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Fukushima: Es mucho peor de lo que se imagina



19-06-2011
 
Científicos expertos creen que el desastre nuclear de Japón es mucho peor de lo que los gobiernos revelan al público
Fukushima: Es mucho peor de lo que se imagina

 
Al-Jazeera

 
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

"Fukushima es la peor catástrofe industrial de la historia de la humanidad”, dijo a Al Jazeera, Arnold Gundersen ex vicepresidente de la industria nuclear.

El terremoto de 9 grados de Japón del 11 de marzo causó un inmenso tsunami que inhabilitó los sistemas de enfriamiento de la planta nuclear de Tokyo Electric Power Company (TEPCO) en Fukushima, Japón. También causó explosiones de hidrógeno y fusiones de reactores que obligaron a evacuar a los residentes en un radio de 20 km de la planta.

Gundersen, operador licenciado de reactores con 39 años de experiencia en el diseño de plantas nucleares y en la administración y coordinación de proyectos en 70 plantas de energía nuclear en todo EE.UU. dice que la planta nuclear de Fukushima tiene probablemente más núcleos de reactores expuestos de lo que se cree comúnmente.

“Fukushima tiene tres reactores nucleares expuestos y cuatro núcleos de combustible expuestos,” dijo, “Probablemente hay el equivalente a 20 núcleos de reactores nucleares debido a los núcleos de combustible, todos necesitan desesperdamente que los enfríen y no hay medios para enfriarlos efectivamente”.

TEPCO ha estado rociando agua sobre varios de los reactores y núcleos de combustible, pero esto ha llevado a problemas aún mayores, como la radiación emitida al aire en el vapor y en agua de mar evaporada, así como la generación de cientos de miles de toneladas de agua de mar altamente radioactiva de la que hay que disponer.

“El problema es cómo mantenerlo frío”, dice Gundersen. “Están vertiendo agua y el problema es qué van a hacer con el desecho que sale de ese sistema, porque va a contener plutonio y uranio. ¿Dónde van a poner el agua?”

A pesar de que la planta se ha cerrado, los productos de fisión como euranio siguen generando calor, y por ello requiere enfriamiento.

“Ahora los combustibles sin una masa informe fundida en el fondo del reactor agregó Gundersen. “TEPCO anunció que tuvieron un ‘melt through’, es decir una fusión en la que el combustible fundido pasa a través del fondo del reactor al medio ambiente. Una fusión del núcleo [meltdown] es cuando el combustible fundido cae al fondo del reactor, y un melt through significa que se ha fundido a través de varias capas. Esa masa informe es increíblemente radioactiva, y ahora hay agua sobre ella. El agua absorbe enormes cantidades de radiación, de modo que se agrega más agua y se generan cientos de miles de toneladas de agua fuertemente radioactiva.”

Científicos independientes han estado monitoreando la ubicación de lugares radioactivos peligrosos en todo Japón y sus resultados son desconcertantes.

“Tenemos 20 núcleos nucleares expuestos, los tanques de combustible tienen varios núcleos cada uno, es decir, un potencial que hay que liberar 20 veces mayor que el de Chernóbil”, dijo Gundersen. “Los datos que estoy viendo muestran que estamos encontrando lugares peligrosos más lejos que en el caso de Chernóbil, y la cantidad de radiación en muchos de ellos era la cantidad que llevó a que algunas áreas se declarasen tierra de nadie en Chernóbil. Vemos que se encuentran kilómetros cuadrados a 60 y 70 kilómetros del reactor. No se puede limpiar todo eso. Todavía hay jabalíes radioactivos en Alemania, 30 años después de Chernóbil.”

Monitores de radiación para niños

La Central de Reacción de Emergencia Nuclear de Japón terminó admitiendo a principios de este mes que los reactores 1, 2 y 3 de la planta de Fukushima sufrieron fusiones nucleares totales.

TEPCO anunció que el accidente probablemente liberó más material radioactivo al entorno que Chernóbil, convirtiéndolo en el peor accidente nuclear conocido.

Mientras tanto, un asesor de residuos nucleares del gobierno japonés informó de que es probable que cerca de 966 kilómetros cuadrados alrededor de la planta –un área aproximadamente 17 veces el tamaño de Manhattan– sean ahora inhabitables.

En EE.UU. la doctora Janette Sherman y el epidemiólogo Joseph Mangano publicaron un ensayo que señalaba un 35% de aumento en la mortalidad infantil en ciudades del noroeste [de EE.UU.] después de la fusión nuclear en Fukushima, y podría ser el resultado de lluvia radioactiva de la planta nuclear accidentada.

Las ocho ciudades incluidas en el informe son San Jose, Berkeley, San Francisco, Sacramento, Santa Cruz, Portland, Seattle y Boise, y el período considerado en el informe incluye las diez semanas inmediatamente posteriores al desastre.

“Existe –y debe haber– preocupación sobre la exposición de gente joven, y el gobierno japonés va a entregar monitores de radiación a los niños”, dijo al doctor MV Ramana, físico del Programa sobre Ciencia y Seguridad Global en la Universidad de Princeton, especialista en temas de seguridad nuclear.

El doctor Ramana explicó que cree que la amenaza primordial de radiación sigue existiendo, sobre todo para residentes que viven en un radio de 50 km. alrededor de la planta, pero agregó: “Va a haber áreas fuera de la zona de evacuación obligatoria de 20 km del gobierno japonés en las que la radiación será mayor. De modo que eso podría significar que haya zonas de evacuación también en esas áreas.”

Gundersen señala que se liberó mucha más radiación de la que se ha declarado.

“Volvieron a calcular la cantidad de radiación liberada, pero las noticias no hablan realmente del tema”, dijo. “Los nuevos cálculos muestran que en la primera semana después del accidente, liberaron 2,3 veces tanta radiación como la que pensaron que habían liberado en los primeros 80 días”.

Según Gundersen, los reactores y núcleos de combustible expuestos siguen liberando micrones de isótopos de cesio, estroncio y plutonio. Los llaman “hot particles” (partículas peligrosas).

“Estamos descubriendo partículas peligrosas por doquier en Japón, incluso en Tokio” dijo.

“Los científicos las encuentran por todas partes. Durante los últimos 90 días esas partículas peligrosas han seguido cayendo y se están depositando en altas concentraciones. Mucha gente las recolecta en los filtros de aire de los motores de los coches.

Los filtros de aire radioactivos de coches en la prefectura Fukushima y Tokio son ahora comunes, y Gundersen dice que sus fuentes también encuentran filtros de aire radioactivos en la gran área de Seattle de EE.UU.

Las partículas peligrosas que contienen también pueden terminar provocando cáncer.

“Se fijan en los pulmones o en el tracto gastrointestinal y son un irritante constante”, explicó. “Un cigarrillo no te mata, pero con el tiempo lo hace. Estas [partículas peligrosas] pueden causar cáncer, pero no se pueden medir con un contador Geiger. Evidentemente la gente de Fukushima ha aspirado esas partículas en grandes cantidades. Evidentemente, hay gente en la Costa Oeste superior de EE.UU. que está siendo afectada. Esa área resultó bastante afectada en abril.

¿Culpar a EE.UU.?

Como reacción a la catástrofe de Fukushima, Alemania va a eliminar progresivamente todos sus reactores nucleares durante la próxima década. En un referendo de este lunes, un 95% de los italianos votó a favor de bloquear el renacimiento de la energía nuclear en su país. Un reciente sondeo de la prensa en Japón muestra que cerca de tres cuartos de los encuestados están a favor de una eliminación progresiva de la energía nuclear en su país.

¿Por qué no suenan las alarmas sobre la exposición a la radiación en EE.UU.?

El operador nuclear Exelon Corporation fue uno de los mayores donantes en la campaña electoral de Barack Obama y es uno de los mayores empleadores en Illinois donde Obama fue senador. Exelon ha donado hasta ahora más de 269.000 dólares a sus campañas políticas. Obama también nombró al presidente ejecutivo de Exelon, John Rowe, para su Comisión Cinta Azul sobre el Futuro Nuclear de EE.UU.

El doctor Shoji Sawada es un físico teórico de partículas y profesor emérito de la Universidad Nagoya en Japón. Le preocupan los modelos de plantas nucleares en su país, y el hecho de que la mayoría de ellas sea de diseño estadounidense.

“La mayoría de los reactores de Japón fueron diseñados por compañías a las que no les interesaba el efecto de terremotos”, dijo el doctor Sawada a Al Jazeera. “Pienso que este problema se aplica a todas las centrales de energía nuclear en todo Japón”.

El uso de energía nuclear para producir electricidad en Japón es un producto de la política nuclear de EE.UU. El doctor Sawada piensa que es una parte muy importante del problema.

“La mayoría de los científicos japoneses en aquella época, a mediados de los años cincuenta, consideraba que la tecnología de la energía nuclear estaba en desarrollo o no suficientemente establecida, y que era demasiado temprano para darle un uso práctico”, explicó. “El Consejo de Científicos de Japón recomendó al gobierno japonés que no utilizara todavía esa tecnología, pero el gobierno aceptó el uso de uranio enriquecido para alimentar centrales de energía nuclear, y por lo tanto se vio sometido a la política del gobierno de EE.UU.”

Cuando tenía 13 años, el doctor Sawada vivió el ataque nuclear de EE.UU. contra Japón desde su casa, situada a solo 1.400 metros del epicentro de la bomba de Hiroshima.

“Pienso que el accidente de Fukushima ha llevado al pueblo japonés a abandonar el mito de que las estaciones de energía nuclear son seguras”, dijo. “Ahora las opiniones del pueblo japonés han cambiado rápidamente. Mucho más de la mitad de la población cree que Japón debiera orientarse hacia la electricidad natural.”

Un problema de infinitas proporciones

El doctor Ramana espera que los reactores y los núcleos de combustible de la planta estén suficientemente fríos para un cierre dentro de dos años.

“Pero se necesitará mucho tiempo antes de que el combustible se pueda remover del reactor”, agregó. “No cabe duda de que habrá que encarar el problema de las grietas y del peligro en la estructura y de la radiación en el área durante varios años”.

El doctor Sawada no se expresa con tanta claridad sobre cuánto podría tardar un cierre frío, pero dijo que el problema serán “los efectos del cesio-137 que permanece en el suelo y el agua contaminada alrededor de la planta eléctrica y debajo. Encararlo tomará un año, o más.

Gundersen señaló que las unidades siguen emitiendo radiación.

“Todavía están emitiendo gases radioactivos y una cantidad enorme de líquido radioactivo”, dijo. “Pasará por lo menos un año antes de que deje de hervir, y hasta que deje de hervir estará produciendo vapor y líquidos radioactivos”.

Gundersen está preocupado por réplicas del terremoto, así como por el enfriamiento de dos de las unidades.

“La unidad cuatro es la más peligrosa, podría colapsar,” dijo. “Después del terremoto en Sumatra hubo una réplica de 8,6 unos 90 días después, de modo que todavía no estamos a salvo. Y estamos en una situación en la que si pasa algo no existe ciencia para eso, nadie ha imaginado jamás que haya combustible nuclear caliente fuera del tanque. No han encontrado una manera de enfriar las unidades tres y cuatro.”

La evaluación de Gundersen sobre una solución de esta crisis es sombría.

“Las unidades de uno a tres tienen desechos nucleares en el fondo, el núcleo fundido, y contienen plutonio que habrá que eliminar del entorno durante cientos de miles de años”, dijo. “Además, tendrán que entrar con robots y conseguir colocarlo en un contenedor para guardarlo infinitamente, y esa tecnología no existe. Nadie sabe cómo recoger el núcleo fundido del suelo, y no existe una solución actualmente para hacerlo.”

El doctor Sawada dice que la fisión nuclear genera materiales radioactivos para los que simplemente no existe el conocimiento necesario para informarnos sobre cómo disponer con seguridad del desecho radioactivo.

“Hasta que sepamos cómo disponer con seguridad de los materiales radioactivos generados por las plantas nucleares, deberíamos postergar esas actividades a fin de no causar más daño a futuras generaciones”, explicó. “Hacer otra cosa es simplemente un acto inmoral, y creo en eso tanto como científico y como superviviente del bombardeo atómico de Hiroshima”.

Gundersen cree que los expertos necesitarán por lo menos diez años para diseñar e implementar el plan.

“De modo que entre diez y 15 años, desde ahora, tal vez podamos decir que los reactores se han desmantelado, y mientras tanto se pondrá fin a la contaminación del agua,” dijo Gundersen. “Ya vemos estroncio [a] 250 veces los límites permisibles en el nivel acuífero en Fukushima. Los niveles acuíferos contaminados son increíblemente difíciles de limpiar. Por lo tanto pienso que tendremos un acuífero contaminado en el área de la planta de Fukushima durante mucho, mucho tiempo.”

Por desgracia, la historia de los desastres nucleares parece respaldar la evaluación de Gundersen.

“Con Three Mile Island y Chernóbil, y ahora con Fukushima, se puede precisar el día y la hora exacta en la que comenzaron”, dijo, “pero nunca terminan”.

Vea a Dahr Jamail en Twitter: @DahrJamail

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/features/2011/06

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3



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Energía nuclear, energía criminal



14-03-2011

 
La energía nuclear es incompatible con un modelo energético sostenible, no es económicamente eficiente, ni socialmente justa, ni medioambientalmente aceptable, es sólo un negocio capitalista
Energía nuclear, energía criminal

 
 

 

Un sistema energético insostenible

El actual modelo energético está basado en el consumo ineficiente de energía y en su producción ilimitada y siempre creciente, principalmente a partir de fuentes de energía contaminantes, peligrosas y no renovables, como son la energía nuclear y los combustibles fósiles, produciéndose una gran variedad de impactos negativos sobre el medio ambiente.

Ante una demanda de energía creciente, el actual sistema responde siempre aumentando su producción (es decir, instalando más centrales), con el objetivo de generar más y más unidades de energía, obviando el hecho de que gran parte de esta energía se está despilfarrando, y sin importar el alto coste que ello tiene para el medio ambiente y la salud pública. Esta forma de actuar se llama “Enfoque Oferta”.

Los impactos medioambientales y de salud pública de este tipo de planificación energética tienen un enorme coste socio-económico, el cual, invariablemente, es traspasado al conjunto de la sociedad, siendo los ciudadanos quienes finalmente sufragan, vía impuestos o a través de la tarifa de la luz, los “platos rotos” por este sistema energético.

Pero existe otro tipo de planificación energética, que puede proporcionar a la sociedad el conjunto de servicios energéticos que hacen posible nuestro bienestar y la realización de nuestras actividades utilizando la mínima cantidad de energía posible, es decir con la máxima eficiencia energética. Es lo que se denomina “Enfoque Demanda”.

Con este tipo de planificación es posible producir los mismos bienes y servicios utilizando mucha menos energía, evitando así despilfarros inútiles, y de esta manera, al reducir el consumo de energía, disminuir también notablemente los daños al medio ambiente y a la salud pública.

Obviamente, aún con una planificación basada en el “enfoque Demanda” seguirá siendo necesario generar cierta cantidad de energía, aunque por lógica, lo será en mucha menor proporción. Esto puede y debe hacerse con fuentes renovables. Afortunadamente, existen y están tecnológicamente maduras, fuentes energéticas renovables que permiten una generación de energía más limpia, más segura y menos costosa que la energía nuclear y los combustibles fósiles, tales como la solar termoeléctrica, la solar fotovoltaica, la eólica terrestre, la eólica marina, la geotérmica, la procedente de la biomasa, etc.

Estos recursos energéticos renovables, además de su mucho menor impacto ambiental y a la salud, permiten una generación distribuida, descentralizada, cercana al consumidor y, por tanto, más eficaz.

Por ello es importante que se establezcan urgentemente las medidas necesarias para poner en marcha una planificación energética sostenible, que ponga fin al crecimiento ilimitado en el consumo de energía y al actual despilfarro energético, y cuyos ejes fundamentales sean el ahorro y la eficiencia energética y la generación distribuida con energías renovables. De tal manera que podamos alcanzar un modelo energético libre por completo del peligro que supone la energía nuclear y de la dependencia actual de los combustibles fósiles.

El ciclo nuclear

Desde que el uranio es extraído del suelo produce en cada etapa enormes cantidades de residuos radiactivos con los que no se sabe qué hacer con ellos. La secuencia de operaciones encaminadas a la producción de armas nucleares o combustible para el funcionamiento de reactores nucleares, se denomina ciclo del combustible.

En muy pocos lugares del mundo hay uranio lo suficientemente concentrado como para que su extracción resulte económicamente rentable. Aún así en estos lugares hay que remover ingentes cantidades de tierra para conseguir cantidades apreciables de mineral útil.

El uranio después de ser aplastado, molido y bañado en ácido, es secado y empaquetado como concentrado de uranio o torta amarilla. Aunque ésta es sólo ligeramente radiactiva, la extracción y el proceso de molido del uranio expone a los trabajadores a la inhalación de polvo y del gas radón causando altos porcentajes de cáncer de pulmón en los mineros.

Más del 99% del mineral extraído se convierte en residuo radiactivo (estériles). Para conseguir una sola tonelada de torta amarilla se generan varios centenares de toneladas de estériles.

Para concentrar el uranio suficientemente para su uso, la torta amarilla debe ser primero convertida en un gas llamado hexafluoruro de uranio y posteriormente envasado y enviado a una planta de enriquecimiento.

El enriquecimiento es un complejo y costosísimo proceso por el que se incrementa artificialmente el porcentaje del isótopo U-235, que es capaz de fisionarse. Este proceso genera el cuádruple de residuos radiactivos que el uranio útil.

Una vez que el uranio ha sido enriquecido, se envía a una planta de fabricación de combustible donde se convierte en óxido de uranio, pasando a tener forma de polvo negro. Este polvo es comprimido en pequeñas pastillas que se introducen en largos tubos de metal llamados barras de combustible, que son cerradas herméticamente e insertadas en unos cartuchos, denominados elementos combustibles, y así el uranio ya está listo para ser utilizado en un reactor nuclear.

Dentro de un reactor nuclear tienen lugar una serie de reacciones nucleares que provocan que parte del combustible de uranio original se transforme en elementos extremadamente radiactivos, lo que convierte al combustible gastado en material sumamente peligroso, que emitirá una gran cantidad de radiactividad a lo largo de decenas de miles de años.

En algunos casos el combustible gastado no sufre más transformaciones y se considera ya residuo de alta actividad. En otros casos, los elementos gastados se mandan a una planta de reprocesamiento de combustible nuclear. Es un proceso que produce un volumen final de residuos radiactivos entre 160 y 189 veces mayor que el que entra inicialmente en el proceso.

Las barras de combustible gastado, después de cortadas, son disueltas en soluciones de ácido. Después de diversos tratamientos químicos, se separan algunos de los productos radiactivos. De este proceso surgen tres productos:

Residuos de alta radiactividad, uranio que puede ser reintroducido en el ciclo de fabricación del combustible y plutonio, el material utilizado para la fabricación de bombas atómica.

Tipos de reactores nucleares

A principios de 2005 había 441 reactores nucleares operativos en un total de 31 países.

La antigüedad, tamaño y diseño de estos reactores varían considerablemente: algunos son aún diseños de ‘primera’ generación, construidos entre los años 50 y 60 a partir de usos militares (producción de plutonio o propulsión submarina), pero la mayoría de ellos son de segunda generación, desarrollados a partir de los 70.

La gran mayoría son reactores de agua ligera (LWR), que se clasifican según tres categorías: los reactores de agua a presión (PWR) de los que hay 215 operativos, los reactores de agua en ebullición (BWR), 90 operativos, y los reactores con agua a presión de diseño soviético (VVER), 53 operativos.

En España tenemos 7 reactores de agua a presión (PWR), 2 reactores de agua en ebullición (BWR) y un reactor del tipo GCR- grafito/gas en Vandellós I, el cual ya no está en funcionamiento tras sufrir un accidente 1989.

Reactores de agua a presión

Reactores de agua en ebullición

Reactores de alta temperatura enfriado por gas

Reactores de agua en ebullición moderado por grafito

Reactores tipo CANDU

Instalaciones nucleares en España

En el pasado hubo planes para construir en España hasta 39 centrales nucleares, afortunadamente varios factores políticos y económicos dieron al traste con ellos, aunque no completamente.

Así, a pesar de que en 1984 el Gobierno socialista implantó una moratoria nuclear, en España se llegaron finalmente a construir 10 reactores: La central nuclear José Cabrera (Guadalajara), inaugurada por Franco en 1968, forma, junto con las de Santa María de Garoña (Burgos, 1971) y Vandellós I (Tarragona, 1972), el grupo de las centrales llamadas de primera generación.

A estas siguieron las de segunda generación: Almaraz I y Almaraz II (Cáceres, 1981 y 1983), Ascó I y Ascó II (Tarragona, 1983 y 1985) y Cofrentes (Valencia, 1984). Y, las de tercera generación, Vandellós II (Tarragona, 1987) y Trillo (Guadalajara, 1988).

De esas diez actualmente hay 8 en funcionamiento porque la central nuclear de Vandellós I, tras sufrir un grave accidente en 1989, fue cerrada definitivamente en 1990. Y la central nuclear Zorita fue clausurada el 30 de abril de 2006 debido a la peligrosidad de su funcionamiento, a sus defectos de diseño, sus numerosos problemas técnicos y la falta de cultura de seguridad de la compañía propietaria, Unión Fenosa.

La moratoria nuclear aprobada por el Gobierno socialista en 1984, canceló un gran número de proyectos de centrales nucleares - Trillo II, Valdecaballeros I y II y los dos grupos de Lemóniz -. La decisión fue adoptada por motivos económicos, el elevadísimo coste de la energía nuclear; y energéticos, el exceso de potencia instalada. Esto ha costado a los consumidores más de 10.000 millones de euros. El negocio siempre fue la construcción de las centrales nucleares, aunque nunca llegasen a funcionar. En resumen, el canon por la moratoria nuclear consiste en un aumento de las tarifas, para devolver a las eléctricas su inversión en centrales nucleares que no llegaron a funcionar.

La entrada en vigor de la Ley de ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), a principios de 1995, zanjó la polémica. Así pues, en España, desde entonces, no hay ninguna central nuclear en construcción ni proyectada.

Hoy la industria nuclear está sumida en una profunda crisis. Hay en el mundo 440 reactores nucleares comerciales en operación que apenas representan el 6% de la energía primaria consumida a nivel mundial y el 16% de la energía eléctrica.
 

Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/ahora-mas-nunca-no-energia-nuclear-nucleares-no-gracias

 


http://www.rebelion.org/seccion.php?id=16

 



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Terrícolas, habitantes de la Tierra



 
Terrícolas, habitantes de la Tierra
 

Imagen: Project Protection, Republic of the Congo, 1998 -Michael Nichols

 

07-03-2007
 

Terrícolas, habitantes de la Tierra

El Correo Vasco

 

Solo aquí / diez mil manos siembran / y hacen andar las fábricas». (Fragmento del último poema de Víctor Jara, en el Estadio Chile).

En nuestro universo se conoce al menos un planeta cubierto por una fina capa de tierra, que con el apoyo de otro cuerpo celeste, el sol, es capaz de producir vegetales. Los vegetales comparten el planeta en cuestión con otros seres vivos, los animales, a los que llamaré terrícolas, ya que al planeta en cuestión se le conoce como Tierra. Entre terrícolas y vegetales, y entre unos terrícolas y otros, se establecen diferentes relaciones. Algunos terrícolas se alimentan de los vegetales que brotan en esa fina capa de tierra (herbívoros). Otros, exclusivamente de otros terrícolas (carnívoros). Algunos pueden elegir alimentarse tanto de vegetales como de paisanos terrícolas (omnívoros, como los bípedos humanos). Y nos queda el grupo de terrícolas que bien teniendo los estómagos aptos para alimentarse de la dos formas posibles, difícilmente tienen acceso a ninguna de las dos. Pasan hambre y sufren la pobreza. Como explica el director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), «lejos de disminuir, la cifra de personas que pasan hambre en el mundo está aumentando, a un ritmo de cuatro millones al año».

Los terrícolas bípedos humanos también se diferencian del resto de terrícolas «en tener el telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar oponible», como explica el documental 'La Isla de las Flores'. Gracias a esas dos características algunos terrícolas humanos se dedican a tratar con esa fina capa de tierra para cultivar los vegetales. Pero los bajos precios que reciben por su trabajo y el control de las grandes corporaciones sobre el sector agrícola y ganadero, llevan a este grupo de terrícolas humanos, también llamados campesinos y campesinas, a ser paradójicamente el mayor colectivo del grupo de los terrícolas, que teniendo el estómago apto para alimentarse de las dos formas posibles, no pueden satisfacer el derecho humano básico de la alimentación.

Recientemente 500 delegados de organizaciones campesinas de todo el mundo se han reunido en Mali para diseñar estrategias de nuevos sistemas alimentarios a nivel global y local que se apoyen en el pequeño agricultor en lugar de en las compañías multinacionales. Se han reunido para romper con las relaciones de abuso y supremacía entre algunos pocos terrícolas humanos y muchos otros terrícolas humanos, habitantes de la Tierra que con sus manos siembran los alimentos de todos. En una fina capa de tierra.

 

Gustavo Duch Guillot
Director de VETERINARIOS SIN FRONTERAS
gustavo.duch@veterinariossinfronteras.org
www.veterinariossinfronteras.org

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3

 



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