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Fukushima: Es mucho peor de lo que se imagina



19-06-2011
 
Científicos expertos creen que el desastre nuclear de Japón es mucho peor de lo que los gobiernos revelan al público
Fukushima: Es mucho peor de lo que se imagina

 
Al-Jazeera

 
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

"Fukushima es la peor catástrofe industrial de la historia de la humanidad”, dijo a Al Jazeera, Arnold Gundersen ex vicepresidente de la industria nuclear.

El terremoto de 9 grados de Japón del 11 de marzo causó un inmenso tsunami que inhabilitó los sistemas de enfriamiento de la planta nuclear de Tokyo Electric Power Company (TEPCO) en Fukushima, Japón. También causó explosiones de hidrógeno y fusiones de reactores que obligaron a evacuar a los residentes en un radio de 20 km de la planta.

Gundersen, operador licenciado de reactores con 39 años de experiencia en el diseño de plantas nucleares y en la administración y coordinación de proyectos en 70 plantas de energía nuclear en todo EE.UU. dice que la planta nuclear de Fukushima tiene probablemente más núcleos de reactores expuestos de lo que se cree comúnmente.

“Fukushima tiene tres reactores nucleares expuestos y cuatro núcleos de combustible expuestos,” dijo, “Probablemente hay el equivalente a 20 núcleos de reactores nucleares debido a los núcleos de combustible, todos necesitan desesperdamente que los enfríen y no hay medios para enfriarlos efectivamente”.

TEPCO ha estado rociando agua sobre varios de los reactores y núcleos de combustible, pero esto ha llevado a problemas aún mayores, como la radiación emitida al aire en el vapor y en agua de mar evaporada, así como la generación de cientos de miles de toneladas de agua de mar altamente radioactiva de la que hay que disponer.

“El problema es cómo mantenerlo frío”, dice Gundersen. “Están vertiendo agua y el problema es qué van a hacer con el desecho que sale de ese sistema, porque va a contener plutonio y uranio. ¿Dónde van a poner el agua?”

A pesar de que la planta se ha cerrado, los productos de fisión como euranio siguen generando calor, y por ello requiere enfriamiento.

“Ahora los combustibles sin una masa informe fundida en el fondo del reactor agregó Gundersen. “TEPCO anunció que tuvieron un ‘melt through’, es decir una fusión en la que el combustible fundido pasa a través del fondo del reactor al medio ambiente. Una fusión del núcleo [meltdown] es cuando el combustible fundido cae al fondo del reactor, y un melt through significa que se ha fundido a través de varias capas. Esa masa informe es increíblemente radioactiva, y ahora hay agua sobre ella. El agua absorbe enormes cantidades de radiación, de modo que se agrega más agua y se generan cientos de miles de toneladas de agua fuertemente radioactiva.”

Científicos independientes han estado monitoreando la ubicación de lugares radioactivos peligrosos en todo Japón y sus resultados son desconcertantes.

“Tenemos 20 núcleos nucleares expuestos, los tanques de combustible tienen varios núcleos cada uno, es decir, un potencial que hay que liberar 20 veces mayor que el de Chernóbil”, dijo Gundersen. “Los datos que estoy viendo muestran que estamos encontrando lugares peligrosos más lejos que en el caso de Chernóbil, y la cantidad de radiación en muchos de ellos era la cantidad que llevó a que algunas áreas se declarasen tierra de nadie en Chernóbil. Vemos que se encuentran kilómetros cuadrados a 60 y 70 kilómetros del reactor. No se puede limpiar todo eso. Todavía hay jabalíes radioactivos en Alemania, 30 años después de Chernóbil.”

Monitores de radiación para niños

La Central de Reacción de Emergencia Nuclear de Japón terminó admitiendo a principios de este mes que los reactores 1, 2 y 3 de la planta de Fukushima sufrieron fusiones nucleares totales.

TEPCO anunció que el accidente probablemente liberó más material radioactivo al entorno que Chernóbil, convirtiéndolo en el peor accidente nuclear conocido.

Mientras tanto, un asesor de residuos nucleares del gobierno japonés informó de que es probable que cerca de 966 kilómetros cuadrados alrededor de la planta –un área aproximadamente 17 veces el tamaño de Manhattan– sean ahora inhabitables.

En EE.UU. la doctora Janette Sherman y el epidemiólogo Joseph Mangano publicaron un ensayo que señalaba un 35% de aumento en la mortalidad infantil en ciudades del noroeste [de EE.UU.] después de la fusión nuclear en Fukushima, y podría ser el resultado de lluvia radioactiva de la planta nuclear accidentada.

Las ocho ciudades incluidas en el informe son San Jose, Berkeley, San Francisco, Sacramento, Santa Cruz, Portland, Seattle y Boise, y el período considerado en el informe incluye las diez semanas inmediatamente posteriores al desastre.

“Existe –y debe haber– preocupación sobre la exposición de gente joven, y el gobierno japonés va a entregar monitores de radiación a los niños”, dijo al doctor MV Ramana, físico del Programa sobre Ciencia y Seguridad Global en la Universidad de Princeton, especialista en temas de seguridad nuclear.

El doctor Ramana explicó que cree que la amenaza primordial de radiación sigue existiendo, sobre todo para residentes que viven en un radio de 50 km. alrededor de la planta, pero agregó: “Va a haber áreas fuera de la zona de evacuación obligatoria de 20 km del gobierno japonés en las que la radiación será mayor. De modo que eso podría significar que haya zonas de evacuación también en esas áreas.”

Gundersen señala que se liberó mucha más radiación de la que se ha declarado.

“Volvieron a calcular la cantidad de radiación liberada, pero las noticias no hablan realmente del tema”, dijo. “Los nuevos cálculos muestran que en la primera semana después del accidente, liberaron 2,3 veces tanta radiación como la que pensaron que habían liberado en los primeros 80 días”.

Según Gundersen, los reactores y núcleos de combustible expuestos siguen liberando micrones de isótopos de cesio, estroncio y plutonio. Los llaman “hot particles” (partículas peligrosas).

“Estamos descubriendo partículas peligrosas por doquier en Japón, incluso en Tokio” dijo.

“Los científicos las encuentran por todas partes. Durante los últimos 90 días esas partículas peligrosas han seguido cayendo y se están depositando en altas concentraciones. Mucha gente las recolecta en los filtros de aire de los motores de los coches.

Los filtros de aire radioactivos de coches en la prefectura Fukushima y Tokio son ahora comunes, y Gundersen dice que sus fuentes también encuentran filtros de aire radioactivos en la gran área de Seattle de EE.UU.

Las partículas peligrosas que contienen también pueden terminar provocando cáncer.

“Se fijan en los pulmones o en el tracto gastrointestinal y son un irritante constante”, explicó. “Un cigarrillo no te mata, pero con el tiempo lo hace. Estas [partículas peligrosas] pueden causar cáncer, pero no se pueden medir con un contador Geiger. Evidentemente la gente de Fukushima ha aspirado esas partículas en grandes cantidades. Evidentemente, hay gente en la Costa Oeste superior de EE.UU. que está siendo afectada. Esa área resultó bastante afectada en abril.

¿Culpar a EE.UU.?

Como reacción a la catástrofe de Fukushima, Alemania va a eliminar progresivamente todos sus reactores nucleares durante la próxima década. En un referendo de este lunes, un 95% de los italianos votó a favor de bloquear el renacimiento de la energía nuclear en su país. Un reciente sondeo de la prensa en Japón muestra que cerca de tres cuartos de los encuestados están a favor de una eliminación progresiva de la energía nuclear en su país.

¿Por qué no suenan las alarmas sobre la exposición a la radiación en EE.UU.?

El operador nuclear Exelon Corporation fue uno de los mayores donantes en la campaña electoral de Barack Obama y es uno de los mayores empleadores en Illinois donde Obama fue senador. Exelon ha donado hasta ahora más de 269.000 dólares a sus campañas políticas. Obama también nombró al presidente ejecutivo de Exelon, John Rowe, para su Comisión Cinta Azul sobre el Futuro Nuclear de EE.UU.

El doctor Shoji Sawada es un físico teórico de partículas y profesor emérito de la Universidad Nagoya en Japón. Le preocupan los modelos de plantas nucleares en su país, y el hecho de que la mayoría de ellas sea de diseño estadounidense.

“La mayoría de los reactores de Japón fueron diseñados por compañías a las que no les interesaba el efecto de terremotos”, dijo el doctor Sawada a Al Jazeera. “Pienso que este problema se aplica a todas las centrales de energía nuclear en todo Japón”.

El uso de energía nuclear para producir electricidad en Japón es un producto de la política nuclear de EE.UU. El doctor Sawada piensa que es una parte muy importante del problema.

“La mayoría de los científicos japoneses en aquella época, a mediados de los años cincuenta, consideraba que la tecnología de la energía nuclear estaba en desarrollo o no suficientemente establecida, y que era demasiado temprano para darle un uso práctico”, explicó. “El Consejo de Científicos de Japón recomendó al gobierno japonés que no utilizara todavía esa tecnología, pero el gobierno aceptó el uso de uranio enriquecido para alimentar centrales de energía nuclear, y por lo tanto se vio sometido a la política del gobierno de EE.UU.”

Cuando tenía 13 años, el doctor Sawada vivió el ataque nuclear de EE.UU. contra Japón desde su casa, situada a solo 1.400 metros del epicentro de la bomba de Hiroshima.

“Pienso que el accidente de Fukushima ha llevado al pueblo japonés a abandonar el mito de que las estaciones de energía nuclear son seguras”, dijo. “Ahora las opiniones del pueblo japonés han cambiado rápidamente. Mucho más de la mitad de la población cree que Japón debiera orientarse hacia la electricidad natural.”

Un problema de infinitas proporciones

El doctor Ramana espera que los reactores y los núcleos de combustible de la planta estén suficientemente fríos para un cierre dentro de dos años.

“Pero se necesitará mucho tiempo antes de que el combustible se pueda remover del reactor”, agregó. “No cabe duda de que habrá que encarar el problema de las grietas y del peligro en la estructura y de la radiación en el área durante varios años”.

El doctor Sawada no se expresa con tanta claridad sobre cuánto podría tardar un cierre frío, pero dijo que el problema serán “los efectos del cesio-137 que permanece en el suelo y el agua contaminada alrededor de la planta eléctrica y debajo. Encararlo tomará un año, o más.

Gundersen señaló que las unidades siguen emitiendo radiación.

“Todavía están emitiendo gases radioactivos y una cantidad enorme de líquido radioactivo”, dijo. “Pasará por lo menos un año antes de que deje de hervir, y hasta que deje de hervir estará produciendo vapor y líquidos radioactivos”.

Gundersen está preocupado por réplicas del terremoto, así como por el enfriamiento de dos de las unidades.

“La unidad cuatro es la más peligrosa, podría colapsar,” dijo. “Después del terremoto en Sumatra hubo una réplica de 8,6 unos 90 días después, de modo que todavía no estamos a salvo. Y estamos en una situación en la que si pasa algo no existe ciencia para eso, nadie ha imaginado jamás que haya combustible nuclear caliente fuera del tanque. No han encontrado una manera de enfriar las unidades tres y cuatro.”

La evaluación de Gundersen sobre una solución de esta crisis es sombría.

“Las unidades de uno a tres tienen desechos nucleares en el fondo, el núcleo fundido, y contienen plutonio que habrá que eliminar del entorno durante cientos de miles de años”, dijo. “Además, tendrán que entrar con robots y conseguir colocarlo en un contenedor para guardarlo infinitamente, y esa tecnología no existe. Nadie sabe cómo recoger el núcleo fundido del suelo, y no existe una solución actualmente para hacerlo.”

El doctor Sawada dice que la fisión nuclear genera materiales radioactivos para los que simplemente no existe el conocimiento necesario para informarnos sobre cómo disponer con seguridad del desecho radioactivo.

“Hasta que sepamos cómo disponer con seguridad de los materiales radioactivos generados por las plantas nucleares, deberíamos postergar esas actividades a fin de no causar más daño a futuras generaciones”, explicó. “Hacer otra cosa es simplemente un acto inmoral, y creo en eso tanto como científico y como superviviente del bombardeo atómico de Hiroshima”.

Gundersen cree que los expertos necesitarán por lo menos diez años para diseñar e implementar el plan.

“De modo que entre diez y 15 años, desde ahora, tal vez podamos decir que los reactores se han desmantelado, y mientras tanto se pondrá fin a la contaminación del agua,” dijo Gundersen. “Ya vemos estroncio [a] 250 veces los límites permisibles en el nivel acuífero en Fukushima. Los niveles acuíferos contaminados son increíblemente difíciles de limpiar. Por lo tanto pienso que tendremos un acuífero contaminado en el área de la planta de Fukushima durante mucho, mucho tiempo.”

Por desgracia, la historia de los desastres nucleares parece respaldar la evaluación de Gundersen.

“Con Three Mile Island y Chernóbil, y ahora con Fukushima, se puede precisar el día y la hora exacta en la que comenzaron”, dijo, “pero nunca terminan”.

Vea a Dahr Jamail en Twitter: @DahrJamail

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/features/2011/06

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3



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El accidente de Harrisburg empequeñecido ante el de Fukushima



El accidente de Harrisburg empequeñecido ante el de Fukushima





El 28 de marzo se cumplen 32 años del accidente de Three Mile Island (TMI), en Harrisburg, Pensilvania, EE UU. Una fusión parcial del reactor provocó grandes emisiones de gases radiactivos a la atmósfera que nunca se cuantificaron, ni tampoco sus efectos en la población. Los efectos del accidente de Fukushima Daichii superan con mucho a los del de TMI.

El reactor TMI-2 sufrió graves daños y una emisión de gases radiactivos que afectó a unas 25.000 personas. Fue calificado como nivel 5 en la escala INES. El accidente de Harrisburg comienza con un fallo del circuito secundario, que hace que la temperatura del reactor aumente. En ese momento, un operador tomó una decisión errónea e introdujo grandes cantidades de agua fría en el circuito primario de refrigeración para intentar bajar la temperatura. Pero este agua hirvió, formando burbujas de vapor.

Además se produjo hidrógeno, al igual que en Fukushima, que fue necesario ventear para evitar una explosión dentro de la contención. Este venteo dio lugar a una nube radiactiva. La fusión del núcleo no se pudo evitar y fue necesario arrojar agua y arena al interior. Aunque esta concatenación de sucesos era improbable en opinión de los expertos en energía nuclear, acabó por producirse, con efectos catastróficos.

32 años después, el accidente de Fukushima ha provocado la fusión parcial de tres reactores (números 1, 2 y 3) y emisiones procedentes de la piscina de combustible gastado del reactor número 4. Las emisiones de tritio, yodo y cesio están superando -siguen produciéndose- en varias veces la magnitud de la catástrofe de la central estadounidense y, según estimaciones, alcanzan los niveles de entre el 10 y el 50 % de las emitidas en Chernóbil (Ucrania). Sus efectos sobre las personas aún están por determinar, aunque ya se están constatando las primeras víctimas.

La radiactividad medida en el agua y la leche supera en más de tres veces los niveles permitidos a unos 40 km de la central. Las verduras presentan concentraciones radiactivas de unas 30 veces las permitidas y se han registrado puntos contaminados en el terreno con más de 3.000 veces la contaminación de cesio-137 permitida. Esto es grave, dado que la vida media de este isótopo es de 30 años, lo que significa que tardará unos 300 años en desaparecer. Además se hace imprescindible el control del pescado y de los moluscos, dado que el agua contaminada por la refrigeración de los reactores se ha vertido al mar. Por si todo esto fuera poco, se ha detectado contaminación radiactiva en cinco purificadoras de agua en Tokio y existe ya preocupación en Corea y China de que la nube lleve cantidades no desdeñables de radiactividad a estos países.

La industria nuclear anuncia, como hizo entonces, que aprenderá de los errores y los corregirá para que las centrales sean más seguras. Varios accidentes se han sucedido desde entonces y el lobby pronuclear no ha aprendido lo principal, que la seguridad absoluta no existe y que los sucesos, por improbables que sean, acaban por producirse.

La pregunta que debe hacerse no solo la industria nuclear, sino toda la sociedad es: Si podemos prescindir de la energía nuclear, ¿por qué seguir manteniendo ese inmenso peligro? Ecologistas en Acción ha elaborado una propuesta de generación eléctrica para 2020 en la que se demuestra cómo se puede prescindir de la energía nuclear y del carbón manteniendo cubierta la demanda ininterrumpidamente a lo largo de todo el año.

Con motivo del aniversario del accidente de Harrisburg, la organización ecologista ha convocado actos de protesta en las centrales nucleares de Garoña y Almaraz el domingo 27 de marzo. Especialmente significativa será la de Santa María de Garoña, gemela al reactor 1 de Fukushima Daichii, aunque en peor estado de lo que se encontraba éste antes del terremoto.

 

 

http://www.ecologistasenaccion.org/article20242.html


 



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Una advertencia al mundo



18-03-2011
 
Desastre nuclear
Una advertencia al mundo

 
Democracy Now

 
 

Al describir la devastación en una ciudad de Japón, un periodista escribió: "Parece como si una aplanadora gigante hubiera pasado por encima y arrasado con todo lo que allí existía. Escribo estos hechos... como una advertencia al mundo". El periodista era Wilfred Burchett, que escribía desde Hiroshima, Japón, el 5 de septiembre de 1945. Burchett fue el primer periodista de Occidente que llegó a Hiroshima luego de que allí se lanzara la bomba atómica. Informó acerca de una extraña enfermedad que seguía matando a la gente, incluso un mes después de ese primer y letal uso de armas nucleares contra seres humanos. Sus palabras podrían perfectamente estar describiendo las escenas de aniquilación que acaban de tener lugar en el noreste de Japón. Debido al empeoramiento de la catástrofe en la central nuclear de Fukushima, su grave advertencia al mundo sigue estando hoy más que vigente.

El desastre se profundiza en el complejo nuclear de Fukushima tras el mayor terremoto de la historia de Japón y el tsunami que lo sucedió, que dejó miles de muertos. Las explosiones en los rectores números 1 y 3 liberaron radiación a un nivel tal que fue medida por un buque de la Armada estadounidense desde una distancia de 160 kilómetros, lo que obligó al buque a alejarse de la costa. Una tercera explosión sucedió en el reactor número 2, provocando que muchos especularan que el contenedor primario, donde se mantiene el uranio sometido a fisión nuclear y que es de vital importancia, se había dañado. Poco después se incendió el reactor número 4, a pesar de que no estaba funcionando cuando el terremoto azotó el país. Cada reactor también ha tenido que utilizar el combustible nuclear almacenado en su interior, y ese combustible puede provocar grandes incendios, liberando más radiación al aire. Todos los sistemas de enfriamiento fallaron, así como también los sistemas de seguridad adicionales, y una pequeña delegación de valientes trabajadores permanece en el lugar, a pesar de la peligrosa radiación, que podría ser letal, tratando de bombear agua del mar a las estructuras dañadas para enfriar el combustible radiactivo.

El Presidente Barack Obama asumió la iniciativa de liderar un "renacimiento nuclear" y propuso nuevas garantías de préstamos federales por 36.000 millones de dólares para promover el interés de las empresas de energía en la construcción de nuevas plantas nucleares (lo que se suma a los 18.500 millones de dólares que habían sido aprobados durante el gobierno de George W. Bush). La primera empresa de energía que esperaba recibir esta dádiva pública fue Southern Company, por dos reactores anunciados para Georgia. La última vez que se autorizó y logró llevarse a cabo la construcción de una nueva planta de energía nuclear en Estados Unidos fue en 1973, cuando Obama estaba en séptimo grado en la Escuela Punahou en Honolulu. El desastre de Three Mile Island en 1979 y el de Chernóbil en 1986 efectivamente clausuraron la posibilidad de avanzar en nuevos proyectos de energía nuclear con objetivos comerciales en Estados Unidos. Sin embargo, este país sigue siendo el mayor productor de energía nuclear comercial del mundo. Las 104 plantas nucleares habilitadas son viejas, y se acercan al fin de su vida útil originalmente proyectada. Los propietarios de las plantas están solicitando al gobierno federal extender sus licencias para operar.

La Comisión Reguladora Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés) está a cargo de otorgar y controlar estas licencias. El 10 de marzo, la NRC emitió un comunicado de prensa “acerca de la renovación de la licencia operativa de la Planta de Energía Nuclear Vermont Yankee cerca de Brattleboro, Vermont, por veinte años más. Está previsto que el personal de la NRC pronto expida la licencia renovada”, decía el comunicado de prensa. Harvey Wasserman, de NukeFree.org, me dijo: "El reactor número 1 de Fukushima es idéntico al de la planta de Vermont Yankee, que ahora está a la espera de renovar su licencia y que el pueblo de Vermont pretende cerrar. Es importante tener en cuenta que este tipo de accidente, este tipo de desastre, podría haber ocurrido en cuatro reactores en California, si el terremoto de 9.0 grados de la escala Richter hubiera azotado el Cañón del Diablo en San Luis Obispo o San Onofre entre Los Ángeles y San Diego. Podríamos perfectamente ser ahora testigos de la evacuación de Los Ángeles o San Diego, si este tipo de cosa hubiera sucedido en California. Y, por supuesto, Vermont tiene el mismo problema. Hay 23 reactores en Estados Unidos que son idénticos o casi idénticos al reactor 1 de Fukushima". La mayoría de los habitantes de Vermont, entre ellos el gobernador del estado, Peter Shumlin, apoya el cierre del reactor Vermont Yankee, diseñado y construido por General Electric.

La crisis nuclear en Japón ha tenido repercusiones a nivel mundial. Hubo manifestaciones en toda Europa. Eva Joly, miembro del Parlamento Europeo, dijo en una manifestación: "La idea de que esta energía es peligrosa pero podemos manejarla se ha desechado hoy. Y sabemos cómo eliminar las plantas nucleares: necesitamos energía renovable, necesitamos molinos, necesitamos energía geotérmica y necesitamos energía solar". Suiza detuvo sus planes de renovar las licencias de sus reactores, y 10.000 manifestantes en Stuttgart exhortaron a la Canciller alemana Angela Merkel a que ordene el cierre inmediato de las siete plantas nucleares alemanas construidas antes de la década del 80. En Estados Unidos, el diputado demócrata de Massachusetts, Ed Markey, dijo "Lo que está sucediendo en Japón en este momento da indicios de que también en Estados Unidos podría ocurrir un grave accidente en una planta nuclear".

La era nuclear se inició no muy lejos de Fukushima, cuando Estados Unidos se convirtió en la única nación de la historia de la humanidad que lanzó bombas atómicas sobre otro país, dos bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y mataron a cientos de miles de civiles. El periodista Wilfred Burchett fue el primero que describió la “plaga atómica”, como la llamó: “En estos hospitales encuentro gente que cuando cayeron las bombas no sufrió ninguna lesión, pero ahora están muriendo a causa de las secuelas. Su salud comenzó a deteriorarse sin motivo aparente”. Más de 65 años después de que se sentara en los escombros con su vapuleada máquina de escribir Hermes y escribiera su advertencia al mundo, ¿qué hemos aprendido?

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/

 

 

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La radiación nuclear alcanza la metrópoli de Tokio



 
16-03-2011

 
La contaminación llega incluso a Rusia
La radiación nuclear alcanza la metrópoli de Tokio

 
 

Una explosión en el reactor 2 de Fukushima daña el núcleo y obliga a huir a 750 trabajadores de la central. Dos incendios se declaran en el reactor 4 y desaparecen dos empleados.

El martes quedará registrado en la historia negra de Japón casi con la misma gravedad que el 11 de marzo, fecha en que ocurrió el tsunami. Desde el bombardeo atómico de la Segunda Guerra Mundial sobre Hiroshima y Nagasaki, nunca el país había sufrido un nivel de radiactividad en la atmósfera tan elevado. Porque lo que comenzó como un accidente localizado y eficazmente controlado (siempre según fuentes del Gobierno), se transformó en estado de emergencia nacional, después de que el reactor 2 de la central de Fukushima terminara, finalmente, sufriendo una explosión de hidrógeno, la tercera en uno de sus reactores en tres días, que causó daños en el núcleo y fue mucho más grave que las anteriores.

La principal diferencia respecto a los reactores 1 y 3 (cuyos edificios ya habían sufrido explosiones) es que en este caso el sistema dañado por la deflagración evacua líquido directamente al exterior, lo que provocó la liberación de partículas radiactivas a la atmósfera de manera descontrolada. A partir de ese momento, la catástrofe comenzó a tomar forma alrededor de las instalaciones de Fukushima, de las que fueron evacuados casi todos los trabajadores de emergencia que hasta entonces trataban de mantener en funcionamiento los circuitos de refrigeración.

Para agravar el desastre, se declararon dos incendios en el reactor 4, y se advirtió del riesgo de sobrecalentamiento en otros dos almacenes. La Tokyo Electric Company (TEPCO), responsable de la instalación, indicó que el primer fuego había sido controlado y dijo que los niveles de radiación se habían reducido. Sin embargo, dos trabajadores se encuentran desaparecidos y aún se están realizando esfuerzos para apagar el segundo incendio.

El ministro portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, declaró: "Creemos que no se han liberado en la atmósfera sustancias radiactivas de alto nivel de forma continuada procedentes del reactor número 4". Edano citó información de la sala de control de la central nuclear para afirmar que el agua para refrigerar las piscinas de residuos de los reactores 5 y 6 volvía a presentar "niveles correctos".

El viento gira hacia el sur

Pero como empieza ya a ser la norma en Fukushima, las palabras oficiales no se sincronizaron en absoluto con la realidad. A media mañana, el viento soplaba a una velocidad de 80 kilómetros hora en sentido sur, directo hacia la metrópoli de Tokio, en lugar de las rachas hacia el este, que debían disolverse asépticamente en la inmensidad del Pacífico.

Eso hizo que la radiación, supuestamente inexistente, no tardará más que un puñado de horas en llegar a Tokio, a pesar de que la capital se encuentra a 270 kilómetros de la central nuclear. Cuando se detectaron niveles de radiación de más del doble del nivel máximo permitido y se confirmó la presencia de isótopos de cesio y de yodo en el aire que respiran 35 millones de personas, fue cuando se desató realmente la alarma nuclear.

Desde Washington, la organización científica norteamericana especializada en la amenaza nuclear expresó su temor de que una gran nube radiactiva alcance Tokio. Muchos residentes en la inmensa conurbación de Tokio, sobre todo embarazadas, mujeres con niños de corta edad y ancianos, emprendieron un discreto éxodo hacia el sur del país en trenes y automóviles.

La información sobre el estado de Fukushima, especialmente la referente a si los 50 ingenieros que trabajan contra reloj están logrando detener la fusión del núcleo de varios reactores, fue ayer durante todo el día completamente inaccesible. Expertos de todo el mundo aseguraron que la posibilidad de que se repitiera un escenario similar al de Chernóbil era casi nula, pero reconocieron que la situación en Japón es "muy preocupante". La Autoridad de Seguridad Nacional francesa afirmó que el accidente es de nivel 6, sobre una escala de 7. Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, admitió por vez primera la "posibilidad de daños en el núcleo" del reactor 2, aunque los estimó en "menos del 5%".

No es nada habitual que tres reactores de un misma central nuclear estén en peligro de fusión y que 750 ingenieros traídos para solucionar los problemas terminen huyendo despavoridos de la planta que iban a salvar. Hasta TEPCO reconoció que es "muy probable" la fusión del núcleo de alguno de los reactores.

La radiación llega a Rusia

El primer ministro, Naoto Kan, lanzó un mensaje a la nación pidiendo calma y sentido común. También urgió a la gente que vive entre 20 y 30 kilómetros de distancia de la central de Fukushima a mantener la calma, sin salir de casa.

"El peligro de nuevas fugas radiactivas se está incrementando", reconoció Kan, en el primer gesto de alarma que emite desde que comenzaron los problemas en la central. Las radiaciones alcanzaron la ciudad de Vladivostok, en el extremo oriental de Rusia, e hicieron que en Tokio se multiplicara por 10 el nivel máximo de radiación permitido.

 

Fuente: http://www.publico.es/internacional/366290/la-radiacion-alcanza-la-metropoli-de-tokio
 

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=26

 

 



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Energía nuclear, energía criminal



14-03-2011

 
La energía nuclear es incompatible con un modelo energético sostenible, no es económicamente eficiente, ni socialmente justa, ni medioambientalmente aceptable, es sólo un negocio capitalista
Energía nuclear, energía criminal

 
 

 

Un sistema energético insostenible

El actual modelo energético está basado en el consumo ineficiente de energía y en su producción ilimitada y siempre creciente, principalmente a partir de fuentes de energía contaminantes, peligrosas y no renovables, como son la energía nuclear y los combustibles fósiles, produciéndose una gran variedad de impactos negativos sobre el medio ambiente.

Ante una demanda de energía creciente, el actual sistema responde siempre aumentando su producción (es decir, instalando más centrales), con el objetivo de generar más y más unidades de energía, obviando el hecho de que gran parte de esta energía se está despilfarrando, y sin importar el alto coste que ello tiene para el medio ambiente y la salud pública. Esta forma de actuar se llama “Enfoque Oferta”.

Los impactos medioambientales y de salud pública de este tipo de planificación energética tienen un enorme coste socio-económico, el cual, invariablemente, es traspasado al conjunto de la sociedad, siendo los ciudadanos quienes finalmente sufragan, vía impuestos o a través de la tarifa de la luz, los “platos rotos” por este sistema energético.

Pero existe otro tipo de planificación energética, que puede proporcionar a la sociedad el conjunto de servicios energéticos que hacen posible nuestro bienestar y la realización de nuestras actividades utilizando la mínima cantidad de energía posible, es decir con la máxima eficiencia energética. Es lo que se denomina “Enfoque Demanda”.

Con este tipo de planificación es posible producir los mismos bienes y servicios utilizando mucha menos energía, evitando así despilfarros inútiles, y de esta manera, al reducir el consumo de energía, disminuir también notablemente los daños al medio ambiente y a la salud pública.

Obviamente, aún con una planificación basada en el “enfoque Demanda” seguirá siendo necesario generar cierta cantidad de energía, aunque por lógica, lo será en mucha menor proporción. Esto puede y debe hacerse con fuentes renovables. Afortunadamente, existen y están tecnológicamente maduras, fuentes energéticas renovables que permiten una generación de energía más limpia, más segura y menos costosa que la energía nuclear y los combustibles fósiles, tales como la solar termoeléctrica, la solar fotovoltaica, la eólica terrestre, la eólica marina, la geotérmica, la procedente de la biomasa, etc.

Estos recursos energéticos renovables, además de su mucho menor impacto ambiental y a la salud, permiten una generación distribuida, descentralizada, cercana al consumidor y, por tanto, más eficaz.

Por ello es importante que se establezcan urgentemente las medidas necesarias para poner en marcha una planificación energética sostenible, que ponga fin al crecimiento ilimitado en el consumo de energía y al actual despilfarro energético, y cuyos ejes fundamentales sean el ahorro y la eficiencia energética y la generación distribuida con energías renovables. De tal manera que podamos alcanzar un modelo energético libre por completo del peligro que supone la energía nuclear y de la dependencia actual de los combustibles fósiles.

El ciclo nuclear

Desde que el uranio es extraído del suelo produce en cada etapa enormes cantidades de residuos radiactivos con los que no se sabe qué hacer con ellos. La secuencia de operaciones encaminadas a la producción de armas nucleares o combustible para el funcionamiento de reactores nucleares, se denomina ciclo del combustible.

En muy pocos lugares del mundo hay uranio lo suficientemente concentrado como para que su extracción resulte económicamente rentable. Aún así en estos lugares hay que remover ingentes cantidades de tierra para conseguir cantidades apreciables de mineral útil.

El uranio después de ser aplastado, molido y bañado en ácido, es secado y empaquetado como concentrado de uranio o torta amarilla. Aunque ésta es sólo ligeramente radiactiva, la extracción y el proceso de molido del uranio expone a los trabajadores a la inhalación de polvo y del gas radón causando altos porcentajes de cáncer de pulmón en los mineros.

Más del 99% del mineral extraído se convierte en residuo radiactivo (estériles). Para conseguir una sola tonelada de torta amarilla se generan varios centenares de toneladas de estériles.

Para concentrar el uranio suficientemente para su uso, la torta amarilla debe ser primero convertida en un gas llamado hexafluoruro de uranio y posteriormente envasado y enviado a una planta de enriquecimiento.

El enriquecimiento es un complejo y costosísimo proceso por el que se incrementa artificialmente el porcentaje del isótopo U-235, que es capaz de fisionarse. Este proceso genera el cuádruple de residuos radiactivos que el uranio útil.

Una vez que el uranio ha sido enriquecido, se envía a una planta de fabricación de combustible donde se convierte en óxido de uranio, pasando a tener forma de polvo negro. Este polvo es comprimido en pequeñas pastillas que se introducen en largos tubos de metal llamados barras de combustible, que son cerradas herméticamente e insertadas en unos cartuchos, denominados elementos combustibles, y así el uranio ya está listo para ser utilizado en un reactor nuclear.

Dentro de un reactor nuclear tienen lugar una serie de reacciones nucleares que provocan que parte del combustible de uranio original se transforme en elementos extremadamente radiactivos, lo que convierte al combustible gastado en material sumamente peligroso, que emitirá una gran cantidad de radiactividad a lo largo de decenas de miles de años.

En algunos casos el combustible gastado no sufre más transformaciones y se considera ya residuo de alta actividad. En otros casos, los elementos gastados se mandan a una planta de reprocesamiento de combustible nuclear. Es un proceso que produce un volumen final de residuos radiactivos entre 160 y 189 veces mayor que el que entra inicialmente en el proceso.

Las barras de combustible gastado, después de cortadas, son disueltas en soluciones de ácido. Después de diversos tratamientos químicos, se separan algunos de los productos radiactivos. De este proceso surgen tres productos:

Residuos de alta radiactividad, uranio que puede ser reintroducido en el ciclo de fabricación del combustible y plutonio, el material utilizado para la fabricación de bombas atómica.

Tipos de reactores nucleares

A principios de 2005 había 441 reactores nucleares operativos en un total de 31 países.

La antigüedad, tamaño y diseño de estos reactores varían considerablemente: algunos son aún diseños de ‘primera’ generación, construidos entre los años 50 y 60 a partir de usos militares (producción de plutonio o propulsión submarina), pero la mayoría de ellos son de segunda generación, desarrollados a partir de los 70.

La gran mayoría son reactores de agua ligera (LWR), que se clasifican según tres categorías: los reactores de agua a presión (PWR) de los que hay 215 operativos, los reactores de agua en ebullición (BWR), 90 operativos, y los reactores con agua a presión de diseño soviético (VVER), 53 operativos.

En España tenemos 7 reactores de agua a presión (PWR), 2 reactores de agua en ebullición (BWR) y un reactor del tipo GCR- grafito/gas en Vandellós I, el cual ya no está en funcionamiento tras sufrir un accidente 1989.

Reactores de agua a presión

Reactores de agua en ebullición

Reactores de alta temperatura enfriado por gas

Reactores de agua en ebullición moderado por grafito

Reactores tipo CANDU

Instalaciones nucleares en España

En el pasado hubo planes para construir en España hasta 39 centrales nucleares, afortunadamente varios factores políticos y económicos dieron al traste con ellos, aunque no completamente.

Así, a pesar de que en 1984 el Gobierno socialista implantó una moratoria nuclear, en España se llegaron finalmente a construir 10 reactores: La central nuclear José Cabrera (Guadalajara), inaugurada por Franco en 1968, forma, junto con las de Santa María de Garoña (Burgos, 1971) y Vandellós I (Tarragona, 1972), el grupo de las centrales llamadas de primera generación.

A estas siguieron las de segunda generación: Almaraz I y Almaraz II (Cáceres, 1981 y 1983), Ascó I y Ascó II (Tarragona, 1983 y 1985) y Cofrentes (Valencia, 1984). Y, las de tercera generación, Vandellós II (Tarragona, 1987) y Trillo (Guadalajara, 1988).

De esas diez actualmente hay 8 en funcionamiento porque la central nuclear de Vandellós I, tras sufrir un grave accidente en 1989, fue cerrada definitivamente en 1990. Y la central nuclear Zorita fue clausurada el 30 de abril de 2006 debido a la peligrosidad de su funcionamiento, a sus defectos de diseño, sus numerosos problemas técnicos y la falta de cultura de seguridad de la compañía propietaria, Unión Fenosa.

La moratoria nuclear aprobada por el Gobierno socialista en 1984, canceló un gran número de proyectos de centrales nucleares - Trillo II, Valdecaballeros I y II y los dos grupos de Lemóniz -. La decisión fue adoptada por motivos económicos, el elevadísimo coste de la energía nuclear; y energéticos, el exceso de potencia instalada. Esto ha costado a los consumidores más de 10.000 millones de euros. El negocio siempre fue la construcción de las centrales nucleares, aunque nunca llegasen a funcionar. En resumen, el canon por la moratoria nuclear consiste en un aumento de las tarifas, para devolver a las eléctricas su inversión en centrales nucleares que no llegaron a funcionar.

La entrada en vigor de la Ley de ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), a principios de 1995, zanjó la polémica. Así pues, en España, desde entonces, no hay ninguna central nuclear en construcción ni proyectada.

Hoy la industria nuclear está sumida en una profunda crisis. Hay en el mundo 440 reactores nucleares comerciales en operación que apenas representan el 6% de la energía primaria consumida a nivel mundial y el 16% de la energía eléctrica.
 

Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/ahora-mas-nunca-no-energia-nuclear-nucleares-no-gracias

 


http://www.rebelion.org/seccion.php?id=16

 



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El escándalo nuclear en España



 
El escándalo nuclear en España

 


 

El 25 de abril de este año se celebra el 25 aniversario del desastre nuclear de Chernobil. Es bueno recordarlo, porque estamos asistiendo a una campaña donde se nos pretende vender las bondades de la energía nuclear. Según los últimos informes de dicho desastre nos hablan de más de 75.000 muertos y otros 75.000 futuros, junto a cientos de miles de enfermedades, como el cáncer de tiroides, hígado y recto, junto a malformaciones congénitas en los recién nacidos.

Siguiendo el informe de Resarch and Develepoment Institute of Power Engineering, los costes de estas catástrofes alcanzan más de 350.000 millones de dólares. Es bueno recordar los fallos gravísimos en Three Mills y la propia Vandellós I que significó su cierre.

El parlamento español acaba de aprobar el alargamiento de la vida de las centrales nucleares españolas por encima de los cuarenta años de vida útil para las que fueron diseñadas. Los partidos que han apoyado esto son el PP, PSOE (un incumplimiento más de su programa), PNV y CIU. Como pueden comprobar, cuando la cuestión es un problema de dinero para los poderosos, todos están de acuerdo y así ganarse el apoyo del lobby nuclear.

¿Qué hay detrás de esta ampliación de la vida de las centrales nucleares?

No es un problema de ideologías como algunos nos lo quieren presentar, es simplemente dinero ¿Cuánto? El alargamiento en veinte años de estas centrales nucleares supone un beneficio a las empresas eléctricas de 25.000 millones de euros. Como verán no es una minucia y encima nuevamente estos dineros salen de nuestros bolsillos.

¿Cómo es posible este beneficio? Muy sencillos, son centrales ya totalmente amortizadas, con lo que el beneficio de las empresas es simplemente escandaloso. Sirva como ejemplo que Alemania también rompió su moratoria nuclear y alargó la vida útil de sus centrales nucleares. Pero al mismo tiempo, les impuso un impuesto sobre esos beneficios, que rondan los 3.000 millones de euros anuales. Si este mismo impuesto se hiciera en España supondría una recaudación anual de 800 millones de euros.

¿Qué busca el lobby nuclear español?

Como es lógico, que siga la energía nuclear, pues su rentabilidad para las empresas es evidente, todo lo contrario que para los consumidores. Dos eran las alternativas que tenía el lobby nuclear español: la construcción de nuevas centrales nucleares y el alargamiento de la vida útil de las centrales viejas.

Este lobby nuclear nunca ha planteado la construcción de nuevas centrales nucleares ¿Por qué? Fundamentalmente por tres motivos:

- El coste de una central nuclear de tipo medio ronda los 5.000 millones de euros y en momentos de crisis como el actual, es prácticamente imposible conseguirlos.

- Su construcción oscila entre los seis y ocho años, siendo un periodo muy largo donde se les presenta muchos gastos u ningún beneficio.

- La oposición de las gentes a la energía nuclear, lo estamos comprobando en la dificultad de encontrar una localización para el Almacén de residuos nucleares.

En todos estos años lo que realmente querían conseguir, era el alargamiento de la vida útil de las centrales, pues evitan todos los inconvenientes de la construcción de una central nuclear y como vemos les reporta unos beneficios de 25.000 millones de euros por los 20 años de alargamiento, que es lo que se decidirá, y si encima no se les impone ningún impuesto, el negocio es redondo. Seguro que lo estarán celebrando con champaña.

¿Qué consecuencias tiene esto para nosotros?

1º Aumenta muchísimo el riesgo de desastre nuclear.

2º El problema de los residuos nucleares no está resuelto y su contaminación es por años.

3º Seguimos dependiendo del exterior pro dos motivos: no tenemos uranio y la tecnología nuclear es también de fuera.

Hablando de la seguridad, sirva como ejemplo, Garoña, conocida como “la central de las mil y una grietas”, aquejada de graves problemas de agrietamiento por corrosión, que afecta a varios componentes del reactor y del resto del circuito primario.

En Francia, los inspectores nucleares admitieron, en diciembre de 2005, que 34 de las 58 centrales del país, padecen defectos en las bombas de refrigeración que se supone deben activarse en caso de accidente. Recientes informes dicen que no se han subsanado estos, sino que han aumentado los problemas de seguridad. Esto mismo es válido para las centrales nucleares españolas.

Siempre nos hablan de los organismos reguladores como señal de seguridad. La IAEA es un organismo de la ONU, cuya misión es prevenir la expansión de las armas nucleares y promocionar la utilización pacífica de la energía atómica, dos objetivos contradictorios entre sí. La realidad es que ha venido sirviendo a los intereses industriales y ha obviado la seguridad de la población.

En España tenemos el Consejo de Seguridad Nuclear (formada por 5 personas, dos nombrados por el PSOE, dos por el PP y una por CIU), organismo que siempre ha defendido a las empresas eléctricas antes que servir los intereses de la sociedad española. Sirva como ejemplo, Vandellós II (Tarragona), que autorizó, en julio de 2005, su funcionamiento, cuando sabían que la reparación estaba mal hecha, pudiendo provocar una catástrofe, pero la empresa no podía seguir perdiendo dinero.

Otro argumento es la de la independencia energética, lo cual resulta falso, porque debemos comprar el uranio en el exterior y en muchos casos los países poseedores de él (Níger, Zaire…) son tan inestables como los del petróleo. Además es un mineral escaso, calculándose que para mediados de este siglo ya no habrá. Para la construcción de estas centrales debemos comprar la tecnología a los norteamericanos, franceses, rusos….. ¿Dónde esta nuestra independencia energética?

El último problema es que hacer con los residuos nucleares. Tenemos actualmente unas 4.500 Tm de residuos qué están contaminando por miles de años. Se conservan de momento en las propias centrales en muy malas condiciones y con muchos riesgos. No se sabe qué hacer con ellas.

Como comprobarán estamos asistiendo a un encarecimiento espectacular de la energía en nuestros recibos. Todas las decisiones que se han tomado los últimos años van encaminadas a favorecer a las empresas eléctricas y a perjudicar a los consumidores. Veamos

- El pago del llamado déficit tarifario, unos 20.000 millones de euros es una invención de las empresas con el consentimiento del gobierno y que lo pagará el Estado (es decir nosotros con nuestros impuestos).

- El precio del KW está diseñado de tal forma que se paga toda la energía por la más cara de producir, no buscando el precio real de la energía sino favorecer a las empresas.

- El alargamiento de la vida útil de las centrales nucleares, les reportará un beneficio de 25.000 millones de euros, que salen de nuestros bolsillos.

- Se les permite el uso de un bien público como es el agua y la presas, para su beneficio privado. Deberían de pagar un mínimo de 800 millones anuales pro su uso y no lo hacen.

Como ven, aquí no hay ideología que valga, todos los partidos desde el PSOE a la derecha están al servicio de las empresas eléctricas privadas y en contra de la sociedad ¿Qué podemos hacer? Está claro, no votemos a quienes están apoyando estas medidas, PP/PSOE/PNV/CIU.

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=16

 



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