiva del estado policial de Saddam Hussein. Había un sistema nacional de atención sanitaria, educación gratuita universal y generosos servicios sociales, combinado todo ello con niveles de igualdad de género sin precedentes. Esto marcó la avanzada naturaleza de la civilización iraquí de finales del siglo XX. La separación entre iglesia y estado y la protección estricta de las minorías religiosas (cristianos, asirios y otros) contrasta agudamente con lo que ha resultado de la ocupación estadounidense y su destrucción de las estructuras gubernamentales y civiles iraquíes. El duro gobierno dictatorial de Saddam Hussein presidía una muy desarrollada moderna civilización en la que el avanzado trabajo científico iba de la mano de una fuerte identidad nacionalista y anti-imperialista. Esto se notó especialmente en el pueblo iraquí y en las expresiones de solidaridad del régimen con la causa del pueblo palestino bajo el dominio y ocupación israelí.

Un mero “cambio de régimen” no podía extirpar esta profundamente incrustada y avanzada cultura laica republicana en Iraq. Los planificadores estadounidenses de la guerra y sus asesores israelíes eran bien conscientes de que la ocupación colonial aumentaría la conciencia nacionalista iraquí a menos que la secular nación fuera destruida y de ahí el imperativo imperial para arrancar y destruir a los portadores de la conciencia nacionalista, eliminando físicamente a los talentosos, a los científicos, a los elementos más laicos de la sociedad iraquí. El énfasis en todo lo retrogrado se convirtió en el principal instrumento para que EEUU impusiera en el poder a sus títeres coloniales, con sus primitivas y “pre-nacionales” lealtades, en un Bagdad culturalmente purgado y desnudado de sus estratos sociales más sofisticados y nacionalistas.

Según el Centro de Estudios Al Ahram de El Cairo, durante los primeros dieciocho meses de la ocupación estadounidense, 310 científicos iraquíes fueron asesinados, una cifra que el ministerio de educación iraquí no discute.

Otro informe recogía un listado con más de 340 intelectuales y científicos asesinados entre 2005 y 2007. Las bombas colocadas en los institutos de educación superior habían hecho bajar la tasa de matrículas un 30% respecto a las cifras anteriores a la invasión. En una bomba colocada en enero de 2007 en la Universidad Mustansiriya de Bagdad, 70 estudiantes fueron asesinados y cientos de ellos resultaron heridos. Esas cifras obligaron a la UNESCO advertir que el sistema universitario iraquí estaba al borde del colapso. Las cifras de importantes profesionales y científicos iraquíes que habían escapado del país rondaban los 20.000. Los Angeles Times informó que en octubre de 2008, de los 6.700 profesionales universitarios iraquíes que tuvieron que huir a partir de 2003, sólo 150 habían regresado. A pesar de las proclamas de EEUU de que ha mejorado la seguridad, la situación en 2008 contempló numerosos asesinatos, incluyendo el del único neurocirujano que quedaba en la segunda mayor ciudad iraquí, Basora, cuyo cuerpo fue arrojado a las calles de la ciudad.

Los datos no procesados de los académicos, científicos y profesionales iraquíes asesinados por EEUU y las fuerzas ocupantes alidadas y las milicias, así como de las fuerzas en la sombra controladas por ellas, se reflejaron en una lista publicada por el Pakistan Daily News (www.daily.pk) el 26 de noviembre de 2008. Esta lista levanta ampollas acerca de la realidad de la sistemática eliminación de intelectuales en Iraq bajo la trituradora de la ocupación estadounidense.

Asesinatos

La eliminación física de un individuo mediante el asesinato es una forma extrema de terrorismo, que tiene un efecto dominó de largo alcance a través de la comunidad de la que procede la persona, en este caso el mundo de los líderes intelectuales, académicos, profesionales y creativos de las artes y las ciencias. Por cada intelectual iraquí asesinado, miles de educados iraquíes escapaban del país o abandonaban su trabajo en búsqueda de una actividad más segura, menos vulnerable.

Bagdad era considerada el “París” del mundo árabe en términos culturales y artísticos, científicos y educativos. En la década de los setenta y los ochenta, sus universidades eran la envidia del mundo árabe. La campaña de “conmoción y pavor” de EEUU que arrasó Bagdad, evocó emociones similares a las del bombardeo aéreo del Louvre, la Sorbona y las bibliotecas más importantes de Europa. La Universidad de Bagdad era una de las universidades más prestigiosas y productivas del mundo árabe. Incluso bajo el letal colapso producido por las sanciones económicas impuestas por EEUU y Naciones Unidas, que aniquilaron a Iraq durante los trece años anteriores a la invasión de 2003, miles de estudiantes licenciados y de jóvenes profesionales llegaban a Iraq buscando formación especializada. Jóvenes médicos de todo el mundo árabe recibían formación médica avanzada en sus instituciones. Muchos de sus académicos presentaban documentación científica en las conferencias internacionales más importantes y publicaban en revistas de prestigio. Y lo que es más importante, la Universidad de Bagdad formaba y mantenía una cultura laica científica altamente respetada y libre de discriminación sectaria, con académicos de todos los orígenes religiosos y étnicos.

Ese mundo fue para siempre destrozado: Bajo la ocupación estadounidense, hasta noviembre de 2008, han sido asesinados 83 académicos e investigadores que enseñaban en la Universidad de Bagdad, haciendo que varios miles de colegas suyos, sus familias y estudiantes se vieran obligados a huir.

La selección de académicos asesinados por disciplinas

El artículo publicado en noviembre por el Pakistan Daily News ofrecía un listado de un total de 154 importantes académicos de Bagdad, famosos en su especialidad, que habían sido asesinados. Además, un total de 281 bien conocidos intelectuales que enseñaban en las mejores universidades de Iraq cayeron víctimas de los “escuadrones de la muerte” bajo la ocupación estadounidense.

Antes de la ocupación estadounidense, la Universidad de Bagdad poseía la facultad de medicina de enseñanza e investigación más importante de todo el Oriente Medio, que atraía a cientos de jóvenes doctores en búsqueda de formación avanzada. Ese programa ha sido devastado durante el surgimiento del régimen de los escuadrones de la muerte estadounidenses, con pocas perspectivas de recuperación. De los asesinados, el 25% (21) eran los catedráticos y profesores más importantes de la facultad de medicina de la Universidad de Bagdad, la que tiene el más alto porcentaje de asesinados entre las facultades. El segundo más alto porcentaje de las facultades masacradas fueron los profesores e investigadores de la renombrada facultad de ingeniería de la Universidad de Bagdad (12), seguidos de primerísimos académicos en humanidades (10), ciencias sociales y físicas (8 catedráticos en cada una), educación (5). Los restantes altos académicos asesinados en la Universidad de Bagdad pertenecían a las facultades de ingeniería agrícola, economicas, educación física, comunicaciones y estudios religiosos.

En las otras tres universidades de Bagdad fueron asesinados 53 importantes académicos, entre ellos, 10 que pertenecían al campo de las ciencias sociales, 7 a la facultad de derecho, 6 a medicina, 6 a humanidades, 9 a ciencias físicas y 5 a las ingenierías. El 20 de agosto de 2002, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld bromeaba antes de la invasión: “… Uno tiene que asumir que ellos (los científicos) no han estado jugando a las canicas” (justificando la sangrienta purga de científicos en ciencias físicas y químicas). Una ominosa señal de la sangría de académicos que iba a seguir a la invasión.

En todas las universidades situadas en el resto de las provincias se perpetraron purgas sangrientas similares de académicos: 127 catedráticos y científicos fueron asesinados en las diversas y bien consideradas universidades de Mosul, Kirkuk, Basora y otros lugares. Las universidades ubicadas en otras provincias con la cifra más alta de profesores y catedráticos asesinados estaban en las ciudades en que los ejércitos británico y estadounidense y sus aliados y mercenarios kurdos fueron más activos: Basora (35), Mosul (35), Diyala (15) y Al-Anbar (11).

El ejército iraquí y sus aliados de los escuadrones de la muerte perpetraron la mayoría de los asesinatos de académicos en las ciudades que estaban bajo control estadounidense o “aliado”. El asesinato sistemático de académicos se llevó a cabo por toda la nación, en todas las disciplinas a fin de destruir los cimientos educativos y culturales de una civilización árabe moderna. Los escuadrones de la muerte que cometieron la mayoría de los asesinatos eran grupos étnico-religiosos primitivos, premodernos “actuando por sí mismos” o instrumentalizados por los estrategas del ejército estadounidense para eliminar a cualquier intelectual consciente políticamente o a cualquier científico nacionalista que pudiera empeñarse en una agenda de reconstrucción de una sociedad laica moderna y una república unificada e independiente.

En su pánico para impedir la invasión estadounidense, el Directorado Nacional de Control Iraquí presentó el 7 de diciembre de 2002 ante las Naciones Unidas, una lista que identificaba a 500 científicos importantes iraquíes. No hay prácticamente duda alguna de que esa lista se convirtió para el ejército estadounidense en un elemento central a la hora de confeccionar la lista de personas a eliminar entre la elite científica iraquí. En su infame discurso anterior a la invasión ante las Naciones Unidas, el Secretario de Estado Colin Powell citó una lista de 3.500 científicos y técnicos iraquíes a quienes habría que “contener” para impedir que su sabiduría fuera utilizada por otros países. EEUU había incluso creado un “presupuesto” de cientos de millones de dólares, sacado del dinero iraquí del programa “Petróleo por Alimentos” de Naciones Unidas a fin de establecer programas de “reeducación civil” para volver a entrenar a los ingenieros y científicos iraquíes. Estos tan aireados programas nunca se llevaron a cabo. Formas más baratas de contener lo que un experto en política estadounidense denominó como el “exceso de científicos, ingenieros y técnicos” de Iraq aparecen claramente en un documento del Carnegie Endowment (actualización de la política RANSAC, abril de 2004). EEUU había decidido adoptar y ampliar, a escala industrial, la operación secreta del Mossad israelí para asesinar a los científicos iraquíes más importantes.

Las campañas estadounidenses de “Incremento” y “Asesinatos Máximos” (2006-2007):

El momento terrorista más algido contra los académicos coincide con la renovación de la ofensiva del ejército estadounidense en Bagdad y en las provincias. De la cifra total de académicos asesinados en Bagdad hay recogidas unas fechas (110 intelectuales famosos asesinados), casi el 80% (87) se produjeron en 2006 y 2007. Una pauta similar se siguió en las provincias, perpetrándose en esa época el 77% de un total de 84 académicos asesinados fuera de la capital durante el mismo período. La pauta está clara: la proporción de asesinatos de académicos crece cuando las fuerzas ocupantes estadounidenses organizan un ejército iraquí de mercenarios y fuerza policial, y proporcionan dinero para el entrenamiento y reclutamiento de miembros de tribus y milicias rivales chiíes y sunníes como medio de reducir las bajas estadounidenses y de purgar a los potenciales críticos disidentes de la ocupación.

La campaña de terror contra los académicos se intensificó a mediados de 2005 y alcanzó su pico en 2006-2007, provocando la fuga masiva de decenas de miles de profesionales, científicos, académicos iraquíes y de sus familias al extranjero. Facultades universitarias enteras se han convertido en refugiados de Siria y otros países. Aquellos que no pudieron permitirse abandonar a sus ancianos padres o parientes y permanecieron en Iraq, tuvieron que adoptar medidas extraordinarias para ocultar su identidad. Algunos eligieron colaborar con las fuerzas ocupantes o con el régimen-títere esperando que les protegieran o permitieran inmigrar con sus familias a EEUU o Europa, aunque los europeos, especialmente los británicos, no se sienten muy inclinados a aceptar a académicos iraquíes. Después de 2008, se produjo un agudo descenso en el asesinato de académicos, con sólo 4 asesinados ese año. Esto refleja la huida masiva de intelectuales iraquíes hacia el extranjero o que tuvieron que esconderse antes que confiar en ningún cambio de política por parte de EEUU y sus títeres mercenarios. Como consecuencia, las instalaciones dedicadas a la investigación en Iraq se han visto diezmadas. Las vidas de los integrantes de los equipos de apoyo que aún permanecen, incluidos técnicos, bibliotecarios y estudiantes se han visto devastadas, con muy escasas perspectivas de poder conseguir un empleo en el futuro.

La guerra y ocupación de Iraq por EEUU, como los Presidentes Bush y Obama han declarado, es un “éxito”: una nación independiente de 23 millones de ciudadanos ha sido ocupada por la fuerza, colocándose en ella un régimen-títere, con tropas mercenarias coloniales que prestan obediencia a los oficiales estadounidenses y campos petrolíferos puestos en venta. Todas las leyes nacionalistas de Iraq que protegían su patrimonio, sus tesoros culturales y sus recursos naturales han sido anuladas. Los ocupantes han impuesto una “constitución” que favorece al Imperio estadounidense. Israel y sus lacayos sionistas en las administraciones tanto de Bush como de Obama celebran la desaparición de un adversario moderno… y la conversión de Iraq en un desierto político-cultural. En línea con un supuesto contrato efectuado entre el Departamento de Estado de EEUU y los oficiales del Pentágono con coleccionistas influyentes del Consejo Americano para la Política Cultural en 2003, los saqueados tesoros de la antigua Mesopotamia han “encontrado” un camino en las colecciones de las elites de Londres, Nueva York y muchos más lugares. Los coleccionistas pueden ahora también anticiparse al pillaje en Irán.

Advirtiendo a Irán

La invasión, ocupación y destrucción por EEUU de una civilización científico-cultural moderna, como la que existía en Iraq, es un preludio de lo que el pueblo de Irán puede esperar si llega a producirse un ataque militar por parte de EEUU/Israel. La amenaza imperial a los cimientos científico-culturales de la nación iraní ha estado totalmente ausente de la narrativa de los manifestantes y estudiantes iraníes y sus ONG financiadas por EEUU durante sus protestas post-electorales de la “Revolución Pintalabios”. No deberían olvidar que en 2004, los educados y sofisticados iraquíes de Bagdad se consolaban con un fatalmente equivocado optimismo de “al menos, no estamos como en Afganistán”. Esa misma elite se encuentra ahora en miserables campos de refugiados en Siria y en Jordania y su país se parece más a Afganistán que ningún otro lugar del Oriente Medio. Se ha cumplido la escalofriante promesa de Bush de abril de 2003 de transformar Iraq en la imagen de “nuestro recién liberado Afganistán”. Y los informes de que los asesores de la administración estadounidense habrían revisado la política del Mossad israelí de asesinatos selectivos de científicos iraníes, debería hacer que los intelectuales liberales pro-Occidente de Teherán ponderen seriamente la lección de la campaña asesina que sobre todo en 2006-2007 eliminó prácticamente a todos los científicos y académicos iraquíes.

Conclusión

¿Qué es lo que ganan EEUU (y Gran Bretaña e Israel) al establecer un régimen clientelista retrogrado en Iraq basado en estructuras socio-políticas étnico-religiosas medievales? Primero y principal, Iraq se ha convertido en un puesto de avanzada para el imperio. En segundo lugar, es un régimen débil y atrasado incapaz de desafiar el dominio militar y económico israelí en la región e incapaz de cuestionar la continuada limpieza étnica de los nativos palestinos árabes de Jerusalén, Cisjordania y Gaza. En tercer lugar, la destrucción de los cimientos legales, culturales, científicos y académicos de un estado independiente supone incrementar su dependencia de las corporaciones multinacionales occidentales (y chinas) y su infraestructura técnica, facilitando así la penetración y explotación económica imperial.

A mediados del siglo XIX, tras la revolución de 1848, el conservador sociólogo francés Emil Durkheim reconoció que la burguesía europea se veía enfrentada por un creciente conflicto de clases y una clase trabajadora cada vez más anticapitalista. Durkheim señalaba que, cualquiera que fueran sus recelos filosóficos sobre religión y clericalismo, la burguesía tendría que usar los mitos de la religión tradicional para “crear” cohesión social y rebajar la polarización de clases. Hizo un llamamiento a la educada y sofisticada clase capitalista parisina para que superara su rechaza del obscurantista dogma religioso a favor de instrumentalizar la religión como herramienta para poder mantener su dominio político. De la misma forma, los estrategas estadounidenses, incluidos los sionistas en el Pentágono, han instrumentalizado a las fuerzas étnico-religiosas, tribales y mullahs para destruir el liderazgo político nacional laico y la avanzada cultura de Iraq para consolidar su dominio imperial, aunque esa estrategia exigiera la matanza de las clases científicas y profesionales. El dominio imperial contemporáneo estadounidense se basa en apoyar a los sectores más atrasados social y políticamente de una sociedad y aplicar la tecnología bélica más avanzada.

Los asesores israelíes han jugado un papel importante a la hora de instruir a las fuerzas ocupantes en Iraq en las prácticas de la contrainsurgencia urbana y represión de civiles, basándose en sus sesenta años de experiencia. La infame masacre en 1948 de cientos de familias palestinas en Deir Yasin fue emblemática de la eliminación sionista de cientos de pueblos agrícolas productivos, que habían sido poblados durante siglos por un pueblo nativo con su civilización endógena y vínculos culturales con el suelo, a fin de imponer un nuevo orden colonial. La política de aniquilación total de los palestinos es un elemento base en el asesoramiento de Israel a los políticos en Iraq. Su mensaje ha sido traslado por sus acólitos sionistas presentes en las administraciones Bush y Obama, ordenando el desmembramiento de toda la burocracia estatal y civil moderna iraquí y utilizando los premodernos escuadrones de la muerte tribales compuestos de extremistas chiíes y kurdos para purgar las modernas universidades e instituciones de investigación de esa masacrada nación.

La conquista imperial estadounidense de Iraq se construye a partir de la destrucción de una república laica moderna. El desierto cultural que queda (un “páramo” empapado de la sangre de los preciados sabios iraquíes) es controlado por mega-estafadores, chorizos y mercenarios que se hacen pasar por “autoridades iraquíes”, analfabetos culturales étnicos y tribales y personajes religiosos medievales que actúan bajo la guía y dirección de los graduados de West Point que llevan los “planos del imperio” formulados por los licenciados de Princeton, Harvard, Johns Hopkins, Yale y Chicago, ansiosos de servir a los intereses de las corporaciones multinacionales europeas y estadounidenses.

Eso se denomina “desarrollo desigual y combinado”: El matrimonio de los mullahs fundamentalistas con los sionistas de la Ivy League [*] al servicio de los Estados Unidos.

N. de la T.:

[*] Ivy League: el grupo de ocho universidades más prestigiosas de EEUU.

Enlace con texto original en inglés:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14870

 

http://rebelion.org/noticia.php?id=90519

 

Ver también:

 

Declaraciones de Tareq Aziz, cuya vida pende de un hilo
“Todos somos víctimas de Reino Unido y de Estados Unidos. Han asesinado a nuestro país.”
 
Felicity Arbuthnot (13-01-2012)

 

Guerra de Irak: un billón de dólares y un millón de muertos
 
(10-01-2012)
Traducido para Rebelión por Susana Merino

 



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GUANTÁNAMO : EE.UU CONTINUA CON LAS INJUSTICIAS Y TORTURAS



 
GUANTÁNAMO : EE.UU CONTINUA CON LAS INJUSTICIAS Y TORTURAS

 

 

 

EE. UU. siempre pretende 'exportar' la democracia a otros países. Pero también 'comparte' sus polémicas prácticas penitenciarias, cuyo símbolo es la prisión de Guantánamo (Cuba) que cumplirá 10 años en 2012. A pesar de que el presidente Barack Obama prometía cerrarla, allí siguen encerradas 171 personas sospechosas de terrorismo,

Siguen las torturas en la cárcel de Guantánamo, a pesar del anuncio de cierre de esta prisión, hace tres años, por el presidente estadounidense, Barack Obama.

 

http://youtu.be/aGO5FjmJ1c4

 



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Solidaridad Frente a la barbarie imperialista: disolución de la OTAN - Barbarie en Libia -



 
Solidaridad Frente a la barbarie imperialista: disolución de la OTAN - Barbarie en Libia -

 

Frente a la barbarie imperialista:
disolución de la OTAN
- Barbarie en Libia -

 

Durante los últimos 7 meses hemos asistido a una nueva guerra de agresión de las potencias imperialistas contra un país soberano y miembro de la ONU.

Han sido 7 meses de bombardeos, de muertes, de matanzas, de destrucción, de saqueo y de preparación de la opinión pública mundial para asistir a la conquista de un país, al robo de sus recursos naturales, a la privatización de sus servicios sociales, a su división y refeudalización.

Todo ello, para complacer a unos políticos que habían decidido el destino de Libia, el objeto de sus apetencias, en una mesa de reuniones, a miles de kilómetros de ese país, y de espaldas a su ciudadanía.
De nada han servido las llamadas al diálogo y a la negociación, de nada han servido las rondas de contactos, de nada ha servido la mediación de la Unión Africana o de la comunidad de países de América Latina.

Los imperialistas, a través de su brazo armado, que es la OTAN, estaban decididos a acabar con la soberanía de ese país y repartirse sus riquezas.

El papel de la ONU, organización nacida al final de la II Guerra Mundial, y entre cuyas metas está acabar con las guerras y servir de auxilio en los procesos de descolonización, ha sido el de servir de cobertura legal y política a la aventura militar de los imperialistas. Las potencias agresoras han ido más allá de lo que recogían las resoluciones aprobadas por la ONU, y la ONU lo ha conocido de antemano sin hacer nada para impedirlo.

¿Se han defendido los derechos humanos para los que, según las resoluciones de la ONU, servían las operaciones militares de los países de la OTAN? ¿Se han salvado vidas con los bombardeos de la OTAN? Todo ha formado parte de una gran hipocresía que ha justificado y encubierto una guerra criminal e injustificable.

Desde que inició sus operaciones en Libia, la OTAN reconoce haber hecho casi 20.000 vuelos sobre el país. Por su parte, los “rebeldes”, a quienes la OTAN sirvió de cobertura aérea, entre otras tareas de apoyo, elevan la cifra de muertos durante el conflicto hasta los 50.000, incluyendo desaparecidos. La cifra de heridos superaría ampliamente a la de muertos. Los desplazados de la guerra de Libia se han dirigido hacia Túnez, Egipto e Italia. Los beligerantes han buscado suministro de armamento en otros países, y Francia ha reconocido oficialmente que ha suministrado armamento a los “rebeldes”, violando las resoluciones de la ONU.

Muchos países del mundo ya han denunciado las acciones de la OTAN en Libia. Algunos, como Sudáfrica, ya han pedido que el Tribunal Penal Internacional las investigue.

Por nuestra parte, denunciamos que la OTAN y las potencias agresoras contra Libia han cometido un genocidio contra el pueblo libio.

El pueblo libio ha resistido heroicamente la agresión, y sigue resistiendo, en unas condiciones que hace 7 meses nos hubieran parecido inimaginables: contaminación radiactiva en el territorio provocada por las bombas de uranio empobrecido, armamento abandonado, bombas caídas sin explotar, destrucción de ciudades y pueblos, del tejido social, económico y asistencial del país, incluyendo su Gran Río artificial que llevaba agua a las ciudades y convertía al desierto en una zona agrícola.

Con total cinismo, los países que han causado semejante destrucción se ofrecen, ahora, a reconstruir el país, para seguir enriqueciéndose a costa de ese pueblo.


- Fraude del referéndum de la OTAN


Los pueblos del Estado español fueron consultados en 1986 sobre la participación en la OTAN, después de una campaña electoral marcada por el miedo a una vuelta a la dictadura franquista. El referéndum fue rechazado en Euskalherria, Catalunya y las Canarias. En el resto del Estado, se acepto la entrada en la OTAN, con las tres condiciones que ponía el referéndum: 1ª No integrarse en la estructura militar de la alianza militar. 2ª No permitir el paso por nuestro suelo de aviones o barcos con bombas nucleares. 3ª Reducir, progresivamente, la presencia del ejército de Estados Unidos en nuestras bases. Ninguna de estas condiciones se ha respetado y, hoy, España forma parte de la estructura militar de la OTAN, los acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y España permiten el transporte de sustancias peligrosas en las naves norteamericanas, mediante permiso expreso, y Estados Unidos continúa utilizando nuestro país como base de operaciones militares en el extranjero.

De la misma forma que el sí con condiciones en el referéndum de la OTAN sirvió para que España se embarcara plenamente en la alianza militar, el sí con condiciones para la intervención imperialista en Libia de la ONU ha servido para que la OTAN destruya el país y favorezca un cambio de régimen.


- Gastos militares para fines sociales


Las consecuencias de la guerra imperialista y de nuestra participación en la OTAN también son perceptibles en nuestro país. Para financiar nuestra participación en la operación militar contra Libia, el Gobierno español aprobó una partida extraordinaria de 43 millones de euros, a la que hay que añadir créditos adicionales de 14 millones de euros cada mes.

En los últimos años, nuestro país ha realizado grandes inversiones en armamento de última generación: cazas Eurofighter, tanques Leopard, Fragatas F-100, submarinos S-80, etc, etc. La deuda acumulada por estas inversiones ha sido de 30.000 millones de euros. Para evitar el escándalo de estas inversiones, se camuflan como “I+D civil” y se realizan los pagos a los fabricantes a través del Ministerio de Industria.

A estos gastos hay que añadir los ocasionados por otras actividades, como las llamadas “misiones en el exterior para el mantenimiento de la paz”, que elevaron el gasto militar en el 2009 hasta los 26.647 millones de euros.

Después de que se hayan cumplido los 60 años de la OTAN, es hora de que digamos alto y claro: No a la OTAN. Salida de la OTAN de nuestro país. Fuera las bases de la OTAN de nuestro territorio. Y disolución de esta alianza militar.

El imperialismo es el estado mundial de la guerra permanente. Mientras atacaban Libia, iniciaban una escalada de agresiones similar contra Siria.

Amenazan el proceso de liberación y de autodeterminación de los pueblos en todo el mundo. Construyen bases militares en países colonizados. Utilizan sus ejércitos para presionar y someter a terceros países. Buscan consolidar el orden neoliberal de la economía mundial, garantizando que los países siguen atados al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, y que los bancos centrales sigan sirviendo a los objetivos de la deuda monetaria de Estados Unidos.

Se encargan de que aumente la brecha entre ricos y pobres a nivel mundial, de que las antiguas colonias sigan dependiendo económicamente de los países imperialistas, para que nunca tengan la posibilidad de alcanzar su soberanía económica y política, evitando que se rebelen contra la OTAN y el imperialismo, que devora sus recursos e impide su independencia.

Ahora, tras la canallada de la Reforma Constitucional, que blinda el techo del déficit público y concede prioridad absoluta al pago de la deuda y de los intereses cuando cada vez pagan menos impuestos los que más tienen, es un insulto a nuestra dignidad como pueblo que se estén gastando miles de millones de euros de nuestros impuestos en sembrar el dolor y la muerte en otros países. No podemos tolerar que se quite un euro de los gastos sociales públicos. ¡Exigimos que los gastos militares se destinen a satisfacer las necesidades sociales y los servicios públicos para todo el pueblo!


El grito ensordecedor que debe salir de nuestras gargantas por dignidad y por solidaridad internacionalista es:

¡NO A LAS GUERRAS IMPERIALISTAS!
¡SALGAMOS DE LA OTAN, YA!
¡GASTOS MILITARES PARA FINES SOCIALES!



Manifestación 24 de septiembre (19:00 h.): Glorieta de Bilbao – Ferraz 70


Convoca: Plataforma “No a la Guerra Imperialista”


Adhesiones: noalaguerraimperialista@hotmail.es

 

http://libia-sos.blogspot.com/2011/09/frente-la-barbarie-imperialista.html

 

http://libia-sos.blogspot.com/


 


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Guantánamo y los derechos humanos



 
Guantánamo y los derechos humanos

Xavier Caño Tamayo. Periodista y escritor

Como denuncia el abogado Clive Stafford, que defiende a presos de esa prisión, “la verdad de Guantánamo es cien veces peor de lo sabido”.

Centro de Colaboraciones Solidarias de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Un pastor afgano es detenido por estar cerca de una explosión; el pastor niega relación con ese hecho y sus interrogadores comprueban que sí sabe de pastoreo, pero ignora todo sobre armas o política. Y le creen. Pero lo mantienen encerrado cinco años. En Guantánamo.
Un anciano afgano con artritis y demencia senil es detenido porque encuentran en su casa un teléfono móvil, que no sabe utilizar. El afgano Kudai Dat, esquizofrénico, es hospitalizado con síntomas agudos de psicosis tras ser interrogado, y pasa cuatro años encarcelado. Un padre, que busca a su hijo en el frente de guerra afgano, es detenido. También arrestan a un mercader que viaja habiendo olvidado la documentación. Un hombre que hace autostop para ir a comprar medicinas es detenido y encarcelado...
Decenas de enfermos mentales, ancianos, adolescentes, enfermos psiquiátricos graves, maestros de escuela y granjeros sufrieron años de cárcel. Ninguno tenía vínculos con terrorismo alguno. Estos y otros muchos, hasta casi ochocientos, estuvieron encerrados durante años en la prisión de Guantánamo.
Wikileaks ha desvelado la absoluta arbitrariedad de los encarcelamientos sin base en Guantánamo, así como los terribles abusos cometidos por el gobierno de Estados Unidos en esa cárcel. Los informes revelan que las autoridades estadounidenses no necesitan pruebas para encarcelar. La nueva filtración, publicada por The Guardian, The Washington Post, The New York Times y El País, son fichas e informes de mandos militares sobre 759 de los 779 presos que han llegado a estar encerrados en Guantánamo.
Esos documentos prueban que el gobierno de Estados Unidos encarceló en terribles condiciones a centenares de presos que nunca supusieron peligro alguno. Encerrados sin pruebas ni indicios de haber cometido delito alguno. Sin formular cargos y sin defensa durante mucho tiempo. Hoy, 170 aún siguen en Guantánamo. De lo que contra todo derecho es y era Guantánamo, lo prueban las docenas de intentos de suicidio entre los encarcelados.
Un editorial de El País , bajo el título “Infamia consentida”, indica que “los papeles de Guantánamo alumbran una apabullante radiografía de los abusos y violaciones de los derechos más elementales cometidos en la prisión creada por George W. Bush en 2002, tras los atentados del 11S (...). Los informes muestran un sistema carcelario propio de regímenes totalitarios, basado en sospechas, conjeturas y delación”.
Pero vayamos más allá al analizar esa vergüenza universal. Guantánamo es sencillamente incompatible con el menor respeto por los derechos humanos. La Declaración Universal de Derechos Humanos empieza afirmando que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Y continúa declarando que, por esa dignidad, todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le aseguren todas las garantías necesarias para su defensa...
En Guantánamo se han violado una y otra vez todos esos derechos de cientos de personas. Como denuncia el abogado Clive Stafford, que defiende a presos de esa prisión, “la verdad de Guantánamo es cien veces peor de lo sabido”.
A este escándalo hay que añadir el de los vuelos clandestinos de la CIA (con complicidad de gobiernos europeos) para trasladar secretamente a presos sospechosos de terrorismo a países donde ser torturados sin escrúpulos legales, deja con las vergüenzas al aire a Estados Unidos y a Europa , presuntos campeones de los derechos humanos. Dicen sus dirigentes. Pero en derechos humanos (como en el amor), obras son amores y no buenas razones.
Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de derechos humanos? Hablamos de vida, de dignidad, de libertad y de justicia. De libertad o barbarie, de vida o muerte. Por eso no son una opción que pueda elegirse o no. El respeto de los derechos humanos no se puede fraccionar o cumplir por porciones ni con excepciones por pretendida seguridad o cualquier otra falacia similar. Los derechos humanos se respetan sí o sí. Sin excepción. Y obligan a todos. Ningún país tiene “patente de corso” para saltárselos. Nunca. Porque en verdad, los derechos humanos no son la meta. Son el camino de la democracia y de la paz. Y de la dignidad.

 

http://www.nodo50.org/csca/agenda11/misc/arti97.html

 

 



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Israel ha matado a 1300 niños palestinos desde el año 2000



Israel ha matado a 1300 niños palestinos desde el año 2000

Israel no ha respondido a los repetidos llamados del Relator Especial de la ONU para tener acceso a los territorios ocupados palestinos

 

El Relator Especial de la ONU sobre la situación de Derechos Humanos en los territorios palestinos afirmó que Israel ha asesinado a 1.300 niños palestinos desde el año 2000.

Richard Falk anunció la cifra durante una conferencia de prensa el lunes en Ammán, capital de Jordania, informó el Palestinian News Network en su página web.

En el último informe, Falk señaló que solo en 2010, tiroteos del ejército israelí y el bombardeo a la Franja de Gaza se cobró la vida de 17 niños.

Israel no ha respondido a los repetidos llamados del Relator Especial de la ONU para tener acceso a los territorios ocupados palestinos.

Debido a la reinante situación de seguridad en Gaza, Falk fue forzado a cancelar su visita al bloqueado enclave, como parte del mandato que le dio el Consejo de Derechos Humanos.

La ONU dice que visitará Gaza a finales de año

Desde su asignación en mayo 2008, Falk ha enfrentado obstáculos del régimen israelí, el cual ha rechazado cooperar con el relator en sus misiones de observación.

A mediados de diciembre 2008, a Falk se le negó la entrada en los territorios ocupados por Tel Aviv. Él fue detenido, interrogado y posteriormente deportado.

La medida ocurrió días antes que Tel Aviv lanzara un mortal ataque en contra de la poblada franja costera el 27 de diciembre.

La ofensiva de 22 días asesinó a más de 1.400 palestinos, en su mayoría mujeres y niños, y lesionó a miles de civiles, arrasó centenares de viviendas y oficinas y devastó una gran parte de la infraestructura en el empobrecido territorio.

Press TV (Traducido por Ivana Cardinale)

 

http://www.webislam.com/?idn=18449


 



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La verdad sobre los equipos para matar en Afganistán



 
La verdad sobre los equipos para matar en Afganistán

02-04-2011
 
La verdad sobre los equipos para matar en Afganistán
The Guardian

 
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


Las desgarradoras y repugnantes fotos publicadas la pasada semana en los medios alemanes y más recientemente en la revista Rolling Stone, están finalmente consiguiendo que la espeluznante verdad sobre la guerra de Afganistán llegue a un público más amplio. Todas las relaciones públicas sobre esta guerra acerca de la democracia y los derechos humanos se evaporan en el viento ante las fotos de soldados estadounidenses posando con los cadáveres mutilados de inocentes civiles afganos.

Debo señalarles que los afganos no nos creemos que ésta sea una historia de unos cuantos soldados criminales. Creemos que las brutales acciones de estos “equipos para matar” revelan que la agresión y el racismo son parte inherente de la ocupación militar como un todo. Aunque esas fotos son nuevas, el asesinato de inocentes no lo es. Esos crímenes han provocado muchas protestas en Afganistán y han incrementado notablemente el sentimiento antiestadounidense entre los afganos normales y corrientes.

No me sorprende que los medios de comunicación dominantes en EEUU se hayan mostrado renuentes a publicar estas imágenes de soldados que han hecho un deporte del asesinato de afganos. Se dice que el General Petraeus, ahora a cargo de la ocupación dirigida por EEUU, concede gran importancia al impacto de la “información sobre la guerra” en la opinión pública, y por ello hay esfuerzos concertados para mantener la realidad de Afganistán fuera de la vista en EEUU.

La pasada semana denegaron mi solicitud inicial de visado de entrada en EEUU y por esa razón tuve que retrasar la gira para presentar mi libro mientras mis simpatizantes exigían mi derecho a entrar en el país presionando al gobierno estadounidense para que cediera y permitiera mi visita. Parece ser que, finalmente, les va a resultar imposible seguir bloqueando la verdad sobre la guerra en Afganistán.

Las imágenes del “equipo para matar” causarán conmoción en mucha gente de fuera de Afganistán, pero no en nosotros. Porque hemos visto innumerables incidentes con soldados de EEUU y la OTAN matando a gente inocente como si de pájaros se tratara. Por ejemplo, recientemente asesinaron en la provincia de Kunar a nueve niños que estaban recogiendo leña. En febrero de este año asesinaron a 65 aldeanos inocentes, la mayoría mujeres y niños. En este caso, como en tantos otros, la OTAN proclamó que sólo habían matado insurgentes, pero hasta las autoridades locales reconocieron que las víctimas eran civiles. Para impedir que los hechos salieran a la luz, llegaron incluso hasta a arrestar a dos periodistas de Al Yasira que intentaban visitar e informar desde el lugar de la masacre.

Sucesivos funcionarios estadounidenses no han parado de decir que protegerán a los civiles y serán más cuidadosos, pero la realidad es que sólo son cuidadosos a la hora de encubrir sus crímenes y suprimir la información sobres los mismos. EEUU y la OTAN, junto con la oficina de la misión de ayuda de la ONU en Afganistán, ofrecen normalmente estadísticas sobre los civiles muertos rebajando en gran medida las cifras. La realidad es que el denominado incremento del Presidente Obama sólo ha provocado el aumento de la violencia desde todas las partes y cifras cada vez mayores de civiles muertos.

Los ejércitos ocupantes han intentado comprar a las familias de sus víctimas, ofreciendo 2.000 dólares por cada muerto. Las vidas de los afganos les salen muy baratas a EEUU y la OTAN, aunque no importa el dinero que puedan ofrecer, no queremos su dinero sangriento.

Una vez que ya conocen todo eso y una vez que han visto las fotos de los “equipos para matar”, entenderán más claramente por qué los afganos están en contra de la ocupación. El régimen de Karzai es más odiado que nunca: sólo gobierna mediante la intimidación, la corrupción y con la ayuda de ejércitos ocupantes. Los afganos se merecen muchísimo más que eso.

Sin embargo, eso no significa que en estos momentos haya más afganos apoyando la llamada resistencia, reaccionaria, de los talibanes. Ahora estamos viendo cómo va creciendo, y bajo las condiciones más adversas, otra resistencia liderada por los estudiantes, por las mujeres y por la gente pobre normal y corriente de Afganistán. Están tomando las calles para protestar contra la masacre de civiles y exigir el fin de la guerra. En ese sentido, se han celebrado recientemente manifestaciones en Kabul, Marzar-e-Sharif, Jalalabad y Farah.

Esta resistencia se ha inspirado también en los movimientos populares de otros países, como Egipto y Túnez, queremos ver también un “poder popular” en Afganistán. Y necesitamos el apoyo y la solidaridad de los pueblos de los países de la OTAN.

Muchas voces nuevas están dejándose oír contra esta cara e hipócrita guerra en Afganistán, incluidas las de algunos soldados de los ejércitos de la OTAN. La última vez que visité el Reino Unido, tuve el honor de reunirme con Joe Glenton, un objetor de conciencia que se ha pasado meses en la cárcel por su resistencia ante la guerra en Afganistán. De su tiempo en prisión, Glenton dijo: “Para mí, en la situación actual, cumplir esa sentencia ha sido como recibir una insignia honorífica”.

Por eso, mientras el mundo mira con horror las fotografías del “equipo para matar”, el coraje y humanidad de Joe Glenton supone un recordatorio importante de que esa guerra no puede prolongarse más.

Fuente:

http://www.guardian.co.uk/

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125575

 



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Vergüenza de ser pobre



24-03-2011

 
La “pobreza” no es un problema “técnico”, es un crimen del capitalismo
Vergüenza de ser pobre

 
Rebelión/Universidad de la Filosofía
 

 

Uno de los productos ideológicos más rentables, obra del capitalismo, es haber convencido a su enemigo de clase - la clase trabajadora- de que ella es inferior, débil, insignificante e impotente y que, por todo eso, debe sentir avergüenza de sí, de su identidad de clase, de su origen y de su esencia. Negocio redondo.

En muy pocas cosas la burguesía invierte más recursos (quizá sólo compita la industria de las armas) que en demoler la conciencia del proletariado intoxicándolo con falsa conciencia, supercherías, miedos, frustración, tristeza y vergüenza. Lo vemos en las telenovelas como lo vemos en las calles, lo vemos en la Historia como lo vemos en nuestras propias casas. Los pobres cargan, por si fuese poco, además del peso de las peores limitaciones, el estigma social de ser “pobres”. Y con ello el falso dilema de que los pobres no luchan por los pobres porque se avergüenzan de ellos y de sí mismos. Como si la lucha contra la pobreza sólo fuese terreno reservado -privilegiado- para la filantropía burguesa.

Están acostumbrados los capitalistas a pagar sueldos miserables, a imponer jornadas insoportables. Roban tiempo y fuerza, roban salud física y mental a los trabajadores y los ven enfermar y morir, alienarse a cada minuto, mientras los patrones gozan los beneficios en complicidad con los politicastros de turno. Eso es lo que tenemos enfrente de nuestras luchas. He ahí un retrato simple pero real. Muchos patrones son cínicos descontrolados porque a sabiendas de que roban y engañan, se hacen pasar por dadivosos, por "generadores de empleo", por "cristianos". Se santiguan y hacen creer a sus familias que son “buenos” mientras se aplauden entre ellos. Le besan la mano al cura. Pero todos fabrican pobreza y miseria… ese es su crimen.

Ninguno de los engaños literarios, simbólicos o religiosos que se han ideado para disfrazar la “vergüenza” de ser pobre, diluye objetivamente los efectos psicológicos y culturales de un mal social monstruoso, la pobreza, obra del capitalismo, que carcome a la inmensa mayoría de los seres humanos. Más del 65 %. Cuando poblaciones enteras no tienen comida ni agua, no tienen salud y no pueden trabajar pero miran en la televisión, en la prensa y en la publicidad cómo la felicidad, la salud, el bienestar (según lo entiende la burguesía) dependen de ser “rico”, “famoso” y “hermoso”… los pueblos, además de maltratos físicos, reciben maltratos psicológicos y discriminación, no sólo racial, sino principalmente económica, es decir, por pobreza. Eso es humillante y es un dolor acumulativo que muchas veces queda en las cabezas de los trabajadores sin una solución clara y de combate.

La pobreza es un delito del capitalismo y una crueldad que se impone incesante y despiadadamente, que siembra la desesperación y el abandono mientras golpea la economía de las familias trabajadoras, el estado de ánimo, la fortaleza emocional y la voluntad de lucha. La pobreza es un acto criminal que merecería sanción legal revolucionaria y sanción popular. Es indebido, es canalla es una monstruosidad que se acrecienta. Es un acto criminal que pisotea la dignidad más elemental.

No alcanza con que nos digan los obispos millonarios, serviles a la oligarquía, que Cristo fue “pobre”; no basta con que las “damas de la caridad” repartan alimentos, medicinas, juguetes o cobijas; no alcanza con que los discursos de los politiqueros saliven promesas y más promesas para “abolir la pobreza”…en realidad sólo la lucha organizada, por la clase trabajadora y por los pueblos revolucionarios, terminará verdaderamente con la pobreza y con todas sus consecuencias, también psicológicas y culturales, en el estado de ánimo de los trabajadores.

Por eso es fundamental la fortaleza moral de la clase trabajadora y su claridad intelectual en el combate al capitalismo. La riqueza de los pueblos ha sido secuestrada por el capitalismo, y tal riqueza no sólo son productos de la naturaleza, es principalmente la riqueza de la fuerza laboral de millones y millones de trabajadores que, a cambio de su trabajo, reciben migajas, maltrato, humillación y vergüenza… todo eso producido por el capitalismo, nadie se engañe. Cuando un trabajador está deprimido por ser “pobre” también está sufriendo, en su vida diaria, los estragos del sistema capitalista que lo quiere dócil y lo quiere sin capacidad de combate. Tenemos millones de pruebas.

Los trabajadores, además de calidad de vida, requieren dignidad de vida. Los proletarios, viven explotados y humillados por una minoría burguesa y capitalista, que impide a las personas desarrollar sus inmensas capacidades El sistema capitalista hace que la vida del trabajador sea penosa ya que es una mercancía más… ésta es una situación irracional. No es justo que un trabajador tenga que hacer esfuerzos desmesurados en condiciones deplorables para, tan sólo, ganarse el derecho a seguir viviendo, a tener lo justo y necesario -a veces ni eso-, para seguir sobreviviendo en una sociedad que consume a las personas y encima las humilla. El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan. Karl Marx

La burguesía ha convertido la “dignidad personal” en un valor de cambio.

Luchamos contra es esa vergüenza de ser pobre como parte de un proyecto de nueva sociedad (socialista-comunista) en la que los hombres libres de la opresión y la explotación, en condiciones de libertad, igualdad y dignidad humana, dominen sus condiciones de existencia; un proyecto a su vez deseable, posible y realizable, pero no inevitable. Porque, si nos descuidamos, puede ser descarrilado. Deseable porque debe dignificar a los trabajadores; posible, por cuanto luchamos para consolidar las condiciones de su realización, y realizable si, dadas esas condiciones, elevamos el nivel de la conciencia sobre la necesidad y posibilidad de la nueva sociedad comunista y nos organizamos objetivamente. Y es que el capitalismo no es eterno pero el socialismo aún está desarrollándose. Debemos terminar con lo que asfixia a los trabajadores y todo lo que destruya los valores revolucionarios: la igualdad, la justicia, la libertad y la dignidad humana.

Cuando la verdadera riqueza de los pueblos son sus trabajadores revolucionarios ¿Quién comprende lo que siente un trabajador que además de sentirse “pobre” se siente humillado y avergonzado? ¿Quién entiende el golpe bajo que eso significa en su vida a estas horas? ¿Quién comprende las angustias y las vejaciones… quién las repara? ¿Qué leyes, qué abogados, qué jueces se estremecen sinceramente, solidariamente, con el trabajador impotente y lastimado en su dignidad cuando lo que gana no alcanza para satisfacer las necesidades de las personas que él más quiere?

La pobreza es un delito burgués y no una “vergüenza” de los trabajadores. La pobreza estigmatiza a las personas y eso suele no tener reparación, eso es una canallada que debe ser repudiada y denunciada con toda energía por todo el mundo. La pobreza es un crimen de la burguesía, es una sentencia fulminante, una injusticia siniestra, una acto asesino. Es un delito de lesa humanidad, aunque se escuden en palabrería de farsantes mercenarios (“técnicos” se dicen) contratados para traicionar a los trabajadores. La pobreza es un crimen del capitalismo, es un zarpazo intolerante y criminal que no aceptaremos poniendo “la otra mejilla”.

En garras del capitalismo el Trabajo humano ha sido tan brutalmente, tan miserablemente tratado y tan obscenamente humillado que hemos quedado arrinconados ante el desfiladero del cinismo. No lo aceptemos. El Trabajo, que debiera ser práctica liberadora y enriquecedora de las sociedades, a estas horas se ha vuelto, paradójicamente, una calamidad devastadora del espíritu, del cuerpo, de la cultura. Eso es aberrante. Se vive miserablemente con sueldos raquíticos, se vive aterrorizado bajo amenazas de despido, patentes y latentes. Se vive humillado bajo la prepotencia y el desprecio de jefes y jefesuchos que se enriquecen con nuestro Trabajo. Se vive la pobreza como una forma de tortura legalizada, e ilegal, que es una máquina de infelicidad a todas horas. Quieren que nos acostumbremos al atropello y a la miseria y encima quieren aplausos y votos. Si nos descuidamos la cosa puede empeorar.

No hay lugar para ilusiones. Es preciso elevar nuestras protestas contra la pobreza y desarrollar las formas de lucha… he ahí la curación y la salud mental de quien lucha. A los trabajadores sólo nos salvarán los trabajadores, los trabajadores solidarios. Muchos trabajadores andan desesperados, viendo cómo arrimar a su casa lo necesario para sobrevivir al golpe criminal de la pobreza, eso es injusto por donde se lo vea, no nos hagamos cínicos, no dejemos que no nos duela, hagamos algo. Lo posible con lo que se tenga.

Necesitamos la lucha de los trabajadores que se percatan de la trampa, y abandonan toda “vergüenza”, para luchar realmente desde abajo. Realmente puerta por puerta. Necesitamos a los trabajadores creativos y contundentes, certeros e imaginativos para que su dignidad en la lucha, florezca y se expanda en sus mejores fortalezas que son la unidad, el trabajo de base, la claridad de ideas y la capacidad inteligente de no caer en las trampas del enemigo… como el estigma de sentir “vergüenza” por ser “pobre”. La dignidad está en la lucha.

Es una injusticia que millones de trabajadores vivan con la “vergüenza”, inventada por la burguesía, trabada en las quijadas. Que vivan con incertidumbre e impotencia por sentir esa “vergüenza” atornillada entre ceja y ceja, por sentirse impotentes en el desfiladero de la humillación. Es preciso cobrar conciencia pero conciencia que nos vuelva solidarios y revolucionarios. Es parte de la “Batalla de las Ideas”. Esta lucha es mundial.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=25


 



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