No se puede ser genuinamente no violento y
permanecer pasivo ante las injusticias sociales.


                                                                       Gandhi

 "Confieso que he vivido" (Fragmento)

MANIFIESTO POR UN MUNDO SIN GUERRAS

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La amenaza haitiana



 

La amenaza haitiana

 

Por Eduardo Galeano

 

 

Este artículo está dedicado a Jorge Marchini

 

Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar “en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”.

¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede?

¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligado a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?

¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban “haitianismo” en el siglo XIX? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza?

¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales?

Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños.

¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no va a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita.

¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás?

¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-205303-2012-10-11.html

 



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LLamamiento contra la preparación de una guerra atómica



 
LLamamiento contra la preparación de una guerra atómica

 

Juan Gelman

 

Voy a firmar aquí porque me digo
que es bueno andar con la sonrisa entera,
silbar bajito una canción cualquiera,
tener un perro, un árbol, un amigo.

Voy a firmar aquí con el testigo
del cielo azul sobre la lapicera,
porque me acuerdo de una primavera
que se coló una vez por mi postigo.

Voy a firmar aquí porque me toco
el corazón creciendo poco a poco
por este amor que brota de mi hueso.

Voy a firmar aquí contra el espanto,
por la paz, por la vida, por el canto,
por el gorrión que vuela cuando beso.

 

Juan Gelman

 

Ver y firmar en:

http://malditosbastardos.net/?p=4694

 

 



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la cooptación de las instituciones de la ONU



 

la cooptación de las instituciones de la ONU

La cooptación de la toma de decisiones a nivel nacional por las grandes empresas y las elites es uno de los factores clave que explica la incapacidad de los gobiernos para acometer la magnitud y urgencia de las transformaciones económicas necesarias para evitar que el clima de la Tierra se siga deteriorando y evitar así puntos de inflexión cada vez más peligrosos.

 

El objetivo de Amigos de la Tierra Internacional con esta serie de estudios de casos es contribuir a echar luz sobre el complejo y generalmente semi-oculto mundo de las presiones empresariales ejercidas sobre las políticas ambientales y climáticas nacionales y a nivel internacional.

 

cómo gobiernan las grandes empresas parte 2: ieta

Amigos de la Tierra Internacional 2011: IETA: grupo de presión empresarial hace caso omiso de los vicios del mercado de carbono.

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http://www.foei.org/es/what-we-do/la-cooptacion-de-las-instituciones-de-la-onu/la-cooptacion-de-las-instituciones-de-la-onu?set_language=es

 



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La guerra de EEUU contra Iraq: La destrucción de una civilización



 
La guerra de EEUU contra Iraq: La destrucción de una civilización

 

James Petras

 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 

Los siete años de guerra y ocupación estadounidenses en Iraq han estado manejados por varias fuerzas políticas importantes e impregnados de toda una variedad de intereses imperiales. Sin embargo, esos intereses no explican por sí mismos la profundidad ni el alcance de la sostenida, masiva y continuada destrucción de toda una sociedad ni su reducción a un permanente estado de guerra. El ámbito de fuerzas políticas que contribuyeron a orquestar la guerra y la subsiguiente ocupación de EEUU incluye las siguientes (por orden de importancia):

La fuerza política más importante fue también de la que menos abiertamente se habló: La Configuración del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en inglés), que incluye el importante papel de los partidarios, persistentes e incondicionales de línea dura, del Estado de Israel que lograron puestos importantes en el Pentágono de Bush (Douglas Feith y Paul Wolfowitz), operativos clave en la oficina del Vicepresidente (Irving –Scooter- Libby), en el Departamento del Tesoro (Stuart Levy), en el Consejo de Seguridad Nacional (Elliot Abrams) y toda una falange de asesores, escritores de los discursos presidenciales (David Frum), funcionarios secundarios y asesores políticos en el Departamento de Estado. Esos comprometidos “insiders” sionistas estaban apoyados por miles de funcionarios con dedicación exclusiva de “Ante Todo, Israel de las 51 organizaciones judías más importantes, agrupadas bajo su Presidente (PMAJO, por sus siglas en inglés). Todos declararon abiertamente que su más alta prioridad era avanzar en la agenda de Israel, concretada, en este caso, en una guerra de EEUU contra Iraq para derrocar a Saddam Hussein, ocupar el país, dividir físicamente Iraq, destruir su ejército y su capacidad industrial e imponer un régimen-titere pro-Israel/pro-EEUU. Si Iraq era étnicamente limpiado y dividido, como defendía el ultraderechista Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu y el Presidente Emérito “Liberal” del Consejo de Relaciones Exteriores y sionista-militarista Leslie Gelb, habría entonces varios “regímenes clientelistas”.

Los altos políticos pro-Israel que promovieron la guerra no tenían directamente al principio la política de destruir sistemáticamente lo que, en efecto, constituía toda la civilización iraquí. Pero su apoyo y diseño de una política de ocupación incluía el desmembramiento total del aparato del estado iraquí y el reclutamiento de asesores israelíes que proporcionaran su “pericia” en técnicas de interrogatorio, represión de la resistencia civil y contrainsurgencia. Ciertamente, los expertos israelíes jugaron un papel importante al fomentar el enfrentamiento étnico y religioso entre los iraquíes, que Israel tanto ha puesto en práctica en Palestina. El “modelo” israelí de guerra colonial y ocupación –la invasión del Líbano de 1982- y la práctica de la “destrucción total” utilizando la división sectaria y étnico-religiosa fue ya evidente en las infamantes masacres de los campos de refugiados de Sabra y Chatila en Beirut, que tuvieron lugar bajo supervisión del ejército israelí.

La segunda fuerza poderosa en pos de la Guerra de Iraq estaba constituida por los militaristas civiles (como Donald Rumsfeld y el Vicepresidente Cheney) que buscaban extender el alcance imperial de EEUU por el Golfo Pérsico y fortalecer su posición geo-política eliminando a un nacionalista fuerte, laico y partidario de la resistencia anti-imperialista árabe en el Oriente Medio. Esos militaristas civiles buscaban ampliar las bases militares estadounidenses para envolver a Rusia y asegurarse el control de las reservas petrolíferas como elemento de presión contra China. Los militaristas civiles estaban menos movidos por los pasados lazos del Vicepresidente Cheney con la industria del petróleo y más interesados en su papel como Director Ejecutivo de la gigantesca filial de Halliburton, la contratista de bases militares Kellog-Brown and Root, que ha ido consolidando el Imperio Estadounidense a través de la expansión de bases militares por todo el mundo. Las compañías petrolíferas estadounidenses más importantes, que temían salir perdiendo frente a sus competidoras europeas y asiáticas, estaban deseando negociar con Saddam Hussein, y algunos de los partidarios de Bush dentro de la industria petrolífera estaban ya embarcados en operaciones de comercio ilegal con el embargado régimen de Iraq. La industria del petróleo no se sentía muy inclinada a promover la inestabilidad regional mediante una guerra.

La estrategia belicista de conquista y ocupación se diseñó para establecer una presencia militar colonial a largo plazo bajo la forma de bases militares estratégicas dotadas de un importante y sostenido contingente de asesores militares coloniales y unidades de combate. La brutal ocupación colonial de un estado laico independiente con fuerte historia nacionalista y avanzada infraestructura que disponía de un aparato policial y militar sofisticado, extendidos servicios públicos y mínimas tasas de analfabetismo impulsó el crecimiento de una amplia colección de movimientos militantes y armados contra la ocupación. En respuesta, los oficiales coloniales estadounidenses, la CIA y las Agencias de la Inteligencia de Defensa idearon una estrategia de “divide y vencerás” (la denominada solución “El Salvador”, asociada al ex Embajador en zonas calientes y ex Director de la Inteligencia Nacional estadounidense John Negroponte) para fomentar los conflictos armados de base sectaria y promover los asesinatos interreligiosos para así debilitar cualquier esfuerzo por lograr un movimiento unido nacional anti-imperialista. El desmantelamiento de la burocracia civil laica y del ejército fue diseñado por los sionistas de la administración Bush para incrementar el poder de Israel en la región y fomentar el surgimiento de grupos militantes islámicos, que habían sido reprimidos por el depuesto régimen baazista de Saddam Hussein. Israel había perfeccionado esta estrategia antes: Patrocinó y financió en sus orígenes a grupos militantes islámicos sectarios, como Hamas, como alternativa a la laica Organización para la Liberación de Palestina, creando un marco que favorecía las luchas sectarias entre los palestinos.

La consecuencia de las políticas coloniales estadounidenses financiando y multiplicando una amplia variedad de conflictos internos fue la proliferación de los mullah, los líderes tribales, los gángsteres políticos, los señores de la guerra, los expatriados y los escuadrones de la muerte. La “guerra de todos contra todos” servía a los intereses de las fuerzas ocupantes estadounidenses. Iraq se convirtió en un lodazal de jóvenes armados, sin empleo, entre los que era fácil reclutar un nuevo ejército de mercenarios. La “guerra civil” y el “conflicto étnico” proporcionaron un pretexto para que EEUU y sus títeres iraquíes despidieran a cientos de miles de soldados, policías y funcionarios del régimen anterior (especialmente si eran de familias sunníes, mixtas o laicas), socavando la base del empleo civil. Bajo la cobertura de una generalizada “guerra contra el terror”, las Fuerzas Especiales estadounidenses y los escuadrones de la muerte dirigidos por la CIA implantaron el terror dentro de la sociedad civil iraquí, persiguiendo a cualquier sospechoso de criticar al gobierno-títere, especialmente entre las clases educadas y profesionales, precisamente los iraquíes más capaces de reconstruir una república laica independiente.

La guerra de Iraq estuvo dirigida por un influyente grupo de ideólogos neoconservadores y neoliberales con fuertes vínculos con Israel. Valoraron el éxito de la guerra de Iraq (por éxito ellos entendían el desmembramiento total del país) como la primera ficha de “dominó” de una serie de guerras para “recolonizar” el Oriente Medio (en sus palabras: “volver a trazar el mapa”). Disfrazaron su imperial ideología con un fino barniz de retórica sobre “promover las democracias” en Oriente Medio (excluyendo, por supuesto, las antidemocráticas políticas de su “patria” Israel sobre los subyugados palestinos). Al confluir las ambiciones hegemónicas regionales de Israel con los intereses imperiales de EEUU, los neoconservadores y sus compañeros de viaje neoliberales del Partido Demócrata apoyaron en primer lugar al Presidente Bush y después al Presidente Obama en su escalada de las guerras contra Afganistán y Pakistán. Secundaron unánimemente la feroz campaña de bombardeos de Israel contra el Líbano, el ataque por tierra, mar y aire y la masacre de miles de civiles atrapados en Gaza, el bombardeo de instalaciones sirias y el gran impulso (de Israel) hacia un ataque preventivo militar y a gran escala contra Irán.

Los defensores estadounidenses de múltiples guerras secuenciales y simultáneas en Oriente Medio y en el Sur de Asia creían que no podrían desplegar todo el potencial destructivo masivo que poseen hasta no haberse asegurado el control total de su primera víctima: Iraq. Confiaban en que la resistencia iraquí se vendría rápidamente abajo tras trece años de brutales y exterminadoras sanciones impuestas contra la república por EEUU y las Naciones Unidas. Para consolidar el control imperial, los políticos estadounidenses decidieron silenciar permanentemente a todos los disidentes civiles independientes iraquíes. Se dedicaron a financiar a clérigos chiíes y asesinos tribales sunníes y a contratar decenas de miles de mercenarios privados entre los señores de la guerra pesmergas kurdos para que perpetraran los asesinatos selectivos de los dirigentes de los movimientos de la sociedad civil.

EEUU creó y entrenó un ejército-títere colonial iraquí de 200.000 miembros, compuesto casi enteramente de pistoleros chiíes, excluyendo a los experimentados militares iraquíes con antecedentes laicos, sunníes o cristianos. Un resultado poco conocido de todos esos escuadrones de la muerte financiados y entrenados por EEUU y de su ejército-títere iraquí fue la destrucción virtual de la antigua población cristiana iraquí, que fue desplazada, sus iglesias bombardeadas y sus dirigentes, obispos e intelectuales, académicos y científicos asesinados o forzados al exilio. Los asesores israelíes y estadounidenses eran bien conscientes de que los cristianos iraquíes habían jugado un papel clave en el desarrollo histórico de los movimientos laicos, nacionalistas antibritánicos y antimonárquicos y su eliminación como fuerza influyente en los primeros años de la ocupación estadounidense no fue algo accidental. El resultado de las políticas estadounidenses llevó a eliminar a los movimientos y a los dirigentes antiimperialistas más democráticos y laicos y a presentar a una red asesina de colaboradores “étnico-religiosos” como “socios” incontestables para sostener la presencia colonial estadounidense a largo plazo en Iraq. Con sus títeres en el poder, Iraq serviría como plataforma de lanzamiento para su búsqueda estratégica de otros “dominios” (Siria, Irán, las Repúblicas Centroasiáticas…).

La continuada purga sangrienta de Iraq bajo la ocupación estadounidense ha conseguido acabar con la vida de 1,3 millones de civiles iraquíes durante los primeros siete años de la invasión de Bush de 2003. Hasta mediados de 2009, la invasión y ocupación de Iraq le ha costado al tesoro estadounidense más de 666.000 millones de dólares. Este enorme gasto da fe de su carácter central en la más amplia estrategia imperial de EEUU en relación a todo el Oriente Medio y a la región del Sur y Centro de Asia. La política de Washington de politizar y militarizar las diferencias étnico-religiosas, armando y fomentando la rivalidad de los líderes étnicos, religiosos y tribales para que estén siempre enzarzados en mutuas sangrías sirvió para destruir la resistencia y la unidad nacional. Las tácticas de “divide y vencerás” y la confianza en organizaciones religiosas y sociales retrógradas es la práctica más común y mejor conocida cuando se trata de conquistar y subyugar a un estado nacionalista avanzado y unificado. Romper un estado nacional, destruir la conciencia nacionalista y promover las primitivas lealtades regionales, feudales y étnico-religiosas requería de la sistemática destrucción de los principales proveedores de la conciencia nacionalista, de la memoria histórica y del pensamiento científico y laico. Al provocar los odios étnico-religiosos se destruyeron los matrimonios, las comunidades y las instituciones mixtas con sus perdurables lazos profesionales y amistades personales de orígenes diversos. La eliminación física de académicos, escritores, profesores, intelectuales, científicos y profesionales, especialmente físicos, ingenieros, abogados, juristas y periodistas fue decisiva para imponer un gobierno étnico-religioso bajo una ocupación colonial. Para establecer el dominio a largo plazo y sostener a unos gobernantes clientelistas étnico-religiosos, todo el edificio cultural preexistente fue destruido físicamente por EEUU y sus marionetas iraquíes. Esto supuso la destrucción de las bibliotecas, las oficinas del censo y los depósitos de todas las propiedades y archivos judiciales, los departamentos sanitarios, laboratorios, colegios, centros culturales, instalaciones médicas y, por encima de todo y al completo, las clases profesionales, los científicos sociales, los humanistas, los literatos... Cientos de miles de profesionales iraquíes junto con sus familias, fueron empujados mediante el terror al exilio interno y externo. Se cortó cualquier tipo de financiación destinada a las instituciones nacionales, seculares, científicas y educativas. Los escuadrones de la muerte se emplearon a fondo en el sistemático asesinato de miles de académicos y profesionales sospechosos de la menor disidencia, del menor sentimiento nacionalista; se eliminó a todo aquel que tuviera la mínima capacidad para colaborar en la reconstrucción de la república.

La destrucción de una moderna civilización árabe

El Iraq laico e independiente tenía el más avanzado orden científico-cultural del mundo árabe, a pesar de la naturaleza represiva del estado policial de Saddam Hussein. Había un sistema nacional de atención sanitaria, educación gratuita universal y generosos servicios sociales, combinado todo ello con niveles de igualdad de género sin precedentes. Esto marcó la avanzada naturaleza de la civilización iraquí de finales del siglo XX. La separación entre iglesia y estado y la protección estricta de las minorías religiosas (cristianos, asirios y otros) contrasta agudamente con lo que ha resultado de la ocupación estadounidense y su destrucción de las estructuras gubernamentales y civiles iraquíes. El duro gobierno dictatorial de Saddam Hussein presidía una muy desarrollada moderna civilización en la que el avanzado trabajo científico iba de la mano de una fuerte identidad nacionalista y anti-imperialista. Esto se notó especialmente en el pueblo iraquí y en las expresiones de solidaridad del régimen con la causa del pueblo palestino bajo el dominio y ocupación israelí.

Un mero “cambio de régimen” no podía extirpar esta profundamente incrustada y avanzada cultura laica republicana en Iraq. Los planificadores estadounidenses de la guerra y sus asesores israelíes eran bien conscientes de que la ocupación colonial aumentaría la conciencia nacionalista iraquí a menos que la secular nación fuera destruida y de ahí el imperativo imperial para arrancar y destruir a los portadores de la conciencia nacionalista, eliminando físicamente a los talentosos, a los científicos, a los elementos más laicos de la sociedad iraquí. El énfasis en todo lo retrogrado se convirtió en el principal instrumento para que EEUU impusiera en el poder a sus títeres coloniales, con sus primitivas y “pre-nacionales” lealtades, en un Bagdad culturalmente purgado y desnudado de sus estratos sociales más sofisticados y nacionalistas.

Según el Centro de Estudios Al Ahram de El Cairo, durante los primeros dieciocho meses de la ocupación estadounidense, 310 científicos iraquíes fueron asesinados, una cifra que el ministerio de educación iraquí no discute.

Otro informe recogía un listado con más de 340 intelectuales y científicos asesinados entre 2005 y 2007. Las bombas colocadas en los institutos de educación superior habían hecho bajar la tasa de matrículas un 30% respecto a las cifras anteriores a la invasión. En una bomba colocada en enero de 2007 en la Universidad Mustansiriya de Bagdad, 70 estudiantes fueron asesinados y cientos de ellos resultaron heridos. Esas cifras obligaron a la UNESCO advertir que el sistema universitario iraquí estaba al borde del colapso. Las cifras de importantes profesionales y científicos iraquíes que habían escapado del país rondaban los 20.000. Los Angeles Times informó que en octubre de 2008, de los 6.700 profesionales universitarios iraquíes que tuvieron que huir a partir de 2003, sólo 150 habían regresado. A pesar de las proclamas de EEUU de que ha mejorado la seguridad, la situación en 2008 contempló numerosos asesinatos, incluyendo el del único neurocirujano que quedaba en la segunda mayor ciudad iraquí, Basora, cuyo cuerpo fue arrojado a las calles de la ciudad.

Los datos no procesados de los académicos, científicos y profesionales iraquíes asesinados por EEUU y las fuerzas ocupantes alidadas y las milicias, así como de las fuerzas en la sombra controladas por ellas, se reflejaron en una lista publicada por el Pakistan Daily News (www.daily.pk) el 26 de noviembre de 2008. Esta lista levanta ampollas acerca de la realidad de la sistemática eliminación de intelectuales en Iraq bajo la trituradora de la ocupación estadounidense.

Asesinatos

La eliminación física de un individuo mediante el asesinato es una forma extrema de terrorismo, que tiene un efecto dominó de largo alcance a través de la comunidad de la que procede la persona, en este caso el mundo de los líderes intelectuales, académicos, profesionales y creativos de las artes y las ciencias. Por cada intelectual iraquí asesinado, miles de educados iraquíes escapaban del país o abandonaban su trabajo en búsqueda de una actividad más segura, menos vulnerable.

Bagdad era considerada el “París” del mundo árabe en términos culturales y artísticos, científicos y educativos. En la década de los setenta y los ochenta, sus universidades eran la envidia del mundo árabe. La campaña de “conmoción y pavor” de EEUU que arrasó Bagdad, evocó emociones similares a las del bombardeo aéreo del Louvre, la Sorbona y las bibliotecas más importantes de Europa. La Universidad de Bagdad era una de las universidades más prestigiosas y productivas del mundo árabe. Incluso bajo el letal colapso producido por las sanciones económicas impuestas por EEUU y Naciones Unidas, que aniquilaron a Iraq durante los trece años anteriores a la invasión de 2003, miles de estudiantes licenciados y de jóvenes profesionales llegaban a Iraq buscando formación especializada. Jóvenes médicos de todo el mundo árabe recibían formación médica avanzada en sus instituciones. Muchos de sus académicos presentaban documentación científica en las conferencias internacionales más importantes y publicaban en revistas de prestigio. Y lo que es más importante, la Universidad de Bagdad formaba y mantenía una cultura laica científica altamente respetada y libre de discriminación sectaria, con académicos de todos los orígenes religiosos y étnicos.

Ese mundo fue para siempre destrozado: Bajo la ocupación estadounidense, hasta noviembre de 2008, han sido asesinados 83 académicos e investigadores que enseñaban en la Universidad de Bagdad, haciendo que varios miles de colegas suyos, sus familias y estudiantes se vieran obligados a huir.

La selección de académicos asesinados por disciplinas

El artículo publicado en noviembre por el Pakistan Daily News ofrecía un listado de un total de 154 importantes académicos de Bagdad, famosos en su especialidad, que habían sido asesinados. Además, un total de 281 bien conocidos intelectuales que enseñaban en las mejores universidades de Iraq cayeron víctimas de los “escuadrones de la muerte” bajo la ocupación estadounidense.

Antes de la ocupación estadounidense, la Universidad de Bagdad poseía la facultad de medicina de enseñanza e investigación más importante de todo el Oriente Medio, que atraía a cientos de jóvenes doctores en búsqueda de formación avanzada. Ese programa ha sido devastado durante el surgimiento del régimen de los escuadrones de la muerte estadounidenses, con pocas perspectivas de recuperación. De los asesinados, el 25% (21) eran los catedráticos y profesores más importantes de la facultad de medicina de la Universidad de Bagdad, la que tiene el más alto porcentaje de asesinados entre las facultades. El segundo más alto porcentaje de las facultades masacradas fueron los profesores e investigadores de la renombrada facultad de ingeniería de la Universidad de Bagdad (12), seguidos de primerísimos académicos en humanidades (10), ciencias sociales y físicas (8 catedráticos en cada una), educación (5). Los restantes altos académicos asesinados en la Universidad de Bagdad pertenecían a las facultades de ingeniería agrícola, economicas, educación física, comunicaciones y estudios religiosos.

En las otras tres universidades de Bagdad fueron asesinados 53 importantes académicos, entre ellos, 10 que pertenecían al campo de las ciencias sociales, 7 a la facultad de derecho, 6 a medicina, 6 a humanidades, 9 a ciencias físicas y 5 a las ingenierías. El 20 de agosto de 2002, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld bromeaba antes de la invasión: “… Uno tiene que asumir que ellos (los científicos) no han estado jugando a las canicas” (justificando la sangrienta purga de científicos en ciencias físicas y químicas). Una ominosa señal de la sangría de académicos que iba a seguir a la invasión.

En todas las universidades situadas en el resto de las provincias se perpetraron purgas sangrientas similares de académicos: 127 catedráticos y científicos fueron asesinados en las diversas y bien consideradas universidades de Mosul, Kirkuk, Basora y otros lugares. Las universidades ubicadas en otras provincias con la cifra más alta de profesores y catedráticos asesinados estaban en las ciudades en que los ejércitos británico y estadounidense y sus aliados y mercenarios kurdos fueron más activos: Basora (35), Mosul (35), Diyala (15) y Al-Anbar (11).

El ejército iraquí y sus aliados de los escuadrones de la muerte perpetraron la mayoría de los asesinatos de académicos en las ciudades que estaban bajo control estadounidense o “aliado”. El asesinato sistemático de académicos se llevó a cabo por toda la nación, en todas las disciplinas a fin de destruir los cimientos educativos y culturales de una civilización árabe moderna. Los escuadrones de la muerte que cometieron la mayoría de los asesinatos eran grupos étnico-religiosos primitivos, premodernos “actuando por sí mismos” o instrumentalizados por los estrategas del ejército estadounidense para eliminar a cualquier intelectual consciente políticamente o a cualquier científico nacionalista que pudiera empeñarse en una agenda de reconstrucción de una sociedad laica moderna y una república unificada e independiente.

En su pánico para impedir la invasión estadounidense, el Directorado Nacional de Control Iraquí presentó el 7 de diciembre de 2002 ante las Naciones Unidas, una lista que identificaba a 500 científicos importantes iraquíes. No hay prácticamente duda alguna de que esa lista se convirtió para el ejército estadounidense en un elemento central a la hora de confeccionar la lista de personas a eliminar entre la elite científica iraquí. En su infame discurso anterior a la invasión ante las Naciones Unidas, el Secretario de Estado Colin Powell citó una lista de 3.500 científicos y técnicos iraquíes a quienes habría que “contener” para impedir que su sabiduría fuera utilizada por otros países. EEUU había incluso creado un “presupuesto” de cientos de millones de dólares, sacado del dinero iraquí del programa “Petróleo por Alimentos” de Naciones Unidas a fin de establecer programas de “reeducación civil” para volver a entrenar a los ingenieros y científicos iraquíes. Estos tan aireados programas nunca se llevaron a cabo. Formas más baratas de contener lo que un experto en política estadounidense denominó como el “exceso de científicos, ingenieros y técnicos” de Iraq aparecen claramente en un documento del Carnegie Endowment (actualización de la política RANSAC, abril de 2004). EEUU había decidido adoptar y ampliar, a escala industrial, la operación secreta del Mossad israelí para asesinar a los científicos iraquíes más importantes.

Las campañas estadounidenses de “Incremento” y “Asesinatos Máximos” (2006-2007):

El momento terrorista más algido contra los académicos coincide con la renovación de la ofensiva del ejército estadounidense en Bagdad y en las provincias. De la cifra total de académicos asesinados en Bagdad hay recogidas unas fechas (110 intelectuales famosos asesinados), casi el 80% (87) se produjeron en 2006 y 2007. Una pauta similar se siguió en las provincias, perpetrándose en esa época el 77% de un total de 84 académicos asesinados fuera de la capital durante el mismo período. La pauta está clara: la proporción de asesinatos de académicos crece cuando las fuerzas ocupantes estadounidenses organizan un ejército iraquí de mercenarios y fuerza policial, y proporcionan dinero para el entrenamiento y reclutamiento de miembros de tribus y milicias rivales chiíes y sunníes como medio de reducir las bajas estadounidenses y de purgar a los potenciales críticos disidentes de la ocupación.

La campaña de terror contra los académicos se intensificó a mediados de 2005 y alcanzó su pico en 2006-2007, provocando la fuga masiva de decenas de miles de profesionales, científicos, académicos iraquíes y de sus familias al extranjero. Facultades universitarias enteras se han convertido en refugiados de Siria y otros países. Aquellos que no pudieron permitirse abandonar a sus ancianos padres o parientes y permanecieron en Iraq, tuvieron que adoptar medidas extraordinarias para ocultar su identidad. Algunos eligieron colaborar con las fuerzas ocupantes o con el régimen-títere esperando que les protegieran o permitieran inmigrar con sus familias a EEUU o Europa, aunque los europeos, especialmente los británicos, no se sienten muy inclinados a aceptar a académicos iraquíes. Después de 2008, se produjo un agudo descenso en el asesinato de académicos, con sólo 4 asesinados ese año. Esto refleja la huida masiva de intelectuales iraquíes hacia el extranjero o que tuvieron que esconderse antes que confiar en ningún cambio de política por parte de EEUU y sus títeres mercenarios. Como consecuencia, las instalaciones dedicadas a la investigación en Iraq se han visto diezmadas. Las vidas de los integrantes de los equipos de apoyo que aún permanecen, incluidos técnicos, bibliotecarios y estudiantes se han visto devastadas, con muy escasas perspectivas de poder conseguir un empleo en el futuro.

La guerra y ocupación de Iraq por EEUU, como los Presidentes Bush y Obama han declarado, es un “éxito”: una nación independiente de 23 millones de ciudadanos ha sido ocupada por la fuerza, colocándose en ella un régimen-títere, con tropas mercenarias coloniales que prestan obediencia a los oficiales estadounidenses y campos petrolíferos puestos en venta. Todas las leyes nacionalistas de Iraq que protegían su patrimonio, sus tesoros culturales y sus recursos naturales han sido anuladas. Los ocupantes han impuesto una “constitución” que favorece al Imperio estadounidense. Israel y sus lacayos sionistas en las administraciones tanto de Bush como de Obama celebran la desaparición de un adversario moderno… y la conversión de Iraq en un desierto político-cultural. En línea con un supuesto contrato efectuado entre el Departamento de Estado de EEUU y los oficiales del Pentágono con coleccionistas influyentes del Consejo Americano para la Política Cultural en 2003, los saqueados tesoros de la antigua Mesopotamia han “encontrado” un camino en las colecciones de las elites de Londres, Nueva York y muchos más lugares. Los coleccionistas pueden ahora también anticiparse al pillaje en Irán.

Advirtiendo a Irán

La invasión, ocupación y destrucción por EEUU de una civilización científico-cultural moderna, como la que existía en Iraq, es un preludio de lo que el pueblo de Irán puede esperar si llega a producirse un ataque militar por parte de EEUU/Israel. La amenaza imperial a los cimientos científico-culturales de la nación iraní ha estado totalmente ausente de la narrativa de los manifestantes y estudiantes iraníes y sus ONG financiadas por EEUU durante sus protestas post-electorales de la “Revolución Pintalabios”. No deberían olvidar que en 2004, los educados y sofisticados iraquíes de Bagdad se consolaban con un fatalmente equivocado optimismo de “al menos, no estamos como en Afganistán”. Esa misma elite se encuentra ahora en miserables campos de refugiados en Siria y en Jordania y su país se parece más a Afganistán que ningún otro lugar del Oriente Medio. Se ha cumplido la escalofriante promesa de Bush de abril de 2003 de transformar Iraq en la imagen de “nuestro recién liberado Afganistán”. Y los informes de que los asesores de la administración estadounidense habrían revisado la política del Mossad israelí de asesinatos selectivos de científicos iraníes, debería hacer que los intelectuales liberales pro-Occidente de Teherán ponderen seriamente la lección de la campaña asesina que sobre todo en 2006-2007 eliminó prácticamente a todos los científicos y académicos iraquíes.

Conclusión

¿Qué es lo que ganan EEUU (y Gran Bretaña e Israel) al establecer un régimen clientelista retrogrado en Iraq basado en estructuras socio-políticas étnico-religiosas medievales? Primero y principal, Iraq se ha convertido en un puesto de avanzada para el imperio. En segundo lugar, es un régimen débil y atrasado incapaz de desafiar el dominio militar y económico israelí en la región e incapaz de cuestionar la continuada limpieza étnica de los nativos palestinos árabes de Jerusalén, Cisjordania y Gaza. En tercer lugar, la destrucción de los cimientos legales, culturales, científicos y académicos de un estado independiente supone incrementar su dependencia de las corporaciones multinacionales occidentales (y chinas) y su infraestructura técnica, facilitando así la penetración y explotación económica imperial.

A mediados del siglo XIX, tras la revolución de 1848, el conservador sociólogo francés Emil Durkheim reconoció que la burguesía europea se veía enfrentada por un creciente conflicto de clases y una clase trabajadora cada vez más anticapitalista. Durkheim señalaba que, cualquiera que fueran sus recelos filosóficos sobre religión y clericalismo, la burguesía tendría que usar los mitos de la religión tradicional para “crear” cohesión social y rebajar la polarización de clases. Hizo un llamamiento a la educada y sofisticada clase capitalista parisina para que superara su rechaza del obscurantista dogma religioso a favor de instrumentalizar la religión como herramienta para poder mantener su dominio político. De la misma forma, los estrategas estadounidenses, incluidos los sionistas en el Pentágono, han instrumentalizado a las fuerzas étnico-religiosas, tribales y mullahs para destruir el liderazgo político nacional laico y la avanzada cultura de Iraq para consolidar su dominio imperial, aunque esa estrategia exigiera la matanza de las clases científicas y profesionales. El dominio imperial contemporáneo estadounidense se basa en apoyar a los sectores más atrasados social y políticamente de una sociedad y aplicar la tecnología bélica más avanzada.

Los asesores israelíes han jugado un papel importante a la hora de instruir a las fuerzas ocupantes en Iraq en las prácticas de la contrainsurgencia urbana y represión de civiles, basándose en sus sesenta años de experiencia. La infame masacre en 1948 de cientos de familias palestinas en Deir Yasin fue emblemática de la eliminación sionista de cientos de pueblos agrícolas productivos, que habían sido poblados durante siglos por un pueblo nativo con su civilización endógena y vínculos culturales con el suelo, a fin de imponer un nuevo orden colonial. La política de aniquilación total de los palestinos es un elemento base en el asesoramiento de Israel a los políticos en Iraq. Su mensaje ha sido traslado por sus acólitos sionistas presentes en las administraciones Bush y Obama, ordenando el desmembramiento de toda la burocracia estatal y civil moderna iraquí y utilizando los premodernos escuadrones de la muerte tribales compuestos de extremistas chiíes y kurdos para purgar las modernas universidades e instituciones de investigación de esa masacrada nación.

La conquista imperial estadounidense de Iraq se construye a partir de la destrucción de una república laica moderna. El desierto cultural que queda (un “páramo” empapado de la sangre de los preciados sabios iraquíes) es controlado por mega-estafadores, chorizos y mercenarios que se hacen pasar por “autoridades iraquíes”, analfabetos culturales étnicos y tribales y personajes religiosos medievales que actúan bajo la guía y dirección de los graduados de West Point que llevan los “planos del imperio” formulados por los licenciados de Princeton, Harvard, Johns Hopkins, Yale y Chicago, ansiosos de servir a los intereses de las corporaciones multinacionales europeas y estadounidenses.

Eso se denomina “desarrollo desigual y combinado”: El matrimonio de los mullahs fundamentalistas con los sionistas de la Ivy League [*] al servicio de los Estados Unidos.

N. de la T.:

[*] Ivy League: el grupo de ocho universidades más prestigiosas de EEUU.

Enlace con texto original en inglés:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14870

 

http://rebelion.org/noticia.php?id=90519

 

Ver también:

 

Declaraciones de Tareq Aziz, cuya vida pende de un hilo
“Todos somos víctimas de Reino Unido y de Estados Unidos. Han asesinado a nuestro país.”
 
Felicity Arbuthnot (13-01-2012)

 

Guerra de Irak: un billón de dólares y un millón de muertos
 
(10-01-2012)
Traducido para Rebelión por Susana Merino

 



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El nuevo colonialismo gringo-europeo: Expresión de la barbarie capitalista



 

El nuevo colonialismo gringo-europeo: Expresión de la barbarie capitalista

 

Homar Garcés (ARGENPRESS)

 

Según lo revelara en una entrevista realizada en marzo de 2007 el General Wesley Clark, ex Comandante Supremo de la OTAN durante la guerra en Kosovo, Estados Unidos anticipaba ya una intervención militar en Iraq, Libia, Siria, Irán y otras naciones del Medio Oriente, todo con el deliberado propósito de apoderarse de sus yacimientos petroleros y de reconfigurar dicha región según sus intereses económicos con el apoyo de sus socios de Europa e Israel, involucrados todos en una moderna cruzada colonialista. La excusa sería luchar contra el terrorismo, teniendo como telón de fondo lo ocurrido a las torres del World Trade Center de New York.


 

En la actualidad, los hechos confirman cada día las pretensiones del complejo militar-industrial que domina la Casa Blanca, apuntando al control de los recursos petroleros y a la imposición de un nuevo orden mundial regido por el capital transnacional. Para ello, las situaciones críticas o de conflicto interno existentes en algunas naciones (algunas de ellas inducidas por Washington y sus aliados europeos) son el pretexto para intervenir en las mismas, aduciendo que lo hacen en resguardo de los ciudadanos amenazados y/o masacrados por sus gobiernos, ahora convertidos por obra y gracia de los grandes medios industriales de información en dictaduras o regímenes que usurpan la soberanía popular y violan los derechos humanos. Mediante esta estratagema, el imperialismo binario de Estados y Europa viene imponiéndole al resto del mundo una versión modernizada del colonialismo, tutelando las soberanías nacionales, como lo está haciendo en el caso de Grecia, valiéndose de la crisis económica que atraviesa.

 

En consecuencia, nada de lo que está sucediendo en Medio Oriente podría casual. Las intenciones son muy claras y no han sido negadas por ninguno de los gobiernos involucrados en su puesta en práctica. Incluso se ha buscado sumar al festín a Rusia y a China, de forma que su poder de veto en el seno de la ONU no entorpezca dichas intenciones. Así, las naciones poseedoras de riquezas naturales estratégicas, como el gas y el petróleo, vitales para el estilo de vida de sus pares industrializadas, corren el grave riesgo de ser víctimas de su voracidad insaciable. El hecho que algunas de ellas no lo sean todavía, no niega que ya estén en la mira de los halcones gringos y europeos, animados por el éxito de sus recientes operaciones militares.

 

Todo esto tiene, sin embargo, su contraparte y eso le imprime cierto optimismo a la situación programada por los grandes centros de poder hegemónico a nivel mundial: la reacción de los indignados que amenaza con extenderse a los cinco continentes en contra del sistema capitalista. Esta es una cuestión que merece un mayor análisis. Comprender sus causas ayudaría a detener los planes imperialistas de gringos y europeos, concientizados los pueblos de la necesidad de una alternativa revolucionaria que acabe de una vez por todas con la recurrente transferencia de riqueza de los más pobres a los más ricos para superar coyunturalmente la crisis sistémica del capitalismo. A través de esta comprensión, sumada a la necesidad de un mundo multipolar, los pueblos de todo el planeta harían retroceder los planes hegemónicos de las grandes potencias industrializadas, incluso por su propio bienestar, puesto que se trata de liberarlos a todos de la actual barbarie capitalista

 

 

 



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Solidaridad Frente a la barbarie imperialista: disolución de la OTAN - Barbarie en Libia -



 
Solidaridad Frente a la barbarie imperialista: disolución de la OTAN - Barbarie en Libia -

 

Frente a la barbarie imperialista:
disolución de la OTAN
- Barbarie en Libia -

 

Durante los últimos 7 meses hemos asistido a una nueva guerra de agresión de las potencias imperialistas contra un país soberano y miembro de la ONU.

Han sido 7 meses de bombardeos, de muertes, de matanzas, de destrucción, de saqueo y de preparación de la opinión pública mundial para asistir a la conquista de un país, al robo de sus recursos naturales, a la privatización de sus servicios sociales, a su división y refeudalización.

Todo ello, para complacer a unos políticos que habían decidido el destino de Libia, el objeto de sus apetencias, en una mesa de reuniones, a miles de kilómetros de ese país, y de espaldas a su ciudadanía.
De nada han servido las llamadas al diálogo y a la negociación, de nada han servido las rondas de contactos, de nada ha servido la mediación de la Unión Africana o de la comunidad de países de América Latina.

Los imperialistas, a través de su brazo armado, que es la OTAN, estaban decididos a acabar con la soberanía de ese país y repartirse sus riquezas.

El papel de la ONU, organización nacida al final de la II Guerra Mundial, y entre cuyas metas está acabar con las guerras y servir de auxilio en los procesos de descolonización, ha sido el de servir de cobertura legal y política a la aventura militar de los imperialistas. Las potencias agresoras han ido más allá de lo que recogían las resoluciones aprobadas por la ONU, y la ONU lo ha conocido de antemano sin hacer nada para impedirlo.

¿Se han defendido los derechos humanos para los que, según las resoluciones de la ONU, servían las operaciones militares de los países de la OTAN? ¿Se han salvado vidas con los bombardeos de la OTAN? Todo ha formado parte de una gran hipocresía que ha justificado y encubierto una guerra criminal e injustificable.

Desde que inició sus operaciones en Libia, la OTAN reconoce haber hecho casi 20.000 vuelos sobre el país. Por su parte, los “rebeldes”, a quienes la OTAN sirvió de cobertura aérea, entre otras tareas de apoyo, elevan la cifra de muertos durante el conflicto hasta los 50.000, incluyendo desaparecidos. La cifra de heridos superaría ampliamente a la de muertos. Los desplazados de la guerra de Libia se han dirigido hacia Túnez, Egipto e Italia. Los beligerantes han buscado suministro de armamento en otros países, y Francia ha reconocido oficialmente que ha suministrado armamento a los “rebeldes”, violando las resoluciones de la ONU.

Muchos países del mundo ya han denunciado las acciones de la OTAN en Libia. Algunos, como Sudáfrica, ya han pedido que el Tribunal Penal Internacional las investigue.

Por nuestra parte, denunciamos que la OTAN y las potencias agresoras contra Libia han cometido un genocidio contra el pueblo libio.

El pueblo libio ha resistido heroicamente la agresión, y sigue resistiendo, en unas condiciones que hace 7 meses nos hubieran parecido inimaginables: contaminación radiactiva en el territorio provocada por las bombas de uranio empobrecido, armamento abandonado, bombas caídas sin explotar, destrucción de ciudades y pueblos, del tejido social, económico y asistencial del país, incluyendo su Gran Río artificial que llevaba agua a las ciudades y convertía al desierto en una zona agrícola.

Con total cinismo, los países que han causado semejante destrucción se ofrecen, ahora, a reconstruir el país, para seguir enriqueciéndose a costa de ese pueblo.


- Fraude del referéndum de la OTAN


Los pueblos del Estado español fueron consultados en 1986 sobre la participación en la OTAN, después de una campaña electoral marcada por el miedo a una vuelta a la dictadura franquista. El referéndum fue rechazado en Euskalherria, Catalunya y las Canarias. En el resto del Estado, se acepto la entrada en la OTAN, con las tres condiciones que ponía el referéndum: 1ª No integrarse en la estructura militar de la alianza militar. 2ª No permitir el paso por nuestro suelo de aviones o barcos con bombas nucleares. 3ª Reducir, progresivamente, la presencia del ejército de Estados Unidos en nuestras bases. Ninguna de estas condiciones se ha respetado y, hoy, España forma parte de la estructura militar de la OTAN, los acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y España permiten el transporte de sustancias peligrosas en las naves norteamericanas, mediante permiso expreso, y Estados Unidos continúa utilizando nuestro país como base de operaciones militares en el extranjero.

De la misma forma que el sí con condiciones en el referéndum de la OTAN sirvió para que España se embarcara plenamente en la alianza militar, el sí con condiciones para la intervención imperialista en Libia de la ONU ha servido para que la OTAN destruya el país y favorezca un cambio de régimen.


- Gastos militares para fines sociales


Las consecuencias de la guerra imperialista y de nuestra participación en la OTAN también son perceptibles en nuestro país. Para financiar nuestra participación en la operación militar contra Libia, el Gobierno español aprobó una partida extraordinaria de 43 millones de euros, a la que hay que añadir créditos adicionales de 14 millones de euros cada mes.

En los últimos años, nuestro país ha realizado grandes inversiones en armamento de última generación: cazas Eurofighter, tanques Leopard, Fragatas F-100, submarinos S-80, etc, etc. La deuda acumulada por estas inversiones ha sido de 30.000 millones de euros. Para evitar el escándalo de estas inversiones, se camuflan como “I+D civil” y se realizan los pagos a los fabricantes a través del Ministerio de Industria.

A estos gastos hay que añadir los ocasionados por otras actividades, como las llamadas “misiones en el exterior para el mantenimiento de la paz”, que elevaron el gasto militar en el 2009 hasta los 26.647 millones de euros.

Después de que se hayan cumplido los 60 años de la OTAN, es hora de que digamos alto y claro: No a la OTAN. Salida de la OTAN de nuestro país. Fuera las bases de la OTAN de nuestro territorio. Y disolución de esta alianza militar.

El imperialismo es el estado mundial de la guerra permanente. Mientras atacaban Libia, iniciaban una escalada de agresiones similar contra Siria.

Amenazan el proceso de liberación y de autodeterminación de los pueblos en todo el mundo. Construyen bases militares en países colonizados. Utilizan sus ejércitos para presionar y someter a terceros países. Buscan consolidar el orden neoliberal de la economía mundial, garantizando que los países siguen atados al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, y que los bancos centrales sigan sirviendo a los objetivos de la deuda monetaria de Estados Unidos.

Se encargan de que aumente la brecha entre ricos y pobres a nivel mundial, de que las antiguas colonias sigan dependiendo económicamente de los países imperialistas, para que nunca tengan la posibilidad de alcanzar su soberanía económica y política, evitando que se rebelen contra la OTAN y el imperialismo, que devora sus recursos e impide su independencia.

Ahora, tras la canallada de la Reforma Constitucional, que blinda el techo del déficit público y concede prioridad absoluta al pago de la deuda y de los intereses cuando cada vez pagan menos impuestos los que más tienen, es un insulto a nuestra dignidad como pueblo que se estén gastando miles de millones de euros de nuestros impuestos en sembrar el dolor y la muerte en otros países. No podemos tolerar que se quite un euro de los gastos sociales públicos. ¡Exigimos que los gastos militares se destinen a satisfacer las necesidades sociales y los servicios públicos para todo el pueblo!


El grito ensordecedor que debe salir de nuestras gargantas por dignidad y por solidaridad internacionalista es:

¡NO A LAS GUERRAS IMPERIALISTAS!
¡SALGAMOS DE LA OTAN, YA!
¡GASTOS MILITARES PARA FINES SOCIALES!



Manifestación 24 de septiembre (19:00 h.): Glorieta de Bilbao – Ferraz 70


Convoca: Plataforma “No a la Guerra Imperialista”


Adhesiones: noalaguerraimperialista@hotmail.es

 

http://libia-sos.blogspot.com/2011/09/frente-la-barbarie-imperialista.html

 

http://libia-sos.blogspot.com/


 


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No sólo criminales de guerra sino ladrones y asesinos



 
 
No sólo criminales de guerra sino ladrones y asesinos

 

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

 

En un artículo publicado por Argenpress el 6 de mayo escribíamos acerca de "Los crímenes de la OTAN, de sus Estados miembros y de sus gobernantes" en la guerra imperialista de agresión que libran (particularmente Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos) contra Libia.

Ahora el Gobierno francés acaba de anunciar por intermedio de su ministro de Relaciones Exteriores Alain Juppé que va desbloquear 290 millones de euros congelados que pertenecen al Banco Central Libio para entregarlos al Consejo Nacional de Transición rebelde.

Declaró Juppé : "Los 290 millones de euros pertenecen al Banco Central libio pero nosotros hemos reconocido que ese dinero pertenece al Consejo Nacional de Transición".

Se trata pura y simplemente de un robo de un Estado a otro Estado como los que practicó a gran escala Hitler durante la segunda guerra mundial.

Por otra parte los agresores interpretaron que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad, que autorizó a controlar el espacio aéreo de Libia con el fin de proteger a los civiles, incluía bombardear objetivos civiles hasta que Kadafi abandonara el Gobierno.

Además ahora corre un rumor insistente acerca de que la OTAN haría públicamente una nueva "interpretación" de la Resolución 1973 que incluiría el objetivo (hasta ahora no confesado abiertamente) de asesinar a Kadafi. Esta nueva interpretación se basaría en que dado que Kadafi forma parte de la estructura de comando es legítimo asesinarlo para proteger a los civiles.

De modo, que si los otros Estados miembros del Consejo de Seguridad y en general todos los Estados miembros de las Naciones Unidas dejan pasar en silencio estas "interpretaciones" OTANESCAS de la resolución 1973, pasarán automáticamente a formar parte (en virtud del principio de complicidad por omisión) de una asociación ilícita internacional constituida con fines de robo y asesinato.

 

http://www.argenpress.info/2011/06/no-solo-criminales-de-guerra-sino.html

 

Ver también:

Urge defender a Libia de los estados terroristas de la OTAN

Willy Meyer: "La OTAN debe ser llevada ante la Corte Penal Internacional por su actuación en Libia"

Estados Unidos: Nueva fase imperial

 

 



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La Corte Penal Internacional y Gadafi



20-05-2011
 
La Corte Penal Internacional y Gadafi

 
World Socialist Web Site

 
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 

La orden de búsqueda y captura emitida por el fiscal jefe Luis Moreno-Ocampo contra el coronel Gadafi, su hijo Saif al-Islam y el jefe del servicio de inteligencia libio Abdullah al-Senusi por crímenes de guerra, sirve para confirmar el papel de la Corte Penal Internacional (CPI) como instrumento al servicio de las potencias imperialistas.

Las órdenes de arresto se están emitiendo, en efecto, en nombre de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, los arquitectos-jefe del actual bombardeo sobre Libia. Moreno-Ocampo ha estado reuniendo pruebas contra los tres acusados con el objetivo de impedir cualquier posibilidad de llegar a un final negociado de la guerra, de aislar aún más a Gadafi y allanar el camino para el cambio de régimen.

Por parte de Washington, Londres y París, apenas se hace ya esfuerzo alguno para ocultar tales objetivos al referirse a la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que afirma cínicamente que la intervención se basa en la responsabilidad que existe de proteger la vida de los civiles. A pesar de esta especie de hoja de parra legal que supone la tal Resolución, la guerra libia ha alcanzado velozmente nuevas cotas de ilegalidad y criminalidad.

El Tribunal de Nuremberg estableció que la planificación y lanzamiento de una guerra de agresión es el más grave y capital crimen de guerra, del que brotan inexorablemente otros crímenes contra la humanidad. Bajo ese estándar, el presidente Barack Obama, el primer ministro David Cameron y el presidente Nicolas Sarkozy son culpables de delitos mucho más grandes que cualquiera de los que haya podido cometer Gadafi.

Además, la realización de este ejercicio neocolonial ha confirmado la tesis de Nuremberg, con EEUU y la OTAN poniendo descaradamente en marcha una política de asesinatos contra Gadafi, los miembros de su familia y sus más altos colaboradores. Todo esto se combina con una escalada de ataques contra objetivos civiles en Trípoli. La acusación del fiscal de la CPI de que Gadafi “ha ordenado personalmente ataques contra civiles libios desarmados” podría también presentarse seguramente contra Obama, Cameron y Sarkozy.

La investigación que Moreno-Ocampo anunció el 3 de marzo, citando la Resolución 1970 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, fue aprobada el 15 de febrero, quedando la situación en Libia bajo la jurisdicción de la CPI.

El 5 de mayo, Moreno-Ocampo anunció primero que estaba preparando tres órdenes de arresto por crímenes contra la humanidad en Libia, sin nombrar a ninguno de los candidatos. Esa acción pretendía invalidar los esfuerzos de la Unión Africana para negociar un alto el fuego, fomentando al mismo tiempo las deserciones dentro del régimen libio a fin de facilitar la instalación del Consejo Nacional Transitorio (CNT) compuesto por la oposición como gobierno-títere, en el que se incluirían ex altos cargos de Gadafi.

Programado para que coincidiera con una reunión en Roma del Grupo de Contacto sobre Libia, en la cual se acordó canalizar inmensas sumas de dinero hacia el CNT, con sede en Bengasi, el anuncio de la CPI del 15 de mayo se produjo a continuación de un ataque aéreo contra la residencia de la familia de Gadafi, que trataba de eliminar a Gadafi pero que mató a uno de sus hijos y a tres de sus nietos.

El reciente anuncio de Moreno-Ocampo se hizo en similares circunstancias. El día anterior, el primer ministro libio al-Baghdadi Ali al-Mahmudi le comunicó al enviado especial de las Naciones Unidas, Abdul Ilah al-Jatib, que Trípoli querían “un cese el fuego inmediato que coincidiera con el fin de los bombardeos de la OTAN”.

El día del anuncio, el ministro de exteriores italiano Franco Fratini dijo que Italia estaba negociando la formación de un posible “gobierno de reconciliación nacional” y la salida de Gadafi de Libia.

De nuevo, una vez más, esas iniciativas quedaron anuladas de hecho y sin efecto. En vez de permitir que pudiera darse una situación por la que Gadafi pidiera llegar a la paz, la OTAN se dedica a intensificar los ataques aéreos contra Trípoli. Todo esto acompañado además de estridentes exigencias por parte de Gran Bretaña para que se despliegue una campaña de bombardeos aún más mortífera, incluyendo también llamamientos abiertos a liquidar a Gadafi.

El general británico Sir David Richards, jefe del estado mayor de la defensa, dijo que quería “acciones militares más intensas”. Exigió cambios en las normas de enfrentamiento a fin de aumentar “el ámbito de los blancos que podemos atacar”, de forma que se incluyan también infraestructuras estáticas para “demostrar por tanto a Gadafi que el juego ha terminado y que tiene que irse”.

“No vamos directamente a por Gadafi, pero si ocurriera que está en un centro de mando y control alcanzado por la OTAN y muere, entonces, eso está dentro de las normas”, dijo. Añadió que el primer ministro David Cameron estaba “en la misma onda”.

El secretario del Foreign Office británico William Hague se negó el domingo a descartar la utilización de los aviones estadounidenses operados por control remoto para asesinar a Gadafi. “Quién es y qué es un objetivo legítimo depende de su conducta”, dijo.

El objetivo político de emitir órdenes de arresto contra Gadafi, así como el ultimátum de Richards, fue tan evidente que el Guardian británico se sintió obligado a escribir en un editorial:

    “Una cosa es insistir en que Gadafi debe irse en un nuevo orden democrático. Pero insistir en que debe irse como condición previa de cualquier negociación hace imposible un alto el fuego. Insistir en que salga del país y se siente ante la CPI es asegurarse que caiga combatiendo. Eso sólo permite la opción militar y con ella la perspectiva de muchas, muchas más víctimas civiles.”

El Guardian afirma que esto prueba que la estrategia de la OTAN es “confusa”. Pues no es nada de eso. Se utilizó el mismo modus operandi de presentar acusaciones de crímenes de guerra para legitimar una guerra imperialista durante la guerra aérea de la OTAN contra Yugoslavia en 1999, cuando otro tribunal patrocinado por las Naciones Unidas, el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (ICTY, por sus siglas en inglés) acusó al presidente serbio Slobodan Milosevic de crímenes contra la humanidad.

El juicio contra Milosevic empezó en 2001, un año después de que le hubieran depuesto. A lo largo de los cinco años que duró, la autodefensa de Milosevic resultó sumamente embarazosa para las potencias occidentales. El proceso quedó interrumpido a causa de su muerte por un ataque al corazón.

Las afirmaciones de Richards y compañía y las acciones emprendidas ya por la OTAN indican que ahora no se está precisamente planeando un juicio-espectáculo parecido. La orden de detención pergeñada tiene el carácter de una sentencia de muerte que va a cumplirse en el escenario de guerra.

El papel de la CPI en la guerra libia es coherente con sus anteriores antecedentes de servicios al imperialismo. Cuando se creó en julio de 2002, pareció representar la reforma más importante de derecho internacional desde la II Guerra Mundial, al crear un órgano internacional para procesar a individuos acusados de genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y crímenes de agresión. Pero desde entonces ha demostrado ampliamente que sus actuaciones están subordinadas a los intereses de las potencias imperialistas que dominan las Naciones Unidas.

EEUU se ha negado a reconocer la autoridad de la CPI, al igual –bien formalmente o en la práctica- que Rusia, China, Israel y docenas de otros países. Washington rechaza cualquier responsabilidad ante organismos internacionales en todo lo que se refiere a la agresiva y violenta búsqueda de sus intereses globales. Sin embargo, al igual que con la investigación de Gadafi, Washington se atreve, gracias a su posición en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a remitir supuestos crímenes a un tribunal que no reconoce.

Todas las seis situaciones en las que actualmente se han puesto en marcha investigaciones se encuentran en África. En el caso del conflicto Sudán-Darfur y Libia, fue el CSNU el que instigó procesos que encajaban con los imperativos de política exterior de EEUU y las potencias europeas. En conjunto, las investigaciones emprendidas por la Corte han coincidido con un renovado impulso de EEUU y las potencias europeos por el control de los mercados y las materias primas africanas, así como por conseguir ventajas geoestratégicas y militares.

No es posible detallar todos los crímenes monstruosos perpetrados por los poderes imperialistas desde que se estableció la CPI. Sin embargo, el peor de esos crímenes fue la invasión de Iraq en 2003. En 2006, Moreno-Ocampo publicó una carta reconociendo haber recibido 240 comunicaciones relativas a la invasión de Iraq.

El hombre que está instando ahora el procesamiento de Gadafi respondió a ese respecto que dictaminar acerca de la ilegalidad de la invasión y de cualquier posible crimen de agresión no caía bajo la autoridad de la Corte hasta que los estados que habían endosado la CPI hubieran adoptado una disposición definiendo el crimen y estableciendo si la Corte tenía jurisdicción. En cuanto a los crímenes contra los civiles iraquíes, Moreno-Ocampo afirmó que la información de que disponía “no indicaba intencionalidad de atacar a la población civil” ni “ataque excesivo”.

Estas declaraciones se realizaron en un momento en que fuentes muy fiables estimaban ya en 650.000 los muertos iraquíes como consecuencia de la guerra y la ocupación encabezadas por EEUU, y bastante después de crímenes tan patentes y tan execrables como Abu Ghraib y la destrucción de Faluya.

 

El Dr. Chrisopher Marsden es profesor adjunto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Essex desde 2007 y Director del Centro EXCCEL para Licenciados en Derecho (1989) y Master en Derecho (1994), en Essex, e investigador asociado residente en el Proyecto de Infraestructura de la Información de Cambridge. Asimismo es editor asociado de la revista de gestión de comunicaciones interdisciplinarias ‘info’ desde 2007.

Fuente:

http://www.wsws.org/articles/2011/may2011/pers-m18.shtml

 

http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=1&id=401

 

Ver también:

El enloquecimiento de la OTAN

 



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